“La fórmula del eterno verano”

Sara Reixach es emprendedora por vocación. Tras trabajar para diversas marcas de ropa, se animó a cumplir su sueño, crear su propio proyecto personal, Pinya Barcelona, una marca de ropa. Actualmente, está volcada en una nueva aventura empresarial, Chichalimoná, un nuevo concepto de restauración en el que se produce una sinergia entre dos espacios, con dos ambientes diferentes, pero con una esencia única. La mezcla de restauración tradicional con toques de vanguardia les hace posicionarse en lo más alto del sector de la hostelería.

ChichaLimoná ofrece un nuevo concepto de restauración en el que se produce una sinergia entre dos espacios, con dos ambientes diferentes, pero con una única esencia. ¿Podría hablarnos de estos dos espacios, así como de la interacción entre ellos?

Chicha es una vermutería gastronómica donde dar curso
a los instintos más vermuteros y divertidos, con una carta de platos y platillos de temporada y de autor basada en el producto de calidad
y recetas tradicionales con un giro vanguardista. En el Limoná llega el oasis de paz. Pan de cereales ecológicos, café de los expertos de Nomad Roasters, zumos naturales… y si lo prefieren acompañado, mejor de unos huevos ecológicos, de un pastel casero o de una ensalada bien fresquita. Los dos espacios comparten una cocina central, el mismo equipo de personas formadas para empatizar con el cliente y mejorar su experiencia, una comunicación global y multidireccional, una cocina sincera con producto de calidad y proximidad y una identidad genuina que identifica la marca de forma muy singular.

¿Cómo y cuándo surge ChichaLimoná?

Chichalimoná surgió en un momento profesional de cambio tanto para mi pareja, Victor, como para mí. Los dos teníamos muchas ganas e ilusión por empezar un proyecto personal juntos donde poder trasmitir nuestros valores y gustos. Ambos somos apasionados de la gastronomía y nos lanzamos a la piscina con el Chichalimoná. Veníamos los dos de sectores distintos: yo de la moda y él del comercio internacional, así que nos asociamos con los mejores profesionales para crear el concepto, la marca y la oferta gastronómica.

Los seis meses previos a la apertura disfrutamos mucho con toda la creación y desarrollo: imagen corporativa, naming, distribución, decoración, búsqueda de proveedores y creación del equipo que se subía con nosotros al barco. Ahora estamos, día a día, trabajando para renovarnos, mejorar y empezar el proyecto de expansión.

“Chichalimoná posee una fuerte identidad de marca plasmada en el local”

¿Qué caracteriza a la cocina de ChichaLimoná?

La cocina del Chichalimona es una cocina mediterránea con
sabores tradicionales y platos reconocibles, con un toque vanguardista e internacional, tanto en su elaboración como en su presentación. Apostamos por una cocina
sincera basada en la autenticidad y el producto de alta calidad. Le damos mucha importancia a los detalles y a la selección de productos con historia, singularidad y calidad.

¿Y a su imagen?

Chichalimoná posee una fuerte identidad de marca plasmada en el local, con un ambiente cuidado al detalle y acogedor. Apostamos por una comunicación 360º con un branding potente, cartelería singular y constante dinamización de las redes sociales, generando un gran engagement de nuestros clientes.

Actualmente, solo están presentes en Barcelona ¿Qué opina del sistema de franquicia?

El sistema de franquicia es una vía para poder aplicar el éxito de nuestro negocio en distintos puntos geográficos con una velocidad que con recursos propios sería más lenta. Se minimizan nuestros riesgos, reduciendo los costes de expansión y aumentando previsiblemente las ventas y la imagen de la marca.

¿Qué coste conlleva abrir una franquicia de ChichaLimoná?

Nuestro concepto tiene distintas posibilidades a los que nos adaptamos. Los costes dependerán mucho de las medidas del local, de su ubicación y de su estado. Para un local medio de 150m2, la inversión total es de 250.000 euros. También ofrecemos la posibilidad de abrir un Chichalimoná de 50m2 sin salida de humos con una inversión muy asequible que da la oportunidad a inversores más pequeños.

“El éxito de todos los locales Chichalimoná y la consolidación de la marca, es un reto que nos apasiona”

¿Qué previsiones de nuevas aperturas tienen?

Actualmente, partiendo de la existencia del Chichalimoná original con casi tres años de vida y con el éxito que ha tenido en este tiempo, prevemos un crecimiento en los próximos cinco años de entre 10 y 15 locales más. Y manteniéndonos fieles a nuestro saber hacer, el éxito de todos los locales Chichalimoná y la consolidación de la marca, es un reto que nos apasiona.

¿Han pensado en expandir ChichaLimoná más allá de nuestras fronteras?

Creemos que Chichalimoná podría funcionar muy bien en América Latina. Nuestra cocina, el ambiente, el local y la fusión de ocio y gastronomía, convierten al Chichalimoná en una experiencia que nos coloca en un lugar muy atractivo para el cliente, y esto se puede adaptar a cualquier mercado internacional. Además, nuestro chef es mejicano, así que es un destino que contemplamos.

¿Podría hablarnos del perfil de clientes que acuden a ChichaLimoná?

Nuestro cliente está entre los 25 y los 45 años, es hedonista, gasta y disfruta haciéndolo cuando lo que consigue a cambio satisface no sólo sus necesidades, sino que va más allá del simple gesto. También es digital y cultureta. Visita otros locales de moda, acude a festivales de música y tiene interés por los blogs y redes sociales, consulta y se fía de determinados medios para descubrir nuevos lugares donde disfrutar del vermut más clásico, locales escondidos de tapeo o los bares secretos únicos donde tomar la copa del viernes por la tarde-noche después de trabajar. Es una persona activa que prefiere estar fuera todo el día a quedarse encerrado en casa. Es un ser sociable por naturaleza, pero más allá de esta característica le gusta estar al día, es inquieto y su círculo más cercano también lo es, lo cual hace que no se quiera perder nada y deba estar al día de todo. Sube fotografías a Instagram sobre su experiencia en determinados restaurantes o de su rincón favorito de casa: disfruta haciéndolo y recibiendo feedback de sus seguidores. Por eso, las experiencias o momentos que comparte deben ser lo suficientemente satisfactorias o destacables como para que lo termine haciendo.

“Le damos mucha importancia a los detalles y a la selección de productos con historia, singularidad y calidad”

¿Qué les diferencia de sus competidores?

Chichalimoná tiene una amplia oferta gastronómica que cubre todos los momentos de consumos: desayunos, aperitivos, comida, merienda, afterworks, cenas y copas, uniendo ocio y gastronomía en un espacio excepcional y versátil nutrido de eventos y música en directo que genera una experiencia integral para el cliente.

Antes de volcarse en ChichaLimoná creó su propia marca de ropa Pinya Barcelona. ¿Podría hablarnos de este proyecto?

Siempre he sido una apasionada de la moda y, después de pasar por dos grandes empresas del sector, con mucha ilusión decidí embarcarme en este proyecto donde apliqué todos mis conocimientos y aprendí muchísimo. Soy de mar y de ciudad, y de aquí nace el deseo de conseguir la fórmula del eterno verano y la idea de poder ofrecer algo que represente el sol, la playa y la tradición mediterránea de nuestra ciudad.

¿Pinya Bcn en cuatro palabras?

Barcelona, Mediterráneo, playa y casual. Tiene que ver con las cosas básicas, funcionales y la vida en modo easygoing. El mar Mediterráneo, la playa y Barcelona. Ir en bici, skate, surfear o simplemente pasear escuchando música, disfrutando de la ciudad. Por eso, todas las prendas son cómodas y están hechas con materiales naturales. Los diseños son tanto para mujer como para hombre y hay algunos modelos unisex. Los patrones son cómodos, ligeros y urbanos. Los estampados, digitales, siempre tienen que ver con el mar, la playa, el buen tiempo y la cultura de calle: palmeras, rayas marineras, prints estilo navy vintage… porque ¡siempre es verano en algún lugar! Actualmente, la colección se vende online a través de la web www.pinyabcn.com

¿Cómo valora su experiencia con el emprendimiento?

No es un camino de rosas y hay que luchar mucho, pero a la vez es una realización personal y profesional muy gratificante. Estoy luchando mucho para conseguir mis metas siguiendo mis valores y con mi manera de hacer las cosas. Poco a poco se van viendo resultados y es muy motivante ver cómo crece, aunque también te lo llevas todo a casa y cuesta mucho más desconectar.

¿Cuáles son sus próximos proyectos a corto y largo plazo?

Ahora mismo estoy totalmente volcada con Chichalimoná y en su proceso de expansión. También estamos iniciando un nuevo concepto pop up que hemos empezando con el Macba, en la noche de los museos.

Finalmente, ¿podría recomendarnos tres platos de ChichaLimoná?

A todo el mundo le encantan nuestras croquetas famosas de pollo asado o las nuevas de sobrasada y queso de Mahón. A mí, personalmente, me gusta mucho el aguachile de langostinos marinados en lima, pepino, cilantro y jalapeños. Y el tercero, uno bien fresquito para el verano, sopa fría de pepino con picada de vieira, manzana verde y crujiente de albahaca.

Sobre Sara Reixach

Sara Reixach fue al Colegio Alemán de Barcelona y estudió ADE, también en la ciudad condal. Posteriormente, estuvo dos años en Chicago, especializándose en finanzas y, su primer trabajo importante, fue en Mango como product manager. Seguidamente se incorporó al equipo de Desigual donde también empezó como product manager y, más adelante, estuvo en varios departamentos -Demand planning, e-commerce…-, para adquirir una experiencia más transversal.

Reixach siempre había soñado con tener su propio negocio y se animó a crear su propia marca de ropa, Pinya Barcelona, un proyecto personal que sigue en marcha, aunque en segundo plano, ya que ahora mismo está al 100% volcada a Chichalimoná. Además, es madre de un niño de 20 meses.

María Cano Rico

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