El pan, un alimento necesario para un desayuno saludable

La primera comida del día es esencial para el correcto desarrollo de los más pequeños. Durante el sueño, muchas funciones cerebrales “se duermen” necesitando por la mañana el combustible que les proporcionará la primera ingesta del día para reactivarse y afrontar toda la jornada con fuerzas, pudiendo pensar con rapidez y comunicarse de forma apropiada con el entorno.

El desayuno debe contener el 25% de la energía que utilizamos durante toda la jornada ya que suministra al cerebro y al organismo los nutrientes necesarios para comenzar el día con vitalidad,según señala el informe “El desayuno en la infancia: más que una buena costumbre” de M.J. Galiano Segovia, pediatra del Centro de Salud María Montessori, y de J.M. Moreno Villares, pediatra de la Unidad de Nutrición Clínica.A pesar de ello, el mismo estudio revela que en España un 10-15% de los niños no desayuna y un 20-30% lo hace de manera insuficiente.

En concreto, durante la infancia la alimentación constituye el factor extrínseco más determinante en el crecimiento y el desarrollo del individuo. En este sentido, en la edad infantil el desayuno se considera una de las comidas más importantes del día con repercusiones sobre el estado de salud en la edad adulta, pero también sobre el rendimiento escolar, físico, así como la capacidad de concentración.

Expertos  en pediatría destacan que no desayunar está íntimamente relacionado con el riesgo de sufrir obesidad en la edad adulta. De hecho, las personas que desayunan suelen tener un peso más adecuado y están más delgados que las que no lo hacen. En este sentido, el Instituto Nacional de Corazón, los Pulmones y la Sangre reveló que quienes desayunan tienen un índice de masa corporal (IMC) más bajo.

¿Cómo debe ser un buen desayuno?

El perfil de un desayuno saludable debería estar formado por un apartado predominante de hidratos de carbono, un aporte de proteínas y lípidos, acompañado de una buena dosis de alimentos con fibra. Por ello, para que un desayuno sea equilibrado debe contener principalmente cereales, lácteos y frutas.

En concreto, “el pan, por su alto contenido en hidratos de carbono supone una ayuda a la hora de equilibrar la dieta. Además, aporta una cantidad importante de fibra, especialmente el pan integral, cuya ingesta es deficitaria en la dieta española actual”, según explica Beatriz Navia, profesora titular de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

En este sentido, la ingesta de pan, en los diferentes formatos y acompañado de múltiples productos, proporciona la energía necesaria para afrontar gran parte del día con vitalidad y garantiza una gran variedad de nutrientes siendo notable su influencia en el rendimiento físico y mental de los niños.

El pan constituye además una fuente de vitaminas del grupo B, entre ellas la tiamina y minerales, como calcio, hierro, sodio, yodo, magnesio, zinc y selenio, con funciones importantes en el organismo. También contiene una cierta cantidad de proteínas de origen vegetal y apenas contiene grasa.

De esta manera, desayunar ayuda a distribuir la energía diaria y regular el apetito ya que al constituir un aporte importante de nutrientes a primera hora, ayuda a una correcta distribución de las calorías a lo largo del día regulando el apetito, la energía y evitando la ansiedad.

 

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