La buena ciudadanía

Manuel BellidoServir en la vida pública es tener en cuenta a las personas, a los individuos, uno a uno, y a todos en su conjunto; es trabajar para optimizar las condiciones en las que viven; es tratar de resolver los problemas que tienen; es red…

Prostitución, crisis e imagen pública

Ana Pérez LunaAna Pérez Luna

La Secretaría de la Mujer de UGT Andalucía quiere volver a plantear el grave problema de la prostitución como violencia contra las mujeres y cuestionar el tratamiento que en los medios y en la sociedad se sigue haciendo de este terrible problema que nadie parece querer o poder solucionar.
 
Diversos medios hablan del aumento de la prostitución debido al incremento de la pobreza por la actual de situación de crisis que lleva a la pobreza a muchas mujeres en nuestro país. Aunque los titulares dan a entender que mujeres que ante problemas desesperados toman soluciones desesperadas, en realidad de lo que se habla es de varias cuestiones que han sacado a la luz tanto la ONG Médicos del Mundo como fuentes policiales:
 
Hay un aumento del porcentaje de españolas entre las mujeres prostituidas, actualmente un 10%, aunque no hay españolas víctimas de redes de explotación sexual o de trata de blancas, al menos oficialmente. Supuestamente las mujeres de otros países están en una situación de desventaja que las nacionales para ejercer sus derechos y para insertarse socialmente, lo que las pone en una situación de especial vulnerabilidad. El aumento de las españolas que ejercen la prostitución tiene una relación directa con el aumento de la pobreza y de la exclusión social de estas mujeres.
 
Por otro lado, existe una vuelta a la prostitución de mujeres que habían conseguido empleos que han perdido por la coyuntura laboral actual. Es decir, mujeres que habían salido de este mundo tan sórdido y peligroso gracias a su esfuerzo y al de personas e instituciones que trabajan para ello se han visto de nuevos excluidas socialmente y relegadas a ejercer la prostitución como opción de subsistencia, para que luego hablen de la voluntariedad o de que es puta quien quiere.
 
Además se denuncia por parte de estas mujeres un empeoramiento de la prestación de los servicios sexuales  pues han tenido que bajar los precios e incluso se han visto obligadas a mantener relaciones sexuales sin protección. Las rebajas toman la peor de sus caras poniendo el riesgo la integridad física de estas mujeres, sometidas a vejaciones por menos dinero y con el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual que pueden llevarlas a la muerte.
 
Y con este panorama seguimos tratando el problema de la prostitución como una cuestión estética de las ciudades, de mala imagen y de salud pública de las zonas o barrios donde estas mujeres están, Barcelona, Sevilla y otras ciudades han tomado medidas, en algunas ocasiones más acertadas que otras. Las multas contra las prostitutas nos parecen una aberración política: hacemos pagar a la víctima en vez de al maltratador. Todo lo relacionado con mujeres, pierde importancia por ser una cuestión femenina, de segundo orden, nadie habla de los dramas personales y familiares de estas mujeres en venta, vulnerables, pobres y excluidas en la mayoría de los casos, que mientras no las veamos no molestan, y toleramos que nuestros hombres consuman explotando a seres humanos y siendo cómplices directos de estas tragedias humanas.
 
Por todo esto UGT Andalucía defiende una mayor seriedad y voluntad política para erradicar este problema, que no debe tener otro objetivo que la abolición de la prostitución como una forma de esclavitud y violencia contra las mujeres en nuestra sociedad.
 
Ana Pérez Luna
Secretaria de la Mujer de UGT-A

Estamos de moda

Mª Ángeles TejadaMª Ángeles Tejada

No vamos a frivolizar porque ahora no toca, pero sin duda corren tiempos convulsos y parece que las mujeres estamos de moda, aunque realmente, nunca hemos  dejado de estarlo, puesto que nos ha tocado desde siglos vertebrar la sociedad y la familia, en las tres cuartas partes del planeta, claro que eso, lo llevamos mejor desde el anonimato, porque evitamos la notoriedad en las cuestiones serias y vitales. Pues bien, el verano pasado pasaron cosas que deseamos compartir, por orgullo de género.
 
El protagonismo femenino en el deporte, como se ha visto en la última olimpiada, no hace otra cosa que evidenciar unos valores que sin ser exclusivamente femeninos merecen destacarse, ya que, en menos de 40 años, hemos demostrado que sabemos competir, aliarnos, hacer equipo, trabajar, esforzarnos y sobre todo ganar, o sea que también nos gusta ser competitivas y vencer, porque eso nos hace más fuertes y nos permite volverlo a intentar una y otra vez.
 
La perseverancia ha sido una constante en el éxito de muchas miles de mujeres, que llevamos años compitiendo empresarialmente en una “liga básicamente masculina”. Hace menos de 20 años, yo era la única mujer CEO en el grupo de empresas en el que trabajaba, una de la mayores multinacionales del mundo en mi sector, incluso tuve un Presidente que al verme por primera vez en este foro necesariamente limitado, me preguntó abiertamente, quién me había apadrinado.
 
Bueno, eso está muy bien ahora, cuando el líder político con mayor poder en Europa, es precisamente una mujer. No debe estar allí por casualidad, supongo que no le faltarán críticas, muy necesarias para cualquier líder, pero igual que la señora Tatcher en los años 80, se demostró que a menudo, el problema no consiste en buscar la mejor solución posible para una crisis, sino en atreverse a “aplicarla” a pesar y contra todo.
 
Ahora que “emprender” se ha puesto de moda, sólo hace falta que la gente que debe promoverlo, o sea el que tiene poder para hacerlo, se lo crea y lo aplique, a pesar de todo y pese a todo, no hay que esconderse. Hacerse empresaria es arriesgar, crear puestos de trabajo, apostar por el desarrollo, liderar ideas propias, organizar grupos de personas y salir a competir en el mercado.
¿Sabéis una cosa? Nunca más tendremos una oportunidad como esta y como ya llevamos siglos resistiendo, sabemos que esto no basta. Además hay que construir y para ello valen todas las ideas puestas en marcha y que simplemente sean útiles para alguien, porque emprender es atreverse a hacer algo que alguien necesita y está dispuesto a pagar por ello, tan fácil como eso y tan difícil como estar dispuesto a trabajar lo que haga falta para conseguirlo.
 
Conocí a una chica hace años en nuestra fundación de mujeres emprendedoras, que “descubrió” un pequeño filón en el mercado de la pastelería, creando pasteles personalizados con simbolismos y a medida de la persona agasajada. ¿A quién no le gusta que hayan pensado en el/ella? Hay que huir de los modelos prefabricados, incluso de este tipo de negocio en el que todas hacemos lo mismo, hay que hacerlo distinto y sobre todo, al gusto de quien lo consume y eso no es sólo marketing, es sentido común, y hoy tenemos medios como la redes, las .net y toda la tecnología para llegar a muchísima gente, sólo falta tratar de conocerla y descubrir lo que hace falta, después viene la idea y su puesta en marcha y al final el éxito y eso seguro que no es una moda.
 
Mª Ángeles Tejada
Directora General de Randstad  Public Affaire y Presidenta de FIDEM

Parches

Isabel GarcíaIsabel García

Disfrazar de “cortesía” lo que realmente no es más que un parche a un problema parece que está de moda. Y es que Indonesia acaba de copiar lo que hace ya algunos años “ideó” México para lograr que la hora punta en el transporte público dejara de ser un infierno para las mujeres: trenes y autobuses ‘rosas’ solo para ellas. El objetivo, garantizar un espacio seguro y libre de las ‘babas’, el acoso sexual, los tocamientos y las miradas lascivas de sus ‘compañeros’ de viaje.
 
Esto es como el que separa a los perros y a los gatos porque, dada su naturaleza, no pueden convivir juntos en un mismo espacio. Esto es como ponerse una venda en los ojos para no ver la raíz del problema, para no afrontar la impunidad que existe en estos países hacia los acosadores sexuales. Esto es afrontar el machismo con autobuses machistas que reconocen y promueven que las mujeres no pueden viajar en el mismo transporte que los hombres porque son más débiles e indefensas. Esto es perpetuar la discriminación segregando por sexos en lugar de cambiar una realidad educando en la igualdad y en el respeto como ya han empezado a hacer otros países como Pakistán, donde la Organización Internacional del Trabajo ha puesto en marcha una campaña dirigida a modificar la conducta de todas las partes involucradas en una ruta de transporte público específica. Los chóferes, los conductores, los propietarios de autobuses, los sindicatos del transporte, y el personal de la policía de tráfico han sido informados sobre las nuevas leyes contra el acoso y sensibilizados sobre los valores sociales y éticos, abordando de este modo las principales preocupaciones de las pasajeras. Así es como hay que actuar, todos a bordo del autobús de los derechos de las mujeres.
 
Isabel García
redaccion@mujeremprendedora.net

Créate un oasis

Manuel BellidoA veces escucho a alguna amiga  lamentarse, con razón, de no poder abarcarlo todo, de correr de un lado para otro como una loca: trabajo, hijos que recoger a la escuela y ayudarles en las tareas, poner la lavadora, preparar la…

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Maryssa, una mujer al frente de Yahoo!

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Lisístrata a la africana

Isabel GarcíaIsabel García

Existen protestas de muy diferentes tipos… huelgas de hambre, cortes de calle, piquetes en las puertas de las empresas concentración e, incluso, gente que se muestra como su mamá los trajo al mundo en un espacio público para generar un impacto visual. Sin embargo, lo que ha ocurrido en los últimos días en Togo tiene pocos antecedentes aunque, eso sí, para encontrar el primero de ellos habría que viajar en el tiempo hasta llegar a hace más de 2.400 años y recordar el clásico griego ‘Lisístrata’, escrito por Aristófanes. Recordar la historia de esta ateniense que, harta de la interminable guerra del Peloponeso, convence a las mujeres de Grecia para que no mantengan relaciones sexuales con los hombres hasta que se firme la paz; atenienses y espartanos, desesperados por las privaciones impuestas, reúnen a sus delegados y encuentran rápidamente la manera de reconciliarse. Y recordar es lo que hicieron el pasado mes de agosto las mujeres del país africano Togo, que decidieron no entrar en sus dormitorios durante una semana para tratar de movilizar a sus parejas a que lleven a cabo más acciones para provocar la salida del presidente Faure Gnassingbé del poder. Sin embargo no es la primera vez que se recuerda a Lisístrata ya que este tipo de protestas se ha convertido en un arma recurrente en sociedades en las que la mujer no cuenta con los recursos políticos y las libertades suficientes para hacer oír su voz al nivel de sus compañeros masculinos. En 2003, las activistas liberianas comenzaron una huelga de sexo para presionar a las dos facciones de la guerra que asolaba el país a firmar la paz. En 2009, la misma medida fue tomada en Kenia para obligar a los funcionarios de la administración a poner fin a las disputas del gobierno de coalición. Y en 2011, un grupo de mujeres de una pequeña isla de Filipinas contribuyó a poner fin a la violencia entre clanes en su zona negando las relaciones sexuales a los hombres.
 
Funcione o no esta utilización del sexo como arma de batalla para alcanzar un cambio político, lo que no hay duda es que han conseguido que la atención internacional se centre en su causa. Y es que… ¿quién sabía que la familia Gnassingbe lleva en el poder desde hace 40 años, y que la situación no tiene visos de cambiar en las elecciones que tendrán lugar el próximo otoño, ya que revalidarán una vez más la presidencia del hijo del que fuera presidente del país durante treinta y ocho años, Gnassingbé Eyadéma? ¿Serán las togolesas capaces de hacer algo parecido a Lisístrata?
 
Isabel García
redaccion@mujeremprendedora.net

La flexibilidad empresarial desconcilia la vida

Ana Pérez LunaAna Pérez Luna

Orquestar dónde acaban mis derechos y empiezan los tuyos no sería una tarea tan difícil si no fuera porque cada vez interesan menos tanto los unos como los otros. Organizar los tiempos de trabajo en las empresas acorde con una vida digna en lo personal y familiar de las personas trabajadoras debería ser una ocupación principal de los recursos humanos de las empresas y su gestión.
 
La Reforma Laboral impuesta por el gobierno de la nación refuerza el contrato a tiempo parcial como modelo para la conciliación de la vida de las mujeres, principales adjudicatarias de esta modalidad contractual, lo cual conlleva la percepción de menores cotizaciones y prestaciones, menores salarios, y pocas posibilidades de promoción, etc.  Ahora si, se añade una trampa más que es la obligación de realizar horas extras no cotizables para el desempleo, requiriéndose del personal una disponibilidad total que impide cualquier planificación personal del resto de horas no contratadas.
 
Asimismo la modificación sustancial de las condiciones de trabajo por razones técnicas y económicas ataca directamente a la jornada de trabajo, pudiendo ser objeto de modificación en un 10%, y afectando también al horario, a la distribución del tiempo de trabajo, a los turnos, a la remuneración y a las funciones.
 
Otro recorte en materia de conciliación viene dado por las modificaciones en relación a la reducción de jornada, que ya no podrá hacerse ni en cómputo anual, ni mensual, ni semanal, ésta última la más demandada. Tan sólo podrá ejercerse a modo de reducción de la jornada diaria, sin solventarse así, en la mayoría de los casos, el objeto problemático que hubiera llevado a la trabajadora o al trabajador a querer hacer uso de la misma. Y pongo por caso la no prestación por ley de la posibilidad de reducir la jornada semanal de lunes a viernes, para hacerme cargo de mi hijo el sábado. La jornada debe reducirse diariamente, debiendo acudir al trabajo el sábado y percibiendo menor salario, y sin quedar resuelto el problema de conciliación. Cualquier mejora ha de ser objeto de negociación con la empresa.
 
Este claro empeoramiento del panorama laboral ha venido a escena cuando estábamos aún sin resolver cómo hacer factible los derechos de conciliación de unas personas sin restar estos mismos derechos en las otras. Y me sirve de ejemplo el sector que concierne al turismo, al comercio y a la hostelería, con mayoría de turnos rotatorios. Los derechos de conciliación deben ejercerse forzosamente resolviendo cuestiones de prioridad, a través de una baremación adecuada a la situación concreta de la empresa en relación a las demandas de conciliación, situación que debe ser revisable en todo momento. La liberalización de los horarios comerciales que pone en marcha el gobierno acentuará aún más los problemas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal.
 
La doble jornada laboral que asumen tantísimas mujeres constituye un lastre para su desarrollo profesional. Los usos del tiempo diferenciados por sexo, la ausencia de un compromiso social por parte del empresariado, y la falta de una red adecuada de servicios públicos que garanticen la compatibilización de la esfera pública y privada, prevalecen como grandes obstáculos para hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el mercado de trabajo.
 
El gobierno y las organizaciones empresariales que mandan no debieran olvidar que los derechos conseguidos por la clase trabajadora son fruto de una larga e intensa lucha sindical y no milagros de la buena economía, y sobre todo que esta clase trabajadora está mejor formada que nunca.
 
Ana Pérez Luna
Secretaria de la Mujer de UGT-Andalucía

Pero, ¿dónde están los líderes?

Mª Ángeles TejadaMª Ángeles Tejada

Imagino que cuesta reconocerlo pero una de las causas de la que está cayendo es, sin duda, la falta de liderazgo con que se ha llevado al país, especialmente en los últimos 20 años, o quizás más.
 
A lo mejor toca reflexionar, más que nada para hacer esto que está tan de moda, que se llama desaprender, aunque con lenguaje más humilde bastaría con aceptar, asumir y cambiar, como hemos hecho todas cuando nos equivocamos, porque reconocerlo siempre es mucho mejor que justificarlo y aunque sea feo hablar de culpas, a lo mejor la tenemos todos, y los que estaban delante, pues un poco más.
 
Es cierto que hemos creado “fábricas de líderes”. Algunas de nuestras escuelas de negocios son líderes mundiales en sus especialidades, pero lo que debería aceptarse es que los líderes nacen en la calle, después podemos meterlos en un centro de excelencia para que mejoren, aunque sólo sea para hacer mejor lo que ya “deben saber hacer” y…. ¿saben una cosa?… los tenemos enfrente durante toda nuestra vida y los negamos. Que sí, en serio, ¿recuerdan en primaria aquella chica que siempre levantaba la mano o aquella que se inventaba juegos cuando la pandilla estaba aburrida, la que hablaba mucho, la “preguntona” y hasta “la que recibía tortas por hablar más de la cuenta, ahí estaban los futuros líderes.
 
Y nosotras, sin enterarnos, votando a gente que se presentaba con una carpeta de políticos. Pero, si la FEN y todo lo que olía a política en la escuela, eran las auténticas “marías”, o es que… ¿no te acuerdas? Se aprende matemáticas, álgebra, organización, también ciencias para buscar la razón de las cosas, o historia para saber de dónde venimos, imprescindible para apuntar a dónde queremos ir, literatura para aprender a escribir con sentido y a comunicar mejor y hasta educación física, para estar en forma. Todo eso hace falta para ser líder.
 
Coincido con el responsable de CosmoCaixa, el Dr. Wagensberg, en su sencilla definición de tres cualidades que echamos de menos en los líderes: mucho estímulo, porque cuando optamos por hacer o no hacer, si podemos, nos relajamos y no hacemos; mucha conversación, ya que necesitamos comunicarnos para conocernos y sobre todo, saber escuchar mucho para enterarnos; y claro está, la comprensión, eso que nos lo digan a las mujeres porque todas lideramos más o menos la vida de otros, conciliamos, agrupamos, empatizamos, toleramos y sacrificamos para los nuestros. Yo añadiría otra más y se llama compromiso, porque sin él no hay proyecto que dure, la seguridad se gana con el trabajo bien hecho de cada día, pero la gente pone su talento y comparte su conocimiento, sólo si se siente reconocida y nada compromete más que un líder que sabe dónde va.
 
¿Cuántos líderes tenemos así? Puede que en las empresas y especialmente en las pymes, tengamos a una mayoría, porque no puedes emprender si no arriesgas y te inventas la ilusión todos los días, y porque además, debes contagiarla a otros. Pero por desgracia es difícil encontrar estas cualidades en la gente que no arriesga más que su vocación de mantener la silla durante cuatro años y me temo, que les cuesta mucho transmitir la ilusión y la confianza que tanta falta nos hace, porque ellos y ellas tampoco la tienen, y a diferencia de los que por fortuna trabajamos todos los días, nosotras estamos pendientes de hacerlo siempre un poco mejor, aunque sea para justificar el salario que nos paguen y esto sí, el enorme valor de la autoestima, por el gusto de hacer bien las cosas y, eso, no tiene precio.
 
Mª Ángeles Tejada
Directora General de Randstad  Public Affaire y Presidenta de FIDEM

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