“Las mujeres tienen que participar en el crecimiento de la sociedad”

Eva Serrano Clavero es vicepresidenta primera de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Madrid y presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias de Madrid, ASEME, desde 2015. Licenciada en Derecho, diplomada en Gestión Empresarial y Máster en Urbanismo, es abogada en ejercicio desde 1998. Vicepresidenta y socia fundadora del despacho Deiuris Legal Partners, además es vicepresidenta de CEIM -Confederación Empresarial de Madrid- donde preside la Comisión de Ética, Responsabilidad social e Igualdad, y es vocal en la Asamblea General de Cepyme y de diversos comités de mujer y diversidad. Como experta en igualdad, es vocal del pleno del Observatorio Regional de Violencia de Género y miembro de la Mesa de Políticas de Protección Social de la Comunidad de Madrid. Asimismo, participa en la Estrategia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la ciudad de Madrid y en el Foro Madrid Solidario.

En el ámbito internacional, Serrano Clavero es vicepresidenta primera de la Federación Iberoamericana de Mujeres Empresarias y secretaria general de CIME (Congreso Iberoamericano de Mujeres Empresarias). Es también miembro del Comité de Mujeres Lideres de las Américas de la Organización de Estados Americanos.

¿Podría hablarnos de ASEME?

ASEME nació en 1969 gracias a unas mujeres muy emprendedoras, que eran profesionales liberales. En ese momento, la asociación era ilegal porque entonces la mujer todavía estaba sometida a la autorización marital para poder abrir una cuenta, aceptar una herencia o incluso tener un negocio. Es en el año 1971 cuando las asociaciones se pueden inscribir y legalizar, y surge como una organización patronal de mujeres. Posteriormente, estas mujeres empiezan a tener contactos con otras organizaciones en el extranjero y se dan cuenta de que los mismos problemas que las mujeres tenían en España también estaban en Iberoamérica. En 1980 crearon la Federación Iberoamericana de Mujeres Empresarias, lo que ha determinado que tengamos un vínculo con Iberoamérica y que todos los años organicemos congresos conjuntamente. Ya desde el año 1980, cuando se creó CEIM y la CEOE, a nivel nacional, ASEME entró como parte activa dentro de estas organizaciones al igual que en la Cámara de Madrid para poder representar y defender los derechos de la mujer. Actualmente, ASEME tiene 200 empresarias. Estas empresarias, al mismo tiempo, pueden tener más de una empresa y también hay muchas de asociaciones de empresarias que están vinculadas a nosotras dentro de la asociación. Cuando despliegas la base de datos de ASEME podemos llegar a las 700 empresarias.

¿Cuáles son los propósitos de la organización?

Proteger el derecho que toda mujer tiene para incorporarse al mercado laboral. Todo ello lo acompañamos con formación, networking, encuentros internacionales y, en especial, la representación que hay en estos organismos empresariales que he comentado para que así se tenga en cuenta la postura de la mujer. Estamos a punto de cumplir 50 años y, a día de hoy, en la patronal de Madrid, CEIM, tenemos una vicepresidencia, que la ostento yo, cuatro vocales en la junta directiva y ocho en la asamblea y, al mismo tiempo, somos titulares de tres comisiones: Ética, Responsabilidad Social e Igualdad, que la lidero yo, Seguridad, y la Comisión de Demografía, que ha tenido mucho éxito porque ha hecho informes de cómo está ahora mismo la demografía en España que va a afectar tanto al mercado empresarial como a nuestras futuras pensiones. Como consecuencia de estar ahí, somos también vocales en CEOE, somos vocales en CEPYME y estamos en el Observatorio Regional de Violencia de Género, tanto como vocales como técnicos voluntarios, para plantear nuestra opinión como expertas en todos los temas inherentes a la violencia de género. Además, estamos en el Consejo de la Mujer como vocales y en los diferentes equipos técnicos que hay para ayudar a las creaciones de leyes. Las últimas en las que hemos participado han sido la Estrategia de la Igualdad, la de trata de blancas y en cooperación internacional. Por otra parte, estamos en la mesa de Responsabilidad Social de la Comunidad de Madrid y en la Mesa de Dialogo Social de la Comunidad de Madrid. Además, en Cámara de Madrid tenemos dos representantes.

¿Podría hablarnos de los proyectos que han llevado a cabo desde que se incorporó como presidenta de la Asociación?

Entramos el 6 de marzo de 2015, fue un relevo generacional. En aquel momento, ninguna de las integrantes de la Junta, que somos 15, veníamos del mundo asociativo. Fue un proyecto que asumimos porque entendíamos que una asociación que tenia en aquel momento 45 años de historia tenia que continuar ya que, en algún momento de nuestra vida, la asociación nos había ayudado. Decidimos unirnos para salir adelante. Coincidió con la crisis económica de España, que afectó a muchísimas asociaciones económicamente. De hecho, nos quedamos sin personal, prescindimos de la sede oficial y tuvimos que reajustarnos, pero las mujeres a la hora de ajustarnos el cinturón somos expertas. Desde ese cero, como digo yo, cero, pero con una historia muy buena y muy brillante, cogimos el barco y empezamos a remar todas juntas. Nuestro primer objetivo era volver a situar, o situar por primera vez, la denominación de empresaria y que se tuviera en cuenta en todos los foros empresariales. Somos muchas y existimos. Además, queríamos que también se tuviera en cuenta a la hora de redactar leyes, porque muchas veces, cuando se hace una redacción de algún proyecto, se habla de trabajadoras, se habla de directivas, pero nunca se mete el termino “empresaria”. Y nosotras, al igual que el resto de las mujeres, tenemos los mismos problemas -de conciliación, problemas generados al no tener baja laboral…- pero, además, agravados, porque no tenemos esa red de protección de: “si tú no estás, qué va a pasar con tu negocio”. Entendíamos que había que empezar a reactivar el sector. Además, otra meta que teníamos, que creo que estamos cumpliendo, era la unión. Crear una red de mujeres. Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que las asociaciones iban cada una por su lado, estaban todas enemistadas y nadie sabia el porqué. De este modo, nos lo pusimos como bandera independientemente de qué asociación fuera. Teníamos que unirnos porque unos defenderán unos derechos, otros defenderán otros, pero, en el fondo, hay un elemento común que es la “mujer” y un segundo denominador es “empresaria”. ¡Juntas valemos más y hacemos mucho más ruido! A día de hoy creo que lo hemos conseguido, hablamos con todas las asociaciones y presidentas que hay, planteamos proyectos conjuntos y esperamos que vaya a más. Cada uno seguiría -digamos- conservando su independencia, su base de datos, pero el poder juntarte para un evento, el que las mujeres se puedan mezclar entre ellas, aunque vengan de una asociación o de otra, lo considerábamos muy importante para hacer grupo, ser una plataforma y, en general, aumentar así el networking y la formación en desarrollo de habilidades. Nos hemos dado cuenta de que hay mujeres muy potentes pero que, al presentar su proyecto, se vienen abajo por miedos absurdos que nos ponemos nosotras mismas; o van a pedir un crédito y al no tener una cultura financiera bien arraigada, no se lo conceden porque solicitan un producto que no tenían que haber pedido. Estamos trabajando todo ello para formar, darnos apoyo y, cuando una persona salga fuera a defender su negocio, pueda hacerlo con todo el conocimiento.

Por otra parte, ¿qué opina de la situación de la empresaria madrileña?

Las empresarias madrileñas estamos a un 50% con los empresarios. No hay mucha diferencia. Es cierto que muchos de ellos puedan tener empresas más grandes, pero estamos en una situación bastante paritaria y, buena muestra de ello, es que con los cambios generacionales hubo renovación de junta en CEPYME y en CEOE, y los que estaban ejerciendo como presidentes han visto normal y natural el que las mujeres formen parte de estas juntas. Y, ¿qué ha ocurrido con ello? Un efecto llamada que es muy positivo: cuando una mujer está dentro de una junta directiva, otra que tiene la opción de entrar, lo ve y da el paso. Cuando entré en 2015 en la junta directiva de CEIM, había cuatro vocales y mi vicepresidencia. A día de hoy, como he comentado, hay 15 mujeres en la junta, y esta situación va a ir en aumento porque, es un efecto llamada. Tienes que ser responsable de defender también tus derechos, no debes delegar en un tercero, ni se puede subcontratar esta función. Las mujeres tienen que participar en el crecimiento de la sociedad, están dando el paso, tomando el timón y dentro de los organismos empresariales cada vez están más presentes.

Como hemos comentado, en julio fue elegida vicepresidenta de la Cámara de Madrid. De hecho, es la primera vez en 130 años que una mujer ocupa esa posición. ¿Cómo valora el nombramiento? ¿Cómo ha sido recibida por el resto de los miembros de la Cámara?

Pues mira, era un reto que yo no me había planteado. Hubo elecciones en la Cámara y, por parte de la patronal de CEIM, se presentó una lista paritaria. Entendían que era lo justo teniendo en cuenta la representación que teníamos las empresarias en la Comunidad de Madrid. Una vez dentro del pleno, entré en el comité y, seguidamente, uno de los vicepresidentes tuvo que dejar el puesto. Concretamente, fue el comité el que apoyó que una mujer entrara, porque hasta el momento solo estaban presentes hombres. ¿La repercusión? A mi personalmente me llamo muchísimo la atención. Quizá en el momento que consigo ser vicepresidenta de la Cámara de Madrid no llego a poner en valor qué paso histórico se ha dado. La repercusión la veo cuando entro en Twitter y en LinkedIn y veo que tengo numerosas peticiones de amistad para darme las gracias por estar ahí. Además, muchos organismos públicos de la Comunidad me llamaron para agradecer que por fin hubiera una mujer, un paso que calificaban como muy importante para todas nosotras. Al día siguiente por la mañana, pensé: ¡Dios mío, qué responsabilidad estar aquí! Ahora ya lo tengo asumido, estoy muy contenta y tengo claro que se pueden hacer muchísimas cosas. Tengo un trato súper igualitario con todos los miembros del comité y, además, ellos están abiertos a que en el tiempo esta situación vaya evolucionando y cada vez haya más mujeres. Creo que es un efecto muy bueno para que, ya no solo mi asociación, sino el resto de asociaciones, se acerquen y veamos qué podemos hacer juntas. Yo escucho a todo el mundo y digo: ¡juntas podemos hacer muchísimas cosas! No porque sea presidenta de ASEME solo vaya a arreglar ASEME. El objetivo es que nos juntemos y creemos un canal de comunicación entre nosotras para así tener en tiempo real todo tipo de noticias y compartirlas; pero siempre desde el respeto a la diversidad y teniendo en cuenta que ahí fuera hay muchísimos hombres que no solo están con nosotras, sino que quieren trabajar con nosotras, y les tenemos que dejar que formen parte de este movimiento feminista. No podemos dejarlos fuera, porque entonces vamos a volver al feminismo de los orígenes en el que las mujeres estaban por un lado y los hombres por el otro. Esta situación creaba distancia y no generaba igualdad. Actualmente, creo que estamos en un momento en el que los hombres deben participar. Hay que dejarles involucrarse. No pueden organizarse tan solo foros de mujeres, sino que debemos conseguir que participen, se involucren y opinen. Muchas se sorprenderán de la cantidad de hombres que dan por hecho que la igualdad es un derecho esencial, que hay que luchar. A nuestros hijos ya los criamos en una educación en igualdad y, en cambio, nos ven a los mayores hablando todo el tiempo de desigualdad. De este modo, les estamos augurando un futuro muy negativo, pese a estar recibiendo el mensaje de que somos todos iguales.

María Cano Rico

Pincha aquí para conocer la actividad de Eva Serrano en el marco internacional.

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