El exceso de grasa y la celulitis son los problemas estéticos más consultados en primavera

mujer deporteNueve de cada diez mujeres tienen celulitis desde la pubertad y eliminarla es su principal objetivo en la denominada operación biquinide cada primavera. El exceso de grasa localizada y de volumen son los principales problemas que cada año, con la llegada del buen tiempo, se repiten en las consultas de medicina estética, si bien la crisis ha hecho que aumenten los tratamientos no invasivos en detrimento de las intervenciones quirúrgicas, que pueden suponer un precio hasta tres veces superior.

Evaluar el tipo de celulitis (dura, flácida o edematosa, generalizada o localizada) y tratarla de forma global (con dieta y tratamientos localizados) es clave para el éxito, tal como recomiendan los doctores de Adelgar. Mesoterapia, carboxiterapia, electroporación o crioterapia son algunas de las técnicas más demandadas en este sentido.

Mesoterapia

Es el tratamiento más eficaz para corregir la celulitis, la grasa localizada y la flacidez. El método de Adelgar consiste en la infiltración de pequeñas cantidades de medicamentos homeopáticos, que reducen la grasa y reafirman los tejidos, con una aguja muy fina en el tejido celular subcutáneo de la zona a tratar, o bien sin agujas, mediante electroforesis. Los resultados óptimos se obtienen al mes de la última sesión y suelen ser necesarias entre cinco y diez sesiones, semanales o quincenales, en función de las características del paciente.

Carboxiterapia
Desde 1930 se conocen los efectos beneficiosos del CO2 (carboxiterapia) producido por las aguas termales del balneario de Royat (Francia), donde un grupo de cardiólogos comenzó a utilizar esta terapia para tratar arteriopatías. Dicho esto, se pone de manifiesto la inocuidad y eficacia del tratamiento en cuanto a los beneficios circulatorios y sus efectos.

El proceso consiste en la aplicación de microinyecciones localizadas de CO2 mediante un equipo diseñado especialmente para este fin. La introducción se realiza vía subcutánea gracias a una fina aguja. La duración de una sesión de carboxiterapia puede durar de 20 a 30 minutos, dependiendo de qué áreas se vayan a trabajar.

El principal efecto de la introducción del CO2 es que provoca una acción vasodilatadora y un incremento de la oxigenación del tejido con todos los beneficios que ello comporta, lipólisis de las grasas adyacentes, mejora de la circulación, eliminación de la celulitis, reafirmación y enriquecimiento de los tejidos, debido a una mejor circulación y una mayor oxigenación de la zona.

Además de lo anterior, con la carboxiterapia mejoramos también el tono de la piel, ya que las toxinas desligadas durante el proceso se eliminan a través del sistema linfático.

Hay que tener en cuenta que el CO2 inyectado permanece su efecto en el organismo entre 24 y 30 horas, por lo que se deben alternar las sesiones entre 2 ó 3 veces por semana.

Intralipoterapia
Se trata de un método eficaz para reducir los acúmulos localizados de grasa, los que no responden a la dieta, al ejercicio o a la pérdida de peso y que clásicamente se localizan en cadera, flancos, parte interior de los muslos, etc. Consiste en inyectar localmente una sustancia reabsorbible llamada Aqualyx (el desoxicolato) que destruye los adipocitos así como su contenido, transformando las grasas en sustancias más sencillas que puedan ser transportadas por el sistema linfático y eliminadas. La célula grasa destruida no vuelve a regenerarse y es por ello que puede decirse de esta técnica que es definitiva.

Es una excelente alternativa al tratamiento quirúrgico, no requiere anestesia y el promedio de sesiones es de tres a cinco, según la zona y la cantidad de grasa a eliminar, con una separación entre ellas de aproximadamente tres semanas.
Además es perfectamente compatible con otros tratamientos que pudiéramos necesitar si nuestro problema es mixto, es decir, si además de adiposidades localizadas tenemos celulitis, sobrepeso, etc.

Otros factores a tener en cuenta
La celulitis también está condicionada por factores hormonales comunes en la mujer (pubertad, embarazo, menopausia, etc.), así como factores hereditarios. Las dietas poco equilibradas, el nerviosismo, la ansiedad y el estrés, la vida sedentaria o la falta de sueño también agravan el problema, del mismo modo que los trastornos circulatorios provocados por varices, malas posturas o prendas muy ajustadas.

 

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