Decálogo para cumplir el propósito de adelgazar en el nuevo año

Adelgazar es uno de los propósitos de año nuevo más habituales, sobre todo cuando, después de Reyes, comprobamos la media de 3 a 5 kilos de más que las comidas navideñas han dejado en nuestro cuerpo. Sin embargo, hasta un 40 % de las personas que empiezan una dieta en enero la abandonan antes de que pase un mes.

Para cumplir ese propósito, los nutricionistas de Adelgar sugieren cumplir el siguiente decálogo:

  1. Plantéate cuántos kilos necesitas perder y en cuánto tiempo. El típico “voy a adelgazar”, a secas, no ayuda: debemos ser objetivos y pensar cuánto peso nos sobra y en cuántos meses podemos disfrutar del peso ideal. Consultar con un profesional es clave: solo un nutricionista acreditado puede establecer cuáles han de ser esos objetivos, después de hacer el correspondiente estudio antropométrico, además de otras pruebas que puedan resultar pertinentes.
  2. Establece “metas volantes”. Sentiremos que vamos cumpliendo mini-propósitos y eso nos estimulará a la hora de llegar a la meta final.
  3. Date caprichos. No se trata de tomarnos la dieta como un castigo, sino como una recompensa y un cuidado extra a nuestro organismo. Si eso lo acompañamos de pequeños premios a medida que vamos cumpliendo los objetivos de nuestro plan de adelgazamiento, la motivación crecerá y la báscula nos dará más alegrías. Por ejemplo: una sesión de belleza después de perder los dos primeros kilos, un día de compras cuando nos desprendamos del cuarto…
  4. Busca apoyo en los profesionales: ellos te ayudarán a conseguir lo que veías fuera de tu alcance y a modificar tus hábitos, introduciendo en tu día a día nuevas recetas, planes de ejercicio y trucos para conseguir tu objetivo.
  5. Lleva un diario de tu alimentación. Igual que para cumplir el propósito de ahorrar los expertos recomiendan anotar lo que se gasta, para cumplir el propósito de perder peso es recomendable también anotar lo que se come y cuándo se come. Así seremos más realistas y, si recurrimos a un nutricionista, le resultará más sencillo encontrar las causas de nuestro exceso de peso.
  6. ¿Qué picar? No olvides tener a mano en la nevera gelatinas, yogures desnatados, verduras, frutas y fiambres de pollo o pavo. Te ayudarán a saciar tu hambre entre horas, junto a las infusiones, con las que además eliminarás líquidos.
  7. ¡Stop a la ansiedad! Permítete un día de pecado. No pasa nada porque un día te des un capricho: a veces la ansiedad tiene peores efectos que un bombón o un trozo de pastel. Eso sí, ten en cuenta que los caprichos deben ser puntuales y solo como un estímulo a la hora de proseguir con el plan que te has marcado.
  8. No hagas dieta de sueño. Dormir es fundamental para perder peso porque mientras dormimos se sintetiza una hormona llamada leptina, que inhibe el apetito y estimula el consumo de energía.
  9. Haz ejercicio de forma habitual. No se trata de que empieces a correr maratones si lo tuyo es el sofá, pero procura aprovechar cualquier ocasión para moverte: bajarte una parada antes de metro o autobús, salir a jugar con los niños, ir andando a hacer alguna compra pequeña… Y anota también el ejercicio en tu diario de adelgazamiento.
  10. Ayúdate de tratamientos complementarios como la carboxiterapia, la crioterapia o la lipoterapia (liposucción sin cirugía). Acelerarán la pérdida de peso y de volumen y te motivarán a la hora de continuar con la dieta para alcanzar tus metas. Y si tu problema es el temor a la flacidez de los tejidos por el adelgazamiento, los hilos tensores o la crioterapia serán las mejores opciones.
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