Beneficios sociales para empleados: atracción y fidelización del talento

Como sabemos, los beneficios sociales son un conjunto de ayudas y medidas que integran la llamada “propuesta de valor” al empleado. Son eje de la gestión del talento, ya que influyen directamente tanto en la atracción como en la fidelización del colaborador en la empresa y forman parte de la política retributiva de RR. HH. y del conocido plan de compensación.

Son beneficios o medidas que ofrece la empresa al trabajado con el objetivo de mejorar su calidad de vida. Estos, pese a no estar incluidos en el salario monetario, repercuten directamente en el incremento del rendimiento de los profesionales, reducen el absentismo, aumentan la productividad e influyen directamente en la satisfacción, compromiso y la mejora del clima laboral en la empresa.

Por lo que, en definitiva, podríamos afirmar que son rentables tanto para el empleado como para la organización.

Es tanto el poder que actualmente tiene este paquete de medidas sociales que numerosas investigaciones constatan que es una de las principales causas de rotación del trabajador a otras empresas, por la importancia que adquiere, muchas veces, a nivel emocional.

El paquete de beneficios que puede poner la empresa a disposición del empleado puede ser muy variado, ya que nos encontramos con empresas que optan por medidas básicas y sencillas como ayudas para guarderías, transporte, formación, material escolar, actividades deportivas, prestaciones para vacaciones, planes de pensiones, seguros médicos, seguros de vida… a otras más originales e innovadoras de la mano de grandes multinacionales, como puede ser pago a empleados que acuden a su trabajo en bicicleta, cursos de conducción extrema y pago de revisiones en sus coches personales, masajes en la oficina, financiación de operaciones de cambio de sexo, viajes en yate o vuelos en helicóptero para el empleado y su familia para los recién incorporados…

Nuestra experiencia en el tejido empresarial español nos lleva a concluir que existen actualmente cinco beneficios sociales muy aplicados y solicitado a nivel general que son: servicio médico privado, cheque guardería, cheque comida, plan de pensiones y seguro de vida.

La elección de las medidas a ofrecer dentro del paquete de beneficios sociales es clave para que tenga el efecto deseado; de nada sirve ofrecer un paquete de beneficios que no se ajuste a las necesidades personales y familiares de los futuros usuarios. Estos deseos e intereses son muy diferentes y en ellos hay que tener en cuenta varios factores inherentes a las características internas de la organización como son: la tipología de la empresa, sector de pertenencia, perfiles de los empleados que la constituyen, edad de los mismos (generación de pertenencia), etc.

Por ello, es fundamental que se cumplan dos premisas cuando se quiera aplicar un paquete de beneficios en una organización:

La primera de ellas hace referencia a la identificación por parte de la empresa de las necesidades e intereses de los usuarios, conocer qué les interesa en función de su situación personal y familiar. Es necesario que esté totalmente alineado con los empleados.

Para obtener esta información es tan sencillo como administrar un cuestionario de intereses actuales a toda la plantilla o una muestra representativa de ella, donde podamos analizar los resultados obtenidos, cruzando las variables independientes de los empleados por departamentos, edades… Desgraciadamente este trabajo previo no se suele realizar en muchos casos y se proporcionan unas medidas sin previamente analizar.

En segundo lugar, realizar una campaña de comunicación muy potente a nivel interno, donde se dé a conocer desde el departamento de RR. HH. los beneficios puestos a disposición, además de realizarlo de forma periódica para que los empleados estén informados. Es sorprendente que un porcentaje alto de empleados, cuando se les pregunta si su empresa proporciona beneficios sociales, responden que no tienen esa información o, si la conocen, no saben que esto es algo voluntario por parte de la organización en la que trabajan, algo diferencial a otras.

Si no se dan estas dos premisas se pierde valor y el efecto deseado, y el trabajo y la inversión de la organización deja de ser rentable.

Victoria Benlloch

Directora de Adecco Consultoría

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