Tiempo de espera
Gloria BellidoEste año el otoño se ha hecho de rogar. Estábamos a mitad de octubre y todavía se podía estar tranquilamente en manga de camisa en una terraza por la noche. Y eso ha hecho que, hasta los más ac&ea…
Mujeres y hombres
“Con ellas podríamos descubrir la vida si las dejáramos respirar”. Jolín, vaya frase y no es de un poeta de esos que lanzan al viento utopías para hacernos soñar, que no es poco, porque la frase es de un sociólogo, catedrático de Berkeley y más cosas, que se llama Manel Castells, que sabe de economía y que entiende del valor añadido de las personas en el trabajo. En su último libro habla de mujeres y hombres y de las herencias de clase que han llevado el mundo hasta donde está actualmente, nos recuerda que la competición por el poder o el control de la producción, tan patriarcales desde el albor de los tiempos, no permite disfrutar del sentido real de la vida, que está más cercano de la espiritualidad, la conciliación o la intuición tan femenina.
Todo eso, en la práctica representa que, en la medida en que las mujeres hemos ido equiparándonos a los hombres en la política, la empresa y algo menos en la familia, no tenemos que perder para nada la riqueza de sensibilidad acumulada a través de la historia, sino todo lo contrario, pues nuestro componente relacional favorece que la gente se comunique mejor, único camino para saber lo que se piensa, y pueda enriquecerse de las experiencias de los otros para salir adelante.
Cada vez tengo más claro que el momento tan especial que vivimos, nos va a tocar a las mujeres emprender, de la misma forma que usualmente lo hacemos en el ámbito de nuestras familias y eso significa tomar responsabilidades y aportar creatividad e innovación, cuando los modelos que nos han llevado hasta aquí, no ofrecen más respuestas. Hay un criterio interesante, que recoge el Dr. Castells y que se refiere al carácter unidimensional de los hombres, frente a la multidimensión femenina. Pienso que esta visión debe aprenderse y desarrollarse para que pueda ser aplicada en un mundo que ya por sí mismo, es global.
Estoy convencida que el mayor problema de este país no es que hayan 5 millones de parados, eso es sólo un dato, el problema es que, nadie ha profundizado en las causas de esta cifra, que obviamente no puede adjudicarse sólo al sector de la construcción o a la crisis mundial, porque al margen de las razones que son muchas, seguro que tiene que ver con las pocas ideas de verdad innovadoras y estimulantes de los últimos 10 años, excepto las que proporcionaban valor a corto plazo (acordaos de la proliferación de agencias bancarias, prestamistas, inmobiliarias y tiendas del todo a 100 hasta “retail”), pero nadie se ocupó de facilitar la creación de más empresas con vocación de permanencia, ni de hacer una reforma laboral realmente flexible. En la educación se estimuló la mediocridad, se multiplicaron las subvenciones y se perdieron valores como la cultura, el esfuerzo, la autoridad o incluso el respeto.
Quizás haría falta que las mujeres nos emancipáramos de verdad, sin tener que pagar un precio por ocuparnos de los hijos, sin sentirnos culpables en el trabajo pensando que no cumplimos profesionalmente por las limitaciones familiares. Naturalmente hay que conciliar, pero la pareja también, y debemos pensar más en calidad y productividad que en el tiempo empleado y que cada cual emprenda su proyecto de vida con libertad, de forma que, tanto si la elección es familiar, profesional o ambas, lo hagamos con la ilusión de hacer bien lo que nos toque en cada momento. Ya que somos multidisciplinarias, vamos a ser también eficientes.
Mª Ángeles Tejada
Mujer y política
Manuel BellidoHe conocido en estos últimos meses a dos mujeres inmersas en la vida política, una ejerciendo su actividad en la Administración local y otra en la Administración autónoma, dos mujeres distintas en cuant…
Salud mental, tan necesaria
Este mes se celebra el día mundial de la salud mental. Desde mi consulta de atención primaria y por mi experiencia personal, cada vez me preocupa más los síntomas de ansiedad, estrés crónico al que nos sometemos, con las repercusiones de salud física, psíquica, de convivencia familiar y social que provoca. Estemos atentos a las señales de peligro: aumento de irritabilidad, disminución del nivel de energía en el hogar, alteración del apetito, alteraciones del sueño, pensad que “algo” nos está pasando. Para las mujeres u hombres que además trabajamos fuera de casa, debemos identificar las amenazas que suponen las responsabilidades laborales cuando afectan a nuestro bienestar: cuando nos llevamos trabajo a casa quitándonos horas de sueño, ocio de fines de semana o cancelamos planes sociales por obligaciones de trabajo, aparece ánimo decaído, poca energía, sensación de estar “quemado/a” en el trabajo, sentimientos de culpa y conflictos. A mi consulta de medicina de familia acuden personas manifestando síntomas psicosomáticos, donde al abrirle alguna puerta de su interior, me descubren sus angustias y problemas, buscando el origen, encuentro estrés que aún sin ser una enfermedad, puede acabar provocándola. El estrés moderado y mantenido se convierte en crónico y aparece el agotamiento en el intento de conciliar la vida laboral con la familia, provocando insatisfacción. Para evitar llegar a esta situación o superarla, hay que aprender a delegar, a priorizar, a diferenciar lo importante de lo que realmente importa, ceder algunos terrenos a cambio de saber vivir. El estrés, la frustración, la ansiedad mal llevada, interfiere en la vida personal, profesional y de pareja. Hay que encontrar las causas y poner soluciones para evitar ansiedad patológica, sufrimiento y caos en la vida. Párate y disfruta los buenos momentos que te de la vida porque pasarán y no podrás atraparlos.
Ana Mª Pagador
Educar
Lourdes OteroCada día me asustan y me preocupan más los pequeños tiranos que estamos formando. No sé si por no saber cómo educar a nuestros hijos, porque nos da miedo enfrentarnos a ellos, o por otras razones que se m…
Los últimos tres años
Mientras estoy escribiendo estas líneas se cumplen tres años, cuando un 14 de septiembre se anunciaba la quiebra de uno de los mayores bancos de inversiones del mundo. Me refiero claro está a Lehman Brothers, era el triste anuncio de una crisis que aún nadie sabe ni cuándo va a acabar, ni cómo vamos a estar cuando finalice, por tanto parece que no depende demasiado de nosotros ¿o sí? Yo, por si acaso, prefiero prepararme.
Es verdad que en estos tres últimos años, están cambiando muchas cosas pero sin duda la gran esperanza de la gente debe alienarse con aquella gente que tienen el trabajo, como valor principal. Me gustó la glosa que hizo un paisano mío, trabajador como pocos, un “genio” para algunos que entienden de fútbol, pero yo prefiero calificarlo de buen profesional y admirable como todas aquellas empresarias y trabajadoras, que tratan de hacer bien lo que saben hacer.
La frase que dijo no puede ser más sencilla: “…para levantar un país (vale para una familia, una empresa o lo que sea) sólo hace falta levantarse muy temprano y trabajar todas las horas que hagan falta”. ¿Qué les parece? Pues una fórmula muy sencilla y al alcance de cualquiera, porque somos un país que casi siempre llega tarde, mayormente se desayuna a las 9 , se come y “mucho” después de las14 horas y es frecuente cenar a las 10 de la noche. Luego están las sobremesas y la tele, con programas de ‘audiencia’ a las 12 de la noche y eso no puede ser.
Parodiando al comisario regional de la UE, Johannes Hahn, “las pequeñas y medianas empresas, son la columna vertebral de Europa”. ¿Qué les parece? Y esto es así porque millones de empresarias y empresarios, un día se decidieron por emprender un trabajo propio, en vez de esperar que alguien se lo diera, y crean riqueza todos los días y lo más importante… dan empleo a mucha más gente, pero para ello debemos ir todos y todas a una.
Nadie se hace grande a partir de las subvenciones y ayudas. España lleva recibidos más de 100.000 millones en ayudas desde 1986. Pues bien, para mí y supongo que para la mayoría de empresarias, la mejor forma de solidaridad, es dar trabajo a la gente. Me horroriza comprobar como teniendo una cota de más de un 20% de paro, la gente y sobre todo los jóvenes cuya mitad no trabajan, tampoco concurren a las ofertas y procesos de selección, la mayoría no sabe inglés y siguen dependiendo de una economía familiar cada vez más frágil.
Por otra parte, es increíble la descoordinación entre el mundo académico y laboral, y no sólo para los grados universitarios. ¿Para cuando una racionalización de las prácticas en empresa, con el plan de estudios? Me refiero a la propia preescolar, primaria etc., con la dichosa “sexta hora” y con este “batiburrillo de horarios” que hace difícil para las jóvenes madres trabajadoras poder desarrollar una jornada laboral, compensando su reducción, con eficiencia y productividad, pero permitiendo que exista cierta homogenización de horarios en las guarderías, a fin de no sumar un bonus de “estrés” a la complejidad que representa tener hijos y trabajar ambos cónyugues. Algo deberíamos haber aprendido en estos tres años, pero por si acaso, yo les recomendaría una fórmula que nunca falla y que venimos practicando los y las emprendedoras desde hace siglos: poner talento, sentido común, mucho trabajo, perseverancia e ilusión, porque nadie va a resolverte más de lo que puedas hacer por tí misma.
Mª Ángeles Tejada
Prostitutas
Sanciones a los clientes, de entre 750 y 3.000 euros. Esta medida se incluye dentro del plan contra la prostitución que ha aprobado recientemente el Ayuntamiento de Sevilla y que se pondrá en práctica a partir de este mes de octubre. Su objetivo, abolir la prostitución en la ciudad. Y es que las prostitutas, son un problema. No el “importarlas” de Sudamérica o de la antigua Europa del este a cambio de promesas falsas; tampoco es un problema que sea fácil acudir a ellas cuando el mequetrefe de turno quiere echar un polvete después del fútbol, o porque se aburre sin más: la publicidad en la prensa es abundante, los prostíbulos se anuncian con luces rojas de neón.
El verdadero problema no es nada de esto, el verdadero problema es que se ven. Y claro, eso es vergonzoso, molesto y hasta antihigiénico. Por eso hay que buscar una solución para apartarlas de los barrios céntricos y menos céntricos; una solución no para apartarlas de una profesión que aún ejerciéndose en unas condiciones dignas no lo es; una solución no para evitar que se marchen a zonas más apartadas y abandonadas, en las que cada vez estén más marginadas, más solas. La prostitución no va a desaparecer porque se prohíba, ya que no se puede incidir en la voluntad personal de cada uno, pero por lo menos se tiene que luchar contra aquello que es degradante para las personas. Y, sobre todo, dotar de recursos a estas trabajadoras del sexo para que realmente tengan otras salidas; escuchar sus necesidades y dar el estatus de ciudadana de pleno derecho a quien sea víctima de la explotación sexual, así como el apoyo de seguridad, sanitario, educacional y económico necesario para que estas personas puedan rehacer su vida y vivir con dignidad, la misma de la que alardean sus clientes. Lo cierto es que mientras las fuerzas políticas y las diversas asociaciones interesadas se ponen de acuerdo, estas mujeres siguen vendiendo su cuerpo en una situación absoluta de desamparo que las convierte en el blanco perfecto para mafias y proxenetas.
Isabel García
Sólo lloro ante las injusticias
“Para mí Mujeremprendedora ha sido un éxito. He crecido personal y profesionalmente. Ha sido un verdadero placer y todo un reto traer a estas páginas aquellos temas, asociaciones, y personajes que espero hayan cubierto todas las expectativas de nuestros lectores”
Cuando llegué, hace 19 meses, me propuse no escribir sobre varios temas, entre ellos el de la violencia de género, pero lo vivido ayer en Madrid y Jaén supera todas mis reticencias: un hombre mató a tiros a una mujer embarazada en una iglesia sin mediar palabra y posteriormente se suicidó. Una médico del SAMUR, a pesar de lo dramático de la situación, reaccionó y le practicó una cesárea de urgencia para salvar al niño; finalmente ha fallecido. Y el segundo caso, una parricida que ahogó a sus dos hijos de 3 y 11 años en Jaén sufría depresiones. Estos hechos tremendos y duros hacen que se me encoja el corazón. ¿Qué lleva a una persona a matar a otra? ¿Qué justificación puede haber? Yo creo que ninguna, ni alcoholismo, ni enajenación mental, ni depresiones, ni nada de nada, estas muertes son innecesarias (como cualquier asesinato), pero estas son de difícil comprensión. “La maté porque era mía”, “o eres mía o de nadie más”, ¿qué encierran esas palabras? Machismo, inseguridad, reflejan lo peor del ser humano llevado a lo exponencial de la crudeza y de lo vil. Por eso no he querido escribir sobre este tema porque por muchos recursos periodísticos se tengan o por muchas palabras que haya en el diccionario no las hay suficientes para definir y hablar sobre ello.
Pero, estos casos de violencia son especialmente dolorosos cuando es el niño la victima de esta brutalidad. Cuando es el niño el que pierde la vida. Lo de Jaén de ayer no tiene explicación. Una madre en estado depresivo ahoga a sus hijos en una bañera… ¿pero no tenía esa mujer un seguimiento, un historial? ¿Los servicios sociales no estaban al tanto del estado de esta mujer? ¿No tenía familiares o amigos que podían prever que en su estado iba a cometer este despreciable acto? ¿Qué culpa tienen esos niños? NINGUNA. Son las víctimas más inocentes de la locura adulta. Y para eso si que no hay palabras, sólo lágrimas de tristeza, rabia. No hay mayor injusticia que matar al indefenso. Mi primera reacción al enterarme de hechos como estos, que son más de los que leemos, es pensar en por qué no se habrá ahogado ella, o por qué no se lanza por la ventana. Pienso en todas esas familias que no pueden tener hijos y que darían a estos niños un futuro. Y aquí sí que no funciona el sistema. Estos niños han nacido para ser felices, para jugar en el parque, para aprender, para reír, para tener sueños, para sentirse seguros y para vivir.
Y he querido que este tema sea el que de punto y aparte a mi paso por la revista. Tras 17 números trabajando con un magnífico equipo, conociendo a mujeres, y a hombres, excepcionales, dejo la revista. Para mi MujerEmprendedora ha sido un éxito. He crecido personal y profesionalmente. Ha sido un verdadero placer y todo un reto traer a estas páginas aquellos temas, asociaciones, y personajes que espero hayan cubierto todas las expectativas de nuestros lectores. Nací periodista, seguiré siéndolo y moriré escribiendo. Nos volveremos a leer, pronto, muy pronto.
Mónica Urgoiti
¿A qué estamos dispuestos a renunciar?
Manuel BellidoCorren tiempos de cambio. Cambios en las empresas, en las familias, en la sociedad y en las personas: en aquellas que, con la crisis, han visto hacerse trizas todas sus ilusiones y en aquellas que, después de los primeros s&i…
Teorías
Gloria BellidoEs poco habitual que las noticias sobre descubrimientos científicos ocupen páginas en los periódicos y en revistas no especializadas, sin embargo, de vez en cuando, dichos descubrimientos son tan importantes que se co…





