Mamás de cabecera
El Doctor House salió de la sala donde yacía una joven en estado comatoso de una enfermedad mortal. Acababa de conversar con la madre de la enferma en términos técnicos de medicina. Al salir, uno de sus ayudantes le preguntó si no iba a comprobar los datos, si se iba a quedar tan sólo con la información proporcionada por la señora, a lo que House respondió: “Es madre de hija enferma: la ha cuidado toda su vida, la conoce mejor que nadie, ha investigado, sabe más que un médico, no necesito más datos que los que me dio”. ¿Acertadas las palabras del afamada médico televisivo? Yo diría que incluso cortas. Y es que este mes quiero asomarme desde esta ventana para alabar el papel de todas y cada una de estas mamás que de la noche a la mañana, del tener a no tener un diagnóstico, pasan de ser simplemente madres, con todo lo que eso de por sí ya conlleva, a cumplir roles de médico, enfermera, terapeuta, maestra… dejando atrás las lágrimas y sacando fuerzas de flaqueza de quién sabe dónde para aceptar, con una dosis de realismo superlativo, que su hijo nunca alcanzará esos objetivos que había soñado durante los nueve meses de embarazo. Son madres que han renunciado a vivir sus vidas para vivir la de sus hijos porque el Estado de Derecho en el que vivimos ha dejado de la mano de Dios a estos enfermos, que han aprendido a dar importancia a lo que realmente la tiene, a separar lo urgente de lo accesorio, a mirar a su hijo como tal tan sólo cuando no tienen que ver si la mano se le ha caído del reposabrazos de la silla de ruedas, si se ha sentado con las piernas abiertas o si no logra relacionarse con la ‘amiguita’ de la ‘guarde’. Son madres ‘roble’, al menos delante de sus hijos. Son madres para las que no tendría palabra y para las que a la vez tendría mil. A todas y cada una de ellas mi más sincera admiración por hacer del futuro la esperanza. (A dos de esas madres. Ellas saben quiénes son).
Isabel García
Saborear la gratuidad
Gloria BellidoUno de los sentimientos más agradables que experimentamos es el de la gratitud. Cuando sentimos que alguien ha hecho algo por nosotros, y más aún si realmente nos ha gustado o vemos que lo ha hecho desinteresada…
¿Es tan difícil trabajar en equipo?
Ana Maria HerreroEl trabajo en equipo debería ser algo natural en la vida empresarial, pero desafortunadamente no es así. Aceptar la interdependencia y la diversidad son dos de los elementos que más dificultan el desarrollo del tra…
La ética del progreso
No deja de ser paradójico que coincidiendo en lo que podríamos denominar “época de crisis”, que viene del 2007 y que no sabemos si acabará algún día y que sabemos que nunca más se volverá a lo de antes del 2008, haya sido muy relevante la ascensión al poder político mundial de 21 presidentas y premiers.
Algo puedo asegurar, desde mi modesta opinión y por mi experiencia directiva, y es que, con toda seguridad, si realmente las mujeres tuviéramos algo más de este ínfimo 1% de “poder de decisión mundial” es muy posible que no hubiéramos llegado a esta situación económica.
Y esta afirmación subjetiva no tiene nada de corporativismo, simplemente coincide, con lo que los expertos definen, como la forma de gestionar en femenino. Pues cuando asumimos la responsabilidad en cualquier ámbito, nos preocupa mucho más el bien del conjunto que el propio; preferimos el diálogo y la comunicación a la imposición, porque sabemos que las voluntades no se vencen con el puño, sino con la mano tendida; naturalmente somos competitivas, pero sólo, para que todos lleguen al final del camino y nos gusta el emprendimiento, porque el empleo lo dan los emprendedores y hace miles de años que tenemos asignado el rol familiar de administrar recursos y priorizar el bien de nuestra gente antes que el propio.
La realidad es que en muchas empresas siguen las diferencias salariales y cargos directivos y aunque exista un 80% de universitarias frente a un 73% de hombres, no obstante, comparto la opinión de la profesora de Esade, Esther Sanchez, ya que “…a pesar de los obstáculos, las que están capacitadas para estos puestos, han logrado vencer barreras”. Toda vez que el talento no sabe de sexos y lo importante en las empresas es que cuadren los resultados.
Desde Fidem nos preocupamos, no sólo de acoger, desarrollar y apoyar, en la línea de microcréditos y posibilitando otras ayudas, este espíritu emprendedor innato en las mujeres. Además, todas las empresarias y directivas de nuestra Federación Internacional hemos asumido el compromiso de construir una sociedad mejor para todos y todas y para ello, reivindicamos un equilibrio salarial que no existe actualmente, y que llega a un 22,17 en cargos de dirección general y ‘sólo’ un 3,69% en el área comercial, según el informe ICSA-Esade ¿Será porque vendemos mejor que dirigimos? ¿O porque en esta sociedad masculina aún hay recelo para confiar el poder a las mujeres? Supongo que cada lector y lectora tienen una respuesta.
Como conclusión creo que estamos posiblemente al final de un ciclo y en la vigilia de un modelo nuevo. Ciertamente la tecnología nos ha asombrado y superado, pero también nos socializa, debemos aprender de estos cambios y crear una nueva conciencia ética en la que podamos educarnos, ser tratados y organizados, pero nada de eso es posible sin respeto porque hombres y mujeres nos necesitamos para progresar de una forma responsable y sostenible.
Mª Ángeles Tejada
Mudanza, ¿caos o aventura?
Me lo he tenido que pensar dos veces antes de hacerlo, pero -¡Carlota, nos mudamos!- . Y van doce. Doce veces que cojo mi vida y me la pongo por montera. Meto libros, pinturas, perros y tortugas y, a comenzar una nueva vida en un hogar distinto. Para que luego me digan que las mudanzas deprimen. Con la cantidad de cosas que hay que hacer, con la cantidad cachivaches que hay que empaquetar y de cajas que hay luego que abrir. No puedo permitirme caer en el abatimiento. Busco como loca las cosas de aseo, ropa para poder salir al día siguiente a trabajar y la de Carlota para que pueda ir al cole. Abro caja tras caja sin saber dónde colocar las cosas. Y como la abro, la vuelvo a cerrar. Hoy no necesito distracciones, pero no paro de encontrar recuerdos que hace tiempo no miraba, fotos, cartas, dibujos. Hay que ver la cantidad de cosas que podemos acumular en unos pocos años. Pero para eso también están las mudanzas, para renovarse y tirar cosas.
¿Pero cómo viven los niños una mudanza? De todos es sabido que los cambios nos afectan a todos, mayores y niños, pero a éstos les supone un esfuerzo extra porque pierden su entorno de seguridad, su continuidad, sus costumbres. Ver como metes sus cositas en cajas les debe aterrar. Y mamá, ¿a dónde se llevan esos señores mis vestidos y muñecas? Para tranquilizarle y tranquilizarme, he emulado la película ‘La vida es bella’, de Benigni. Tremendo peliculón. Se lo he planteado como un juego. Ella, es la Princesa de las Cajas Doradas y yo la Reina de la Cinta de Embalar. Y dentro de las doscientas setenta y cinco cajas va escondido un Tesoro que tenemos que “luchar” para encontrar. Hemos de vencer a los “malos”, que son la pereza de vivir en una casa desconocida llena hasta el techo de cajas, la desidia de abrir una tras otra y no saber dónde colocar las cosas, el tostón de no hacer otra cosa durante un mes. Pero en el camino, también nos vamos a encontrar con pequeñas recompensas, que haremos nuestros “amigos”. Ese peluche que no encontrabas, esas fotos de bebé que hace mucho no veíamos juntas. Comer como si estuviéramos en el desierto en una jaima, sobre un colchón en el suelo y mantas haciendo las veces de mantel. Súbete a la torre de cajas para ver si ahí está el tesoro; bájate, no vayas a caerte en el pozo de los cocodrilos.
Esta mudanza está siendo todo un ejercicio y una lección para mí. Mi hija la está disfrutando. He conseguido hacer de un momento de tensión emocional una experiencia positiva para ella. Hacer los deberes del cole sobre mi cama, quizás no sea lo ideal, pero si lo idóneo en este momento. Cenar comida rápida, porque los fuegos no funcionan, tampoco es una dieta equilibrada, pero equilibra el estado de ansiedad que puede suponer un cambio así. Bañarnos en vez de ducharnos no sirve para ahorrar agua y energía lo sé, pero me ahorra muchos quebraderos de cabeza. Porque la mudanza es un juego para ella, es su aventura de esta primavera, que seguro recordará con la mayor de las ilusiones. Mientras, la Reina de la Cinta de Embalar, intenta poner un poco de orden entre tanta caja, entre tanto caos. Y esto, ahora, ¿dónde lo coloco yo?
Mónica Urgoiti Arístegui
“Ride si sapis”
Manuel BellidoA veces, salimos del cine con el semblante pensativo porque la visión de una película nos ha dejado impactados, lacrimosos y meditabundos. Otras, sin embargo, vemos una de dibujos animados, o una comedia americana llena de l…
La salud laboral de las mujeres, de la discriminación a la invisibilidad
Desde la Secretaría de la Mujer de UGT Andalucía venimos trabajando desde hace muchos años en la inclusión de la perspectiva de género en la Prevención de Riesgos Laborales. Si la situación social y labo…
Galeras encalladas
Encallado en el lodo de la burocracia y la falta de diálogo. Así se encuentra, a fecha de cierre de este artículo, el proyecto de rehabilitación de las Atarazanas Reales de Sevilla y su uso para la ubicación del CaixaForum Sevilla. Y si preocupante es que el proyecto del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra se encuentre anclado en las aguas de la tramitación burocrática y la autorización para el inicio de las obras, más grave es la falta de diálogo que tanto éste como la entidad financiera que ha posibilitado el proyecto (Obra Social La Caixa) están demostrando ante la propuesta de modificación del mismo, realizada hace escasas fechas por la Fundación Museo Atarazanas.
El proyecto ‘Galea Magna Atarazanas’, presentado como complementario, promueve la recuperación de los Astilleros Medievales de Sevilla en tres de las siete naves que sobreviven en la actualidad y que no serán utilizadas por el nuevo enclave cultural. Para ello, se propone rebajar la cota del edificio en cinco metros y medio y recuperar la volumetría inicial del edificio, a fin de recrear en este espacio el proceso de construcción de las galeras medievales y posibilitar el estudio de los riquísimos restos que esto sacaría a la luz.
La negativa inicial de Vázquez Consuegra y La Caixa, argumentando que la propuesta complementaria es incompatible con el ‘alma’ del CaixaForum, es cuanto menos sorprendente, dada la experiencia y sensibilidad que han demostrado previamente, al tiempo que dice muy poco en favor de ambos. Las características del proyecto Galea Magna no pueden más que sumar al CaixaForum Sevilla, jamás restar, y esto es algo que no parecen haber entendido. Y lo que es más importante, las Reales Atarazanas de Sevilla no pueden ser jamás un ‘vestíbulo de paso’ de un contenedor cultural, como es el modelo CaixaForum, porque la singularidad del de Sevilla radica precisamente en el magnífico enclave en el que se ubicará.
Al tiempo, pone sobre la mesa diversas cuestiones. De un lado, si la fórmula adoptada por la Administración andaluza que -recordemos- cedió el edificio histórico como bien demanial por un período de 75 años a la Obra Social La Caixa era la más conveniente para el enclave. Y ello teniendo en cuenta que el objetivo primordial ha debido ser siempre rehabilitar íntegramente las Reales Atarazanas y que es la Administración quien debe velar y salvaguardar de la degradación a un edificio Bien de Interés Cultural, catalogado como Monumento nacional desde 1969 y propuesto para ser catalogado como Bien Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO http://es.wikipedia.org/wiki/Atarazanas_Reales_de_Sevilla). Una garantía ésta que no se aseguraba expresamente en el acuerdo firmado entre ambos en marzo de 2009.
Por otro lado, es cierto que sólo la aparición de la entidad financiera sacó del ostracismo y la degradación a este magnífico lugar, pero no es menos cierto que la Fundación Museo Atarazanas nació única y exclusivamente con el objetivo expreso de preservar este patrimonio de gran valor histórico y monumental y que ha luchado mucho para ello, impulsando a la Junta de Andalucía a sacar a concurso la puesta en valor de las Reales Atarazanas, abandonadas durante lustros.
En esta falta de entendimiento hay varios elementos esenciales, a mi juicio: el principal, la financiación del ‘Galea Magna Atarazanas’ (entre 5 y 8 millones de euros); de otro, la indefinición de la Administración pública que se encuentra entre dos cuerdas; el ego de algunos de los actores implicados; y finalmente, la pasividad de la ciudadanía sevillana. El diálogo es absolutamente necesario para resolver este conflicto, pero la implicación de la ciudadanía mucho más. No podemos permanecer impasibles mientras nuestro patrimonio y nuestra historia se van difuminando con el paso del tiempo. La rehabilitación conjunta de la Iglesia de El Salvador debe servirnos de ejemplo.
Susana Muñoz
Instantáneas
Dice el diccionario que instantáneo es algo que solamente dura un instante y una imagen fotográfica es una instantánea. Las instantáneas que hoy nos ofrece el mundo son pavorosamente desiguales y, en muchos casos, atormentadas. Los titulares de un periódico son instantáneas, piezas que no saben cómo encajar unas con otras, notas sueltas que componen una sinfonía desafinada y repleta de cacofonías. Actualmente existen 29 conflictos armados en el mundo, la mayoría concentrados en Asia y África. Los medios apuntan sus focos solo a algunos de ellos. Lo mismo sucede cuando se desencadenan desastres naturales, solo nos enteramos de algunos y duran ante nuestros ojos cuanto pueden durar en la primera página de un periódico. En esta edad de supercomunicación, los instrumentos mediáticos son capaces de apabullarnos con montajes y también de escondernos la realidad. Hacen aparecer y desaparecer las tragedias en el mundo como por arte de magia y ya sabemos que si algo no es noticia en la televisión es como si no existiera. Hoy los telediarios hablarán del conflicto en Libia, del desastre en Japón y transmitirán la profunda preocupación por lo que acontece en Fukushima, recordarán algo de Siria o de Yemen. Sin embargo nadie nombrará a los casi dos millones de niños menores de cinco años que mueren anualmente en India, nadie comentará que tres de cada cuatro mujeres de entre 15 y 49 años sufren la mutilación genital en Etiopia, nadie mostrará una sola imagen de las 680.000 personas afectadas gravemente por las inundaciones en Benín y nadie recordará las consecuencias que siguen sufriendo en Pakistán por las inundaciones del año pasado y la crisis nutricional que padece allí la infancia. Una lista interminable de instantáneas dolorosas corre delante de nuestros ojos, algunas llamando poderosamente nuestra atención, otras susurrándonos con un hilo de voz su desamparo. Al mismo tiempo, el hilo de una memoria enmarañada, nos acerca o nos aleja de los desastres, de las guerras y de los conflictos que se han sucedido en nuestro planeta a los largo de la historia. No terminamos de aprender que la egolatría del hombre es capaz de dañar gravemente a la naturaleza y a sus semejantes y que en su corazón puede anidar el odio y el amor. El egoísmo y la generosidad son actitudes del ser humano, viejas como el mismo mundo, y desde Caín y Abel el hombre se ha preguntado sobre ellas. Aristóteles decía que el egoísmo no es el amor propio, sino una pasión desordenada por uno mismo y, tratando el tema de la generosidad, los antiguos árabes la definían como esa actitud que consiste en dar antes que se nos pida. Su contrario es el egoísmo. Las acciones de la naturaleza no siempre podemos detenerlas. Terremotos, seísmos y tsunamis son inevitables e incontrolables. Las guerras, sin embargo, sí se pueden detener. Son fruto del maldito egoísmo de los humanos. No hay guerras justas. Cada guerra es una destrucción del espíritu humano y lo malo es que encima habrá que darle la razón a Marco Tulio Cicerón cuando decía que el dinero es el nervio de la guerra. ¿Qué sentido tiene reir hoy las gracias de un tirano o de un dictador y mañana querer acabar con él llevándose por delante, con bombardeos más o menos sofisticados, a ancianos, mujeres y niños? La vulnerabilidad de las víctimas inocentes, en un caso u otro, produce siempre un dolor sin respuesta. Las instantáneas de hoy como las de ayer siguen horrorizándonos.
El papa Wojtyła repetía que no habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen. El egoísmo nos aleja del desarrollo, la solidaridad lo multiplica.
Manuel Bellido
Fiestas populares
El mes pasado he tenido la suerte de vivir por primera vez unas fiestas tan especiales como son las Fallas. Aparte de pasear por Valencia y descubrir que era una ciudad mucho más bonita de lo que me esperaba, cosa que me pasa el noventa por cien…




