Claves para impulsar una mayor presencia femenina

Los estudios más recientes de análisis del mercado laboral muestran cómo las empresas no dejamos de demandar profesionales con perfiles técnicos. Incluso algunos estudios vaticinan que muchos de los puestos TIC de trabajo que se desempeñarán en los próximos diez años aún no existen.

Lo que es una realidad es que las oportunidades laborales actuales y en los próximos años se encuentran ligadas a conocimientos tecnológicos. En nuestro sector, necesitamos cubrir puestos que van desde la programación a la seguridad, robótica o el análisis de datos.  ¿Cómo es posible entonces que siendo los puestos técnicos los más demandados hoy y en el futuro próximo, solo un 2% de los currículos que recibimos para el departamento técnico procedan de mujeres? El talento no es cuestión de género ni de edad, pero es una realidad que existe una notable ausencia femenina en el sector TIC. Necesitamos impulsar una mayor presencia femenina en particular en el área de la informática y la programación, donde las cifras de universitarias que cursan este tipo de estudios apenas alcanzan el 12%.

Tradicionalmente, el sector tecnológico ha sido un sector de hombres, pero hay que terminar con esta idea. El primer paso es eliminar la idea de que los hombres son mejores desarrolladores que las mujeres. Hay que romper las barreras culturales para acercar a las mujeres a la programación y, para ello, hay que cambiar las normas sociales y culturales porque impactan en los roles de género y, por tanto, la aceptación social de las tecnologías tanto en niños como en niñas.  Para ello, es clave dar conocer el sector y la infinidad de perfiles que hay en él (desarrollo, sistemas, producto, management…). Fomentar iniciativas como Mujeres Tech que buscan despertar y potenciar el talento femenino desarrollando programas para formar a niñas, jóvenes y mujeres en el sector digital.

Desde las escuelas y universidades se tiene que fomentar también la presencia en las formaciones tecnológicas de niños y niñas. Hay empresas formadoras como Adalab, colaboradora de Fundación Telefónica, que impulsan a mujeres jóvenes con dificultades de empleabilidad para que se conviertan en programadoras. Un programa integral que incluye formación técnica, desarrollo profesional y facilita la inserción laboral en empresas colaboradoras.

La flexibilidad laboral es otra clave. Jornadas flexibles y adaptables, adaptación de horarios y permisos. Beneficios sociales, asistencia sanitaria complementaria, ofertas comerciales para empleados. Implementar planes que impulsen la diversidad, debe ser uno de los objetivos fundamentales de la compañía mediante planes de desarrollo profesional con perspectiva de género, criterios de actuación en los procesos de selección, programas de desarrollo inclusivo, identificación del talento con criterios de diversidad. El desarrollo económico de nuestras empresas y de nuestra sociedad depende, en gran medida, de nuestra capacidad de generar talento científico, tecnológico e innovador y las mujeres tenemos mucho que aportar.

 Estrella Cruz

Responsable de RR. HH. de acens

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