Cómo perder los kilos del verano

La clave reside en escuchar al estómago para saber si necesitamos o no comer, elegir y comer con la intención de disfrutar y así sentir la saciedad

Al regresar de las vacaciones seguramente te has encontrado con unos kilos de más y estás pensando en hacer una dieta. Pues hacerla no te va ayudar: las dietas no funcionan a largo plazo, siempre tienen el efecto rebote. Así lo afirma Luis Navarro, Director de Navarro Clínica.

En la primavera de 1992 el National Institutes of Health, organismo gubernamental con numerosos centros de investigación, realizó una conferencia de 2 días para analizar por qué en Estados Unidos había cada vez más personas haciendo dietas y cada vez más obesidad. La conclusión fue que las dietas “producen pérdidas de peso a corto plazo. Desafortunadamente, la mayoría de las personas que logran perder peso lo recuperan”. Las conclusiones de estos expertos hace 25 años siguen siendo ciertas. Numerosos estudios posteriores han confirmado la recuperación del peso tras las dietas y, a día de hoy, no hay ningún estudio científico que demuestre que las dietas funcionen a largo plazo. A pesar de ello las dietas son seguidas por millones de personas para adelgazar. Einstein dijo: “es una locura seguir haciendo lo mismo y esperar obtener resultados diferentes”.

“La alternativa es liberarse de la mentalidad de dieta, dejar de controlar lo que comemos desde la cabeza”, explica Navarro. El control lleva a la ansiedad y ésta hace que comamos en exceso. El Director de Navarro Clínica añade que el ciclo que repiten muchas personas es el siguiente:

El experto señala que a medida que nos liberamos de la mentalidad de dieta nos centrarnos en las sensaciones físicas en el estómago. Sólo hay que prestar atención unas 3 veces al día para saber si tenemos la sensación de hambre en el estómago. “Esto nos ayuda a dejar de comer automáticamente y elegir comer o no comer. Si no tiene sentido beber agua sin tener sed, ¿tiene sentido comer sin tener hambre física? Por esto la clave es escuchar al estómago y elegir”.

Escuchar al estómago para elegir y comer con la intención de disfrutar

Desde Navarro Clínica apuntan hacia la escucha del estómago para elegir si comer o no como el primer paso para perder los kilos cogidos en verano, seguido de disfrutar comiendo para sentir la saciedad. En este contexto, no se trata de masticar un determinado número de veces, sino de comer con la intención de saborear lo que tenemos en la boca. El placer nos llega a través de las papilas gustativas. Al comer así masticamos más o menos veces según la consistencia y textura del alimento para disfrutar todo su sabor. Curiosamente, al comer de este modo descubriremos la sensación de saciedad y podremos parar de comer. Funciona de la siguiente manera:

A través del segundo paso – comer con la intención de disfrutar lo que tengo en la boca – sentiremos la saciedad y de esta forma, escuchando al estómago, comeremos menos, progresivamente y sin esfuerzo. Comeremos lo que nuestro cuerpo necesite, que suele ser menos de lo que comemos habitualmente. De esta forma adelgazamos de una forma saludable y sin pasar hambre.

Hemos descubierto que hay una alternativa a las dietas. Escuchar al estómago, elegir y, cuando comemos, disfrutar. Así sentimos la saciedad y paramos de comer. ¿Funciona? La respuesta es sí. La científica Linda Bacon realizó un estudio entre 2002 y 2004, (publicado en The Journal of American Dietetic Association). En el que hizo inicialmente dos grupos. El primero hacía dieta y el segundo seguía los dos pasos comentados más arriba. Después de 2 años, el grupo de los que hicieron dieta habían recuperado el peso y el grupo que siguió a su estómago habían mantenido el peso. Este segundo grupo con éxito había cambiado sus hábitos a la hora de comer. Ya no comía controlando desde la cabeza, sino desde el estómago.

 

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