Sonia se incorpora al trabajo
Manuel BellidoEl 72 por ciento de las mujeres mantienen el puesto de trabajo que tenían antes de dar a luz, pero la vuelta a la actividad profesional no siempre es placentera y serena. En muchos casos tienen la sensación de encontrar un a…
Anónimas
Representan el colectivo más numeroso del país. No reciben ninguna contraprestación monetaria. No están reconocidas oficialmente. Carecen de derechos sociales como la pensión por jubilación porque, entre otras cosas, nunca se jubilan. No pueden declarar la renta por separado de su marido. Trabajan todos los días del año. Son mujeres anónimas, son amas de casa. Una ‘profesión’, ejercida a veces por obligación y otras tantas por decisión propia, que no requiere ninguna especialización o que, mejor dicho, las requiere todas. Porque el trabajo de ama de casa es susceptible de dividirse en multitud de trabajos especializados para los que solemos reservar la etiqueta de ‘profesional’. Como si ser ‘generalista’ no fuera otra forma de ser ‘profesional’. Un cocinero, un pedagogo, un pediatra, un mayordomo, un sastre, un contable, un decorador, un psicólogo,… concentran todos sus esfuerzos laborales en una sola faceta, llegando en ocasiones a alcanzar un virtuosismo admirable. Y a pesar de todo ello, son mujeres que no pasarán a la ‘historia oficial’ de las mujeres trabajadoras, pero que para mí están en el primer puesto por dedicar todo su tiempo a trabajar para los suyos. Por todo ello, hoy quiero utilizar este rincón con sabor a tejido empresarial y autonomía femenina para dar mi más sincero aplauso a ‘las otras’ trabajadoras, a todas las amas de casa de nuestro país cuyo trabajo, según afirmaba un reciente estudio de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, equivaldría al 40% del PIB nacional. ¡Ahí es ‘ná’!
¿Quién pagará la jubilación?
No se trata de agriar las vacaciones a nadie, pero acabamos de llegar de la playa y ya nos están pidiendo que nos montemos en la “montaña rusa” del día a día y lo de subir no es sólo por los precios que están de vergüenza, es increíble que mientras en cualquier rincón de España, el precio de un café supera 1 euro, mientras que el mejor café del mundo está en Italia y a un 20% menos y seguimos… que la leche en Alemania o incluso en Francia, cueste menos que aquí, ¿no es para reírse?
Ya anuncié que la vuelta de vacaciones iba a ser movida, porqué además de subir todo lo que se consume y a pesar de que se rebajen las “chorradas” ropitas, electrónica y otros objetos que no sirven para vivir, pues parece que no hay “faena” para todos y en menos de un año tenemos un 24% más de parados.
A algunos empresarios se les ha ocurrido bajar los salarios, no me gusta la medida, ni siempre es justa su aplicación, una cosa es limitar los incrementos y otra es “jugar” con lo que te da de comer. Ciertamente hay que racionalizar gastos y optimizar recursos, pero siguiendo el camino de mejorar recursos, ganar en productividad y si hace falta trabajar más, pero el salario mejor “ni tocarlo, no puede caer sólo en el trabajador el peso de una crisis, que es de casi todos, de valores, hábitos, mercados, políticos y más.
Visto el problema desde otro punto, la cuestión va a ser que con
456.000 trabajadores menos, de ellos sólo 273.000 de la construcción ¿cómo se van a pagar las pensiones? Sí, ya sé que ahora hay superávit, pero ¿cuánto va a durar?
Por otra parte los fondos de pensiones vienen perdiendo un 4,8% en el último año, o sea que el problema es más trascendente de lo que aparenta y encima nos encontramos a las Cajas, con la morosidad más alta desde 1994.
Naturalmente no tengo verdades absolutas frente a la crisis, de hecho nadie las tiene, bueno sí, los que desde algún lugar “manipulan” la economía, los que prohíben energías alternativas, los que invaden los mercados con productos inútiles, todos esos “intermediarios” que no aportan ningún valor y que son “rémoras” para los productores que nos alimentan, muchos políticos que aparte de hablar mucho, no se enteran de cómo vive la gente etc.
Pero los y las empresarias, sabemos que una empresa se lleva como una familia y cuando toca “estrecharse el cinturón” pues se hace y punto,
pocos lujos, menos ocio y más trabajo.
La única forma válida para remontar, no es otra, que crear conciencia de “grupo” o de equipo y liderar con el ejemplo.
El valor de la duda
Gloria BellidoYo no sé vosotras pero a mí me da la impresión de que cada vez más en esta sociedad que nos ha tocado vivir hay que tomar partido siempre por algo. En la mayoría de las cuestiones importantes siempre se …
Una fiesta para esconder la realidad
Manuel BellidoGigantescos carteles decorados con el eslogan: “Un mundo, un sueño” invaden la ciudad y esconden grúas, edificios en construcción y los escuálidos pabellones dormitorios donde viven albañiles…
Señoras o caballeros
¿Para señoras o caballeros? Esta fue la pregunta a la que, atónita, me tuve que enfrentar en la taquilla de un partido de fútbol celebrado recientemente en una de nuestras playas andaluzas. La razón: los hombres pagaban el doble que las mujeres. Entonces es cuando pienso si es que sólo me dejarán medio asiento en la grada, me permitirán vitorear medio tiempo a mi equipo, podré pedir únicamente autógrafos a los suplentes e incluso, si cobrarán a los hombres el doble al comprar una fregona o una batidora. Y aún más atónita me quedé al comprobar en la cola la alegría de algunas féminas al saber que pagarían la mitad que sus maridos, a sabiendas de que al día siguiente se les llenaría la boca reivindicando igualdad de sexos como si de una muletilla se tratase cuando su uso conviene. Señoras y caballeros, la igualdad no es sólo titulares de leyes, permisos de paternidad, mujeres cuota, conciliación y corresponsabilidad parental. La igualdad es todo eso y mucho más. Es sobre todo mentalidad. Es enseñar a hijas e hijos por igual a planchar. Es reivindicar un puesto merecido en un consejo de dirección. Pero también es entrar en las mismas condiciones que los hombres en un bar de copas, es acceder a compartir la custodia de los hijos.
De vuelta una vez más
Gloria BellidoUna vez más, como cada año, llega el momento de volver de las vacaciones (aquellos que se las hayan podido permitir) y retomar el trabajo. Por mucho que enero sea el primer mes del año, la verdad es que la mayor&iacut…
Voces de ciudad
Manuel BellidoPor lo que he viajado, estando de vacaciones o recorriendo el mundo por trabajo, como me tocó hacer hace ahora veinte años, puedo concluir que las ciudades nos hablan. Cada una nos acoge con un mensaje específico que …
90, 60, 90
Llegó el verano y con él, además del calor y de las playas abarrotadas, las dietas, las cremas reductoras y anticelulíticas, por supuesto, y los tratamientos para, en 15 días, tener un cuerpo diez. Y sobre todo la publicidad, aquella en la que una chica, por cierto siempre escultural, se dedica a comer cereales integrales o un yogurt bajo en calorías para perder los kilos que le sobran. Y mientras tanto, tú te preguntas por qué no se comerá un buen puchero andaluz, que es al fin y al cabo lo que le hace falta. Cierto es que a todas nos gusta vernos bien en bañador, y quien diga lo contrario, miente. Ahora bien, ha llegado un punto en el que es tal la tromba de mensajes masivos, inalcanzables por otro lado y que tratan de desahuciar a la opulencia de nuestras carnes, que muchas no tienen por menos que acudir mustias y resignadas a chorrearse la grasa y hasta la salud a un gimnasio mientras cenan a base de zanahorias y piña. Ejercicio sí, pero con tiempo y constancia; tratamientos sí, pero con cabeza, mesura y buscando el lado placentero; cirugía bueno, pero con una justificación real y sin una distorsionada relación entre felicidad y aspecto físico. Porque es obvio que, al final, la belleza algunos quieren convertirla en una cuestión de tallas, cuando realmente sólo se trata de saber mirarse y mirar… como en el caso de Las Tres Gracias de Rubens.
Fotografías
Gloria Bellido¿Quién no tiene una cámara de fotos en su casa? Se pasa la mitad del año escondida y olvidada en un cajón, hasta que ocurre un acontecimiento especial… Entonces la buscamos, le quitamos el polvo y…



