Emprendimiento femenino en España imparable

Uno de los ámbitos donde las mujeres seguimos teniendo menor participación, especialmente en las posiciones de liderazgo o poder, es el empresarial. Pese a ello, seguimos imparables en el acortamiento de las diferencias y, en particular, en la actividad emprendedora.

Esto es lo que deducimos de los datos del informe del Observatorio Global Entrepreneurship Monitor (GEM) que elaboramos anualmente desde el Observatorio del Emprendimiento en España. Este informe aporta datos y comparativas internacionales sobre la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) que representa el porcentaje de la población adulta entre 18 y 64 años que está involucrada en una actividad empresarial de hasta de tres años y medio de antigüedad.

Considerando el total de la población adulta de mujeres (TEA femenina) y de hombres (TEA masculina), el informe GEM nacional 2019-2020 (https://www.gem-spain.com/wp-content/uploads/2020/06/Informe-GEM-Espa%C3%B1a-2019_20.pdf) muestra que la TEA femenina en 2019 es del 6,0%, frente a un 6,3% de la masculina. Esto supone que el 48,4% de las personas emprendedoras son mujeres, frente al 51,6% que son hombres en 2019.

Analizando la serie histórica disponible, la comparativa por género sobre la participación en la actividad emprendedora en España, ha mostrado una mayor propensión a emprender por parte de los hombres, cuestión similar en países del contexto europeo. Desde 2001, la TEA masculina ha oscilado entre un valor mínimo de 5,4% en 2010 y un máximo del 9,7% en 2007, mientras que la TEA femenina ha variado entre un 3,9% en 2009 y un máximo del 6,0% en 2019.

Calculando la ratio de la TEA femenina entre la TEA masculina en el período 2001-2019, se observa como ha aumentado progresivamente el peso de la actividad empresarial femenina frente a la masculina en España (gráfico 1). Puede comprobarse que mientras en 2001 las mujeres emprendían el 71% de lo que lo hacían los hombres (ratio es de 0,71), en 2019 ese porcentaje se sitúa en el 94%. Aunque en el período analizado se han producido oscilaciones asociadas a la situación económica del país, desde el 2012 la brecha entre hombres y mujeres a la hora de emprender ha disminuido de forma continua.

Siendo estos resultados positivos, los datos también reflejan que más allá de igualar los números, hay que profundizar en el tipo de iniciativas de las mujeres, y en cómo contribuyen a mejorar su calidad de vida y a reducir otro tipo de brechas de desigualdad. Si ceñimos la comparativa a las actividades emprendedoras por oportunidad (TEA por oportunidad), es decir, eliminamos el emprendimiento asociado a la necesidad por empleo, para el período del que tenemos disponibilidad de este indicador (gráfico 1), la evolución va en sentido contrario al indicado anteriormente, es decir, en los últimos seis años, las diferencias de género se han ampliado. Mientras que en 2016, el emprendimiento femenino movido por nuevas oportunidades fue superior con respecto al masculino (1,01), el indicador ha decaído hasta llegar a 0,87 en 2018.

El análisis conjunto de ambas ratios sugiere que el incremento de las tasas de emprendimiento femenino en España en los últimos años es, al menos en parte, el reflejo de la falta de empleo, de una alternativa laboral mejor o de las barreras a las que éstas se enfrentan en el mercado laboral tradicional. Esto debe hacer que estemos atentas a su evolución, puesto que los estudios indican que el emprendimiento por necesidad suele ser más propenso al fracaso, no orientado al crecimiento y tiende a crear trabajo más precario.

A modo de conclusión, sin duda el emprendimiento femenino juega un importante papel en el desarrollo económico y la innovación, pero es también un factor que contribuye a la igualdad de género en el ámbito empresarial y social. En las dos últimas décadas, España ha mostrado un gran avance en las cifras de participación de las mujeres en la actividad emprendedora, pero siguen siendo necesarios cambios sociales y políticas que favorezcan que las mayores tasas de emprendimiento femenino tengan su reflejo, por un lado, en una mejora de la calidad de vida de las mujeres y, por otro, en su presencia significativa en órganos de decisión de las asociaciones empresariales y de las empresas en general.

María del Mar Fuentes Fuentes

Catedrática de la Universidad de Granada

Miembro del Observatorio de Emprendimiento de España

Gráfico 1. Evolución de las ratios TEA femenina/masculina y TEA por oportunidad femenina/masculina en España

 

 

 

 

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