Es de justicia

Gloria BellidoCuando se nos plantea la pregunta de qué significa justicia, seguramente la primera respuesta que se nos viene a la cabeza es que justicia es darle a todo el mundo lo mismo. Pero si lo reflexionamos un poco, veremos rápidame…

Recetas para el placer

Manuel BellidoDesde pequeño mi padre me enseñó a acariciar con tino la música. Atrapando sonidos, con los años fui comprendiendo que las notas tenían el poder de reafirmarme, descubrí que había so…

No soy perfecta, ¿y qué?

Isabel GarcíaIsabel García

Dicen que éste es el siglo de nosotras, de las mujeres. Dicen que hemos ganado en libertad, independencia, estudios y respeto profesional. Dicen que tenemos ante nosotras más posibilidades que nunca. Lo que no dicen es el precio que estamos pagando por todo ello, un precio basado en la perfección en todos los sentidos. Y es que hoy nuestro ‘triunfar’ no pasa sólo por ser buenas profesionales en nuestro trabajo, sino por ser, además, mejores amas de casa, madres, esposas, hijas, nueras, amigas, amantes, cuerpos diez… lo que oficialmente se denominada pluriempleadas. Porque el síndrome de Superwoman no es una invención feminista, es un trastorno real que está afectando a miles de mujeres en este mundo nuestro desarrollado. Es el nuevo mal silencioso de las mujeres del siglo XXI, que se enfrentan cada jornada a 24 horas en las que cumplir a la perfección, y sin margen de error, con ese modelo inadecuado de mujer al que nosotras mismas nos hemos auto-obligado, arrastradas por una sociedad cada vez más competitiva y exigente que nos ha empujado a asumir que somos capaces de alcanzar el éxito profesional mientras que todavía depende de nosotras mismas la organización del hogar y la formación de los hijos. Ya es hora de que las mujeres dejemos de depilarnos con una mano mientras contestamos con la otra una llamada de trabajo, vigilamos mentalmente el tiempo que lleva el pollo en el horno y reprendemos a los niños mientras duran los hobbies de papá. Porque, ¿por qué las mujeres tenemos que ser perfectas?

El placer de aprender

Gloria Bellido¿Qué recuerdos tiene la mayoría de nosotros sobre el colegio al que fuimos cuando éramos pequeños? Seguramente nos acordaremos de nuestros compañeros de juego, de las horas de recreo, de alg&uacut…

Recuerdos

Manuel BellidoPobre corazón. Con tantas intermitencias no sé cómo resiste. Hay rachas en nuestra vida llenas de sobresaltos, de sucesos extraordinarios, de impresiones, de acontecimientos que aparecen de improviso y producen verdad…

Qué alegría, qué alboroto…

Isabel GarcíaIsabel García

Qué alegría, qué alboroto… que en las carteras ministeriales del nuevo Gobierno de Zapatero son más las mujeres que los hombres. Qué alegría, qué alboroto… que ZP ha convertido a Chacón en la primera ministra de Defensa. Qué alegría, qué alboroto… que estrenamos Ministerio, el de Igualdad. Y qué alegría, qué alboroto… que tenemos a Bibiana Aído como la ministra más joven de la historia de la democracia. Y es que esto parece ser que es lo más reseñable de la nueva composición ministerial, tal y como han venido anunciándonos a bombo y platillo tanto Gobierno como medios de comunicación en los últimos días. No cabe duda del avance que supone que en el país en el que hasta hace poco más de 30 años las mujeres no podían siquiera abrir una cuenta bancaria, se les confiera ahora responsabilidades que parecían patrimonio de los hombres. Pero tampoco cabe duda de la capacidad de las mujeres para ocupar cualquier cargo público, una evidencia tan contrastada que resulta ofensivo ponerla en duda, como a mi parecer se ha hecho, en esa forma de anunciar y hacer público con un cierto resabio paternalista, el acceso al Gobierno de este grupo de mujeres. Lo deseable es que el camino marcado por la composición del nuevo Gobierno tenga repercusión más allá del Consejo de Ministros, que alcance a los siguientes escalones de la Administración y haga que aumente la presencia de mujeres en el Parlamento (ahora son el 36%). De la misma manera que es necesario que sirva de estímulo para corregir el desequilibrio en el mercado laboral, en el que, a pesar de los avances, las diferencias salariales y los índices de paro perjudican claramente a las mujeres. 

Mujeres saharauis

Gloria BellidoCuando pensamos en países árabes, por desgracia, se nos viene a la cabeza la difícil situación que en algunos de ellos sufren las mujeres. No obstante, todos sabemos que generalizar nunca es bueno ni justo y un…

Ángeles con arrugas

Manuel BellidoA veces la vida pierde color de repente y el día que menos lo esperamos, nos ofrece una escena en blanco y negro. El frío nos hiela las manos y nos quedamos mudos, incapaces de pronunciar una sola palabra. Con un hilillo de …

¿Trabajo o hijos?

Isabel GarcíaIsabel García

Obligadas a elegir. Esta es la triste realidad de un tercio de las mujeres andaluzas, según se desprende de una investigación del Centro de Estudios Andaluces que afirma que un tercio de éstas ve la maternidad como un obstáculo para su carrera profesional. No es ni mucho menos una buena noticia para los estrechos índices de maternidad españoles, uno de los más bajos del mundo. Una noticia que por otro lado contrasta con el deseo de tener hijos de las mujeres que hoy estamos en edad reproductiva y que según el mismo estudio es el mismo que manifestaron nuestras madres décadas atrás. La diferencia es que entonces se tenían y hoy muchas mujeres se quedan sólo con eso, con el deseo. Tienen razones para ello, pero sobre todo obstáculos. Las cifras lo dicen todo, porque un 28% de las españolas afirman que la crianza de los hijos ha limitado sus oportunidades de promoción laboral, un porcentaje que sube hasta casi un 32% en edades clave tanto para tener hijos como para ascender en la empresa. La maternidad (pero también la paternidad) como opción y no como destino biológico es pues, una tendencia que se consolida en nuestro país. Lo lamentable de la situación es que se haya convertido en gran parte de los casos en una opción obligada, tomada por miedo a ser expulsadas de un mundo laboral en el que a pesar de las leyes proteccionistas continúa siendo frecuente que a una mujer embarazada no se le renueve el contrato aunque a la empresa no le cueste un euro contratar a otra persona mientras dura la baja. Hasta que esto no cambie, hasta que las referencias a la maternidad se hagan extensivas a la paternidad, sin excluir a un padre del proyecto vital que supone sacar adelante un hijo, las mujeres seguiremos obligadas a elegir.

La política de los hechos

Gloria BellidoEl primero en hablar del «partido de la sospecha» fue Jacques Lacan, uno de los personajes más importantes del psicoanálisis. Para él, Marx, Nietzsche y Freud fueron los tres pensadores que legaron al siglo XX la sens…

Periodismo
Constructivo