AL-ANDALUS analiza el papel de la mujer en la alimentación

La Federación de Consumidores AL-ANDALUS, considera que, para afianzar las bases para una sociedad más equilibrada donde se produzca una igualdad real y efectiva de oportunidades, derechos y obligaciones de mujeres y hombres, es preciso valorar el trabajo de las mujeres en el sector de la alimentación en todos sus ámbitos, pues su presencia es constante en toda la cadena y su aportación genera una riqueza que no siempre revierte en ellas.

Algunos datos facilitarán una valoración más justa del trabajo de la mujer en el ámbito de la alimentación:

Sector primario

  • El cultivo de los alimentos, especialmente las huertas a pequeña escala, ha sido tradicionalmente un trabajo femenino. En los países del sur, todavía hoy, entre un 60 y un 80% de la producción de la comida se encuentra en manos de las mujeres. Se da la paradoja de que las mujeres trabajan la tierra, la cultivan, recolectan los alimentos, pero no tienen acceso a su propiedad, al crédito agrícola… y, consecuentemente, no reciben el fruto de lo que producen.
  • En nuestro país hasta hace pocos años era lo normal –y todavía se dan muchos casos- que las mujeres trabajaran toda su vida en el campo y, en cambio, no hayan constado nunca en ningún papel, ni cotizado a la seguridad social.
  • En Andalucía hay que valorar el esfuerzo y aportación de las mujeres jornaleras.
  • Algunas cosas están cambiando. Las mujeres se están adquiriendo un papel destacado en el desarrollo de una nueva agricultura, alternativa a la industrializada, más sostenible y saludable.
  • Muchas mujeres están transformando el entorno rural a través de grupos y cooperativas ligadas a la alimentación.
  • Según las Naciones Unidas: “Las mujeres son responsables de la mitad de la producción de alimentos en el mundo. Representan el 43% de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo“.

Industria alimentaria

  • En la industria alimentaria, las mujeres tradicionalmente han abordado tareas de manufactura, luego han empezado a ocupar otras posiciones en el organigrama como, responsables de calidad, de producción, transportistas, y están alcanzando aunque en un porcentaje mínimo puestos de dirección y gestión.

Distribución y comercialización

  • En la comercialización, la mujer ha estado muy presente en los puntos finales de venta y en las cocinas de bares y restaurantes, aunque mayoritariamente como asalariadas.
  • Su labor en el terreno de la distribución ha sido anecdótico.

Consumo

En el ámbito de la gestión de los alimentos en el ámbito doméstico, ahí es donde la mujer ha sido la auténtica protagonista –a su pesar a veces-, sin que su labor diaria haya sido cuantificada a nivel social ni económico, quedando -y no siempre- en el estricto reconocimiento familiar. En este campo debe aspirarse a una coparticipación total.

En 2007 AL-ANDALUS realizó un estudio sobre la coparticipación en las tareas de alimentación en el hogar, estando algunas de sus conclusiones aún vigentes:

  • Se han producido cambios en los roles desempeñados por mujeres y hombres en el contexto laboral y social a los que no son ajenos el ámbito familiar o doméstico.
  • Aumento de la implicación de los hombres en la gestión de la alimentación en el ámbito familiar, aunque todavía resulta insuficiente si tenemos en cuenta la amplia incorporación de la mujer a sectores distintos del doméstico.
  • Menor edad generacional como elemento favorecedor de la implicación, se observa que se encuentra paralizado o ralentizado si el varón permanece conviviendo en el hogar de sus progenitores.
  • El entorno de convivencia en pareja, con o sin hijos, favorece la coparticipación en las tareas de alimentación.
  • La pareja en la que ambas partes trabajan fuera del hogar conlleva una considerable mayor coparticipación en todo lo relacionado con la alimentación, tanto a nivel personal como familiar.

Existe una evolución en positivo en la colaboración en las tareas relativas a la alimentación, no obstante deben potenciarse, para lo que planteamos que:

  • Todas las personas de la unidad familiar participen en la planificación de los menús para tiempos determinados.
  • Si no es posible que los miembros femeninos y masculinos de la familia realicen juntos la compra de alimentos, es interesante que se establezca una alternancia en esta tarea.
  • Las personas integrantes de la familia deben conocer donde se almacenan o conservan cada uno de los alimentos o condimentos que se utilizan en la elaboración de los distintos platos, así como qué tipo de recipiente o utensilio es el más adecuado para cada proceso o tarea.
  • La coparticipación en la elaboración de las comidas es fundamental, ya sea preparando platos en su totalidad o realizando tareas de apoyo, como lavar, pelar, trocear, etc. Es interesante que distribuya el trabajo para la realización de las distintas comidas o se alterne la responsabilidad de la elaboración de las comidas del día o la semana.
  • Todas las personas de la familia deben colaborar en las tareas de poner y quitar la mesa, la limpieza y ordenación de los utensilios y la gestión de los residuos de los alimentos.
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