Con la crisis por montera
¿Cambios de mentalidad o cambios en la realidad? La transformación de la sociedad por la delicada situación económica que arrastra el mundo entero es aún hoy una incógnita que solo el paso del tiempo desvelará. De lo que no cabe duda es del impacto que está teniendo sobre áreas muy concretas como es el mercado laboral.
Y es que desde que comenzase la crisis en el año 2008, el papel de la mujer ha sido fundamental para salvaguardar la economía doméstica golpeada por la recesión. Otro año más, la tasa de actividad femenina continúa su avance hasta alcanzar el 52,93%, mientras que la masculina se contrae hasta el 67,3% ante el desánimo extendido entre los hombres parados de larga duración. La principal incorporación de la mujer ha venido por parte de las amas de casa que ha tenido que ponerse la crisis por montera y abandonar progresivamente las labores domésticas para buscar un empleo en el mercado laboral. Así, según Adecco, si en 2009, se incorporaban más de 100.000 amas de casa y en 2010, la de 170.000 más, en este pasado 2011, 195.500 fueron las amas de casa que se sumaron a la búsqueda activa de empleo, incorporándose de esta manera al mercado de trabajo. Esto hace un total de casi medio millón de mujeres que han cambiado el trabajo doméstico por el laboral. Son mujeres que buscan una oportunidad. Mujeres, muchas de ellas, sin apenas experiencia anterior. Mujeres que han visto que su pareja se quedaba sin trabajo o que los ingresos en su hogar mermaron tanto que resulta imposible sostener la economía doméstica. ¿Y por qué ellas lo van a tener más fácil? Porque el abanico de opciones laborales más precarias, lo que, no nos engañemos, abunda hoy, es mucho mayor entre las mujeres… Y todavía hay quienes dicen que no hace falta celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora…
Isabel García
redaccion@mujeremprendedora.net
Relax
Gloria BellidoHoy en día está de moda decir que estamos en una sociedad que vive con mucho estrés y ansiedad. Las demandas a las que estamos expuestos son, en ocasiones, muy altas y eso hace que nuestro cuerpo y nuestra mente est&e…
Contratación fácil
El título parece muy obvio, pero sirve para contraponer algunos titulares de estos días, como ‘Despido fácil’ que sacaba el sábado 11 de febrero un diario tan serio como La Vanguardia. Supongo que la razón de este titular sonado sería para llamar la atención e incentivar el consumo de prensa, que cada vez lo tiene más difícil, ya que las noticias “vuelan” más deprisa que las rotativas y la posterior distribución.
Sigo creyendo que lo mejor de los periódicos, igual que en las personas, ocurre en su interior y gracias a los profesionales con criterio, como algunos buenos redactores y articulistas, que tratan de descubrirnos a la gente de a pie, algunos entresijos, como por ejemplo, los de esta última reforma laboral, que nace de un embarazo con excesivos años de gestación.
Recuerdo que cuando, también con retraso histórico, se promulgó la ley 14/94, que regulaba las ETT´s, se justificaba ésta con dos palabras que sigue siendo vigentes después de 18 años: flexibilidad y competitividad. Si eso mismo se viene repitiendo hasta hoy, es porque el marco legislativo, se ha “cargado” de parches durante años, intentando hacer feliz a todos, sin contentar a nadie, como el que quiere lindar el desierto, olvidando que lo “natural” siempre acaba fluyendo.
Pero fíjense que paradoja, andar pisando huevos en lo legal, durante decenios, sólo ha servido para que el tsunami de una crisis global acabe con una tercera parte de las empresas del país, llegando a un récord histórico de desempleo, para vergüenza de políticos y resto de actores de esta comparsa socio-económica, que nos ha llevado hasta donde estamos.
Y ahora, simplemente aplicando un poco de sentido común, parece que podemos avanzar hacia algún lado coherente, teniendo en cuenta la mundialización económica en la que estamos. Generalizar el contrato de 33 días, facilitar el despido objetivo, la creación de un contrato -poco preciso- para jóvenes y otro para pymes, dar relevancia a los convenios de empresa, la capitalización de prestaciones, el fondo de formación… han sido en síntesis los puntos calientes de esta reforma, tan anunciada y probablemente combatida, como es lógico, por los sindicatos que deben justificar su razón de ser. Es posible que no limitar los contratos temporales parezca preveer una cascada de despidos, pero no hay que perder de vista que este “crédito laboral”, que creemos poseer por los años trabajados, sólo se mantiene haciendo muy bien el trabajo diario, aportando valor, con eficiencia y competitividad. Los derechos adquiridos sólo sirven cuando se traducen en experiencias e implicación.
El tiempo marcará las consecuencias de estas medidas del “sálvese quien pueda” pero por la parte que me toca, me interesan dos puntos especialmente, la mayor autonomía para las etetés, que como ya he manifestado, es un discurso lógico de hace 20 años, ya que el mercado de trabajo, como el de alimentos y todos los demás, no funcionan sin mediación profesional y no hay mejor agencia de colocación, que aquella que es profesional, modelo que en la Europa, que no se queja, funciona desde hace decenios.
Y el otro punto tiene que ver con aquellas medidas que ayuden a la creación de empresas, porque hay que favorecer el espíritu emprendedor por encima de todo. Aparte de las ayudas a la contratación y las subvenciones, que no lo son tanto, hay que intentar que una parte de estos jóvenes que salen de las universidades con sus masters, con su formación de lujo y bien petrechados, después de disfrutar la mayoría, de una juventud de ensueño, gracias al esfuerzo de sus padres, que empiecen a crear empresas, porque esto puede aprenderse y enseñarse. Se trata de encontrar una necesidad vendible, asumir riesgos y algunos problemas buscando las soluciones, pero mejor fracasar algunas veces que no haberlo intentado nunca. Mi paisano Ferrán Adríá dice que “el fracaso es el camino hacia el éxito” y acabó donde empecé, en los titulares de prensa. Ninguna empresaria ni empresario busca “el despido fácil” sino la contratación fácil. No nos gusta despedir, sino dar trabajo, crear riqueza, hacer proyectos sostenibles y mejorar un poco la sociedad, no se equivoquen.
Mª Ángeles Tejada
Presidenta de Fidem y directora de Randstad Professionals y HR Solutions
La máquina visiva del deseo
Manuel BellidoComunicar: si existe una palabra que refleja el sentir de la sociedad desde el 900 hasta la fecha es exactamente ésta. Prensa, radio, cine, TV, móviles, Internet, redes sociales… Lo había previsto Mashall Mcluh…
Todos con Pepe
¿Os acordáis de Pepe? ¿Ese Alfredo Landa de los años 60 que decide marcharse a Alemania en compañía de su amigo Angelino soñando con hacerse rico? Hoy, si Pepe, y si todos los que como Pepe, se fueron en su día en busca de una vida mejor, hubieran decidido quedarse, hubieran estado muy pero que muy acompañaditos por compatriotas. Y quien dice los que se fueron a Alemania, dice Reino Unido, Dinamarca, Austria o donde haga falta. Y es que los españoles volvemos a emigrar. En España, el paro está por las nubes, y el mercado no es capaz de absorber a profesionales con cada vez más estudios, muchos estudios. Todos esos estudios que en su día les dijeron les darían un futuro. Es cierto, nadie les enseñaba un contrato pero parecía una ley inquebrantable de la sociedad, si cumplían con su mitad del trabajo la sociedad les daría su recompensa. Mentira.
Dos más dos suman cuatro: solo hay que juntar a los que ofrecen trabajo con los que lo buscan y ¡vualá!, habemus lo que se conoce como una fábrica de talentos en fuga. Eso es hoy España, un país que ha visto irse a más de 300.000 españoles desde 2008 ante la falta de horizonte laboral. La falta de planificación y de gestión de recursos humanos y las condiciones laborales son los factores que favorecen esta fuga de profesionales, que emigran a países donde se reconoce su talento, tanto profesional como económicamente. Estamos destruyendo el tejido empresarial de España mientras expulsamos a los mejores y los más válidos, que se niegan a tirar sus cerebros a la basura, máxime cuando van a trabajar hasta los 70 años. La fuga de talentos nos debería hacer reflexionar a todos, pero especialmente a aquellos que ejercen responsabilidad política sobre ello. Aquellos que todas las mañanas van al Congreso y que no hacen nada para que los jóvenes de su país tengan una vida y un futuro dignos.
Isabel García
Pensar y sentir
No constituye ninguna novedad afirmar que estamos en una sociedad en que la mayor parte de las decisiones socio-políticas, y por tanto económicas, sigue dominadas por el género masculino; aunque por fortuna, cada vez haya más mujeres en los consejos de administración y en las direcciones operacionales de las empresas e incluso en algunos gobiernos, pero esta presencia, aún minúscula, no permite augurar muchos cambios a corto y medio plazo. Esta es una realidad ante la que no nos conformamos la mayoría de mujeres que en su día, apostamos por proyectos de responsabilidad y a favor de los intereses de los diferentes colectivos, que creen y confían en nosotras. No obstante corresponde aceptarlo mientras vamos construyendo cada día un cambio que mejore nuestra sociedad.
Estando así las cosas, en un momento en el que la comunicación audiovisual influye tanto en nuestra forma de vida, uno de nuestros canales tradicionales como el cine, si está bien realizado, tiene la virtud de distraer y además de evidenciar parte de la verdad de los personajes, basándose sobre todo en los hechos. Éste sería el caso del cine biográfico y del título ‘La Dama de hierro’ que nos acerca a la personalidad de la primera líder mundial que irrumpió en el mundo occidental, hace poco más de 30 años, la señora Margaret Tatcher. Naturalmente la cinta en sí, no deja de ser un espectáculo y como tal permite mil opiniones y otros tantos juicios de valor sobre el personaje. Pero una, que trata de estar atenta a su entorno, redescubrió actitudes y hechos, que quizás, porque acontecieron en un momento de crisis profunda -La Inglaterra de 1979- hoy recobran actualidad, más allá de las ideologías.
Quiero reflexionar con vosotras sobre algunas situaciones de notable paralelismo y de las que estoy segura que podemos extraer cierta docencia, aplicable en muchos casos. Ya me he referido en muchas ocasiones a las especiales competencias femeninas, como el gobierno de una familia, cuya analogía vital constituye una experiencia muy importante para llevar una empresa o un país.
Decía la señora Tatcher algo así: “Si usted quiere que algo se diga, pídaselo a un hombre. Si usted quiere que algo se haga, pídaselo a una mujer”. No se trata de minusvalorar nada ni a nadie, pero estamos agotadas de que en estos últimos cuatro años nos cuenten y justifiquen muchas cosas sobre la crisis. Todo el mundo habla de ello, pero… ¿cuántos años hace que hablamos de reforma laboral? Y parece que aún no ha llegado. Y otra más: “Sólo llegamos al tope de la escalera si subimos peldaño a peldaño”. ¿Es que hay otro camino más allá de la voluntad de construir paso a paso?, pero por favor… ¡Hay que empezar a hacerlo ya!
Algo más sobre la cultura del esfuerzo, refiriéndose a privilegiados y subsidiados, de los que habla todo el mundo: “Debemos respaldar a los trabajadores, no a los gandules”. Pues las mujeres sabemos muy bien que nadie va a hacer por nosotras lo que nos toca hacer y sino que se lo pregunten a los millones de mujeres que debemos conciliar familia y trabajo.
Ciertamente y creo que tanto para mí , como para cualquier mujer emprendedora, todas estas “verdades” confirman el camino que empezamos en nuestra juventud, a fin de hacer que nuestro trabajo contribuyera a mejorar el de los demás. Creo que todas y todos deberíamos ser más pragmáticos, dejando en su sitio esta corriente de sentimientos, emociones y depresiones como “me siento, me gusta, me ofende, etc,”, y dedicarnos a pensar más en lo que queremos y sobre todo a “actuar”,”hacer”… porque, y acabo con una última cita, de ésta líder “los peniques (o euros), no caen del cielo, hay que ganárselos cada día”. Quizás por ello, el sentido que más me mueve sea el “sentido común”.
Mª Ángeles Tejada
Presidenta de Fidem y directora de Randstad Professionals y HR Solutions
La ley del mínimo esfuerzo
Gloria BellidoNadie hace nada por lo que no reciba algún tipo de recompensa a cambio.
No es una frase cínica o que intente sacar a relucir la parte negativa y egoísta del ser humano, es simplemente, la pura verdad. Incluso l…
¿Estás en Facebook?
Manuel BellidoUn fenómeno como el de Facebook no podía pasar desapercibido por las mentes del cine de Hollywood. Una película muy interesante es “The social network” basada en el libro “Multimillonario por acciden…
Mujeres que hacen cine
Siete de 74 y ocho de 53. Esa es la presencia de las mujeres participantes que compiten en estos días en la XXVI edición de los Premios Goya en las categorías de mejor dirección y mejor dirección novel y que aspiran a convertirse el próximo 10 de enero en una de los finalistas de cada categoría. Pero, ¿es un problema de número de directoras? ¿de calidad? ¿de éxito? ¿de talento? ¿de promoción? ¿de reconocimiento? Esas cifras son fruto de la realidad, apenas un 8% de las películas que se producen en nuestro país están dirigidas por una mujer. En guión y producción las películas con participación femenina no alcanzan el 20%; y no importa si hablamos de cine, televisión o documentales: la creación audiovisual en nuestro país está casi absolutamente en manos masculinas. El resultado de estas cifras no solo se traduce en escasa presencia femenina en premios como los Goya sino también en la perpetuación y legitimación de todo tipo de estereotipos sobre la mujer que la escritora y crítica de cine Pilar Aguilar resume en la siguiente frase: “Si un marciano conociese nuestro planeta a partir de las películas más taquilleras de los últimos seis años, se convencería de que la población terrestre está formada en un 90% por hombres, muy activos, arrojados y agresivos y que se relacionan sobre todo entre ellos. También verían que hay un grupo pequeño de seres llamados mujeres, que se comunican poco o nada entre si, que casi siempre son pasivas, poco dadas a resolver conflictos y cuyas vidas giran en gran medida alrededor de los hombres”.
A ver, no cabe duda de que la industria del cine en España es dificilísima tanto para hombres y mujeres, pero más para las mujeres para las que parece les resulta milagroso hacerse un hueco. Mientras los negocios se cierren en un bar, mientras tanto productores como críticos duden del talento femenino, mientras las mujeres tengan una menor presencia en jurados de cine, comités para elegir subvenciones o artículos sobre los nuevos talentos del cine español, no descubriremos que ya, y hace tiempo, las directoras también pueden contar historias, hacerlo bien, y ser ‘rentables’.
Isabel García
redaccion@mujeremprendedora.net
Sin excusas para emprender
Hay una frase del propietario de Mango, el Sr. Andic, buen conocedor de la expansión china sobre todo por lo que le toca a su negocio, que dice algo así: “Cada chino quiere ser un emprendedor, mientras que en Europa la gente aspira a estar en una gran estructura”. Naturalmente es sólo una opinión, pero viniendo de alguien que empezó con una tienda de ropa de boutique y tiene un imperio mundial, sin dejar de crecer, pues hay que escucharlo.
Supongo que una diferencia, hablando de emprendeduría, entre un chino y un español, será que en un país con 1600 millones de personas tienes poco que perder y por tanto “todo” por arriesgar, mientras que aquí nos hemos acostumbrado a la seguridad. Probablemente nuestros jóvenes casi dejan el “paraguas” familiar buscando seguridad en una empresa grande o en la administración pública.
Excusas hay de muchos tipos, desde las trabas administrativas, hasta las pocas facilidades de conciliación para las mujeres, la escasez de “ángeles inversores”, la falta de mensaje social para despertar el espíritu emprendedor, un sistema educativo que no favorece precisamente el mérito, o la creatividad y más cosas, pero a mí me interesa especialmente una causa, que no es otra que el miedo al fracaso.
Es obvio que en este país, tan poco dado a premiar la meritocracia y en cambio muy aficionado a admirar y sobretodo, a envidiar “el pelotazo” hasta el punto que el posible éxito profesional de una mujer o de un hombre, muchas veces de forma maliciosa se justifica o se asocia a posibles favores de cualquier tipo a determinado mecenas, padrino o lo que sea. La verdad es que el fracaso no está bien admitido, sin tener en cuenta que todas y todos fracasamos muchas veces en la vida.
¿Sabéis cuál es la receta contra el fracaso? Pues no es otra que aprender de él. Se atribuye a Edison una anécdota sobre el casi un millar de experimentos sobre la bombilla incandescente: “al menos he descubierto más de 900 formas que no funcionan”. Pues claro que podemos aprender siguiendo el proceso lógico de todo nuestro aprendizaje, cuando se nos calaba el coche al aprender a conducir, o nos caímos de la bici, todo el mundo aprende de los errores. ¿Por qué no hacerlo profesionalmente?
Lo he dicho muchas veces y no dejo de recordarlo, detrás de una empresaria no hay más que un sueño de aventura, iniciativa, control, orden, confianza, saber de “algo”, etc., pero lo que alimenta este deseo de emprender, va más allá de la codicia, no es enriquecerse, es competir y ganar, no es sólo el bien social y la posibilidad de dar trabajo a mucha gente, eso también. Además es el compromiso real con la vida de cada una, es la decisión de levantarse temprano si es posible para decir: “quiero ser empresaria y conseguir que esto funcione”.
Para crear empleo necesitamos empresarias, porque aquí hay pocas grandes empresas y muchas pymes. No hay excusas, sólo hace falta, poner en marcha esta idea que concebiste algún día, te aseguro que no existe ningún otro reto más satisfactorio que el vencerse a una misma para cumplir tu sueño. Eso da sentido a nuestras vidas, nos hace felices y permite que otras y otros también lo sean, que no es poco.



