“Las empresas ya cumplen una función social fundamental”

“Queremos promover empresas y líderes empresariales preocupados por y ocupados en los retos de pobreza de nuestra sociedad”

 “Una apasionada de la cooperación al desarrollo, de la solidaridad y de las alianzas para, entre todos, construir un mundo en el que todos tengan oportunidades”. Así se describe, María Jesús Pérez, subdirectora general de la Fundación CODESPA.

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, inició sus estudios de cooperación internacional en Gran Bretaña y, desde entonces, ha realizado diversos cursos de especialización. Con respecto a su trayectoria, empezó como voluntaria en CODESPA, “organización en la que he crecido mucho personal y profesionalmente y, además, he podido emprender muchos proyectos innovadores dentro de la fundación, verlos crecer y consolidarse”, señala. Actualmente, tiene a su cargo diferentes líneas de trabajo, entre ellas, las actividades del Observatorio Empresarial contra la Pobreza.

¿Podría hablarnos de la Fundación CODESPA?

CODESPA nace en el año 1985 con la misión de proporcionar a las personas oportunidades para salir de la pobreza. En estos 33 años hemos ejecutado más de 1.000 proyectos y hemos contribuido a que millones de personas en países en desarrollo mejoren sus condiciones de vida. Nuestros proyectos se centran en la promoción de actividades económicas y el empleo digno que permite que las personas que viven en condiciones de pobreza tengan oportunidades para prosperar poniendo en juego sus capacidades, sueños y talento. La pobreza oculta las capacidades que toda persona tiene y les impide ser libres. Descubrimos sus talentos y les damos la oportunidad de ponerlos en juego como hemos podido hacer cada uno de nosotros.

¿Podría hablarnos del Observatorio empresarial contra la pobreza? ¿Cuál es su misión?

El Observatorio Empresarial contra la Pobreza es una plataforma formada por empresas que quieren poner sus capacidades al servicio de la erradicación de la pobreza en el mundo. La misión del Observatorio es facilitar que haya más empresarios y corporaciones conscientes de su papel trasformador en la sociedad.

La empresa del siglo XXI busca líderes empresariales diferentes, más conscientes de su responsabilidad para con la sociedad e, idealmente, valientes para ir un paso más allá. El Observatorio quiere ser un espacio que facilita el camino a aquellas empresas que quieren mejorar el mundo, mostrando cuáles son los retos y cómo puede la empresa intervenir en ellos. Queremos promover empresas y líderes empresariales preocupados por y ocupados en los retos de pobreza de nuestra sociedad.

¿Qué compañías forman parte de este observatorio?

Actualmente, el Observatorio está formado por siete empresas: BBVA, La Caixa, ENDESA, SENER, Divina Pastora, Telefónica y Fundación KPMG, pero está abierto a cualquier empresa que se quiera sumar.

¿Podría hablarnos de algunos de sus principales proyectos?

El Observatorio desarrolla tres líneas de acción: la investigación, acompañar la acción de las empresas y la difusión. En estos años hemos trabajado en dos áreas: el desempleo juvenil y los negocios inclusivos, temas en los que hemos publicado dos informes de investigación que muestran líneas de acción para las empresas españolas. Por destacar dos iniciativas, acabamos de finalizar el primer Laboratorio de Acción Empresarial en Empleo Juvenil en el que hemos trabajado con un conjunto de empresas en el diseño de proyectos de inserción de jóvenes, alineados con las estrategias de RSC de las empresas. Otro ejemplo es la serie de conferencias ‘El talento vence a la pobreza’, que quiere sensibilizar a los líderes empresariales españoles sobre el sentido que tiene la solidaridad, el devolver a la sociedad parte del bien recibido y cómo hacerlo también desde el corazón de su propia actividad empresarial.

Desde la Fundación CODESPA han presentado la segunda investigación ‘Negocios inclusivos y empresas españolas. El momento de no dejar a nadie atrás’ ¿Cuáles son las principales conclusiones de esta investigación?

La principal conclusión es que las empresas que se preocupan por su impacto social y por contribuir a una economía inclusiva son más atractivas y rentables en su conjunto. Adoptar un enfoque de negocio que se preocupa por su impacto social en los eslabones más vulnerables, representa una oportunidad estratégica para la empresa española. Es importante saber que cada empresa tendrá una hoja de ruta. Hay diferentes fórmulas para que la empresa consiga su propósito y su contribución a la mejora de la sociedad desde su propio negocio, generando una economía más inclusiva. La clave está en analizar la cadena de valor de cada empresa e identificar dónde interactúa con grupos de interés en situación de vulnerabilidad o dónde tiene potencial de generar un mayor impacto social.

En un mundo en el que siguen existiendo enormes carencias de acceso a productos y servicios, los negocios inclusivos son una vía practica para resolver esas necesidades al tiempo que se contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Hay enormes posibilidades para desarrollar proyectos empresariales de alto impacto, en alianza con otros actores, y ese camino puede beneficiar enormemente a la empresa y a la sociedad.

La conclusión menos positiva es que todavía falta mucho avance y reconocimiento por parte de los empresarios de que el propósito, el impacto social y la contribución que la empresa hace a la sociedad debe ser parte fundamental de la estrategia empresarial y no parte residual, atendida con enfoques desvinculados del negocio. Falta pasión, líderes empresariales y sociales que crean que es posible lograr un cambio de modelo, en el que la combinación de valor económico, social y ambiental sea una realidad. En algo nos hemos equivocado, al empeñarnos en crear un modelo que se ha consolidado sobre la máxima de llevar al extremo el valor económico. Ahora nos toca desandar un camino, lo cual es infinitamente más complicado.

¿De qué forma y en qué medida las empresas pueden reducir los problemas sociales que afectan a la sociedad?

Las empresas, por su razón de ser de atender necesidades de la sociedad, ya cumplen una función social fundamental. La clave está en cómo la empresa desarrolla su actividad empresarial, qué valor genera para todos los grupos de interés con los que interactúa y, cómo se posiciona ante los enormes retos que aún tiene la sociedad. Llama muchísimo la atención que algunas empresas, presentes en sectores como la energía, el agua, la salud, la tecnología… que están liderando los avances mundiales en ese campo, no sientan que está en su responsabilidad implicarse en el hecho de que aún haya 4.000 millones de personas que viven sin acceso a esos productos y servicios básicos. Para responder a tu pregunta, diría que pueden hacerlo desde su negocio, analizando los retos pendientes y poniendo al servicio de los mismos sus conocimientos, tecnología y capacidad de innovación.   Cada empresa puede hacerlo de manera diferente. Lo más importante es entender los retos sociales y su interacción con la estrategia de la empresa.

¿Pueden los negocios inclusivos ser acogidos por las empresas españolas como vía para contribuir a una economía más inclusiva?

Por supuesto que sí, y cada vez más empresas lo están haciendo. Como ponemos de manifiesto en el informe, que las empresas contribuyan desde su actividad empresarial a una economía más inclusiva es algo que está en las demandas de la sociedad, de los empleados y, cada vez más, de los inversores. Por su parte, el sector público cada vez incentiva más en sus contrataciones que las empresas, aparte de ser socialmente responsables, sean inclusivas, integren en sus empresas y a grupos que tienen mayor dificultad.

El caso de la discapacidad es paradigmático en España y se va a seguir fomentando la inclusión sociolaboral de estas personas. Aparte, la economía social en España sigue creciendo, genera más de dos millones de empleos. Al igual que el caso de los nuevos emprendedores sociales, una generación de personas con visión y compromiso, que buscan crear modelos empresariales con el propósito de generar un impacto social en la sociedad, que se apoyan en las innovaciones tecnológicas para superar barreras y ofrecer oportunidades. El informe que acabamos de presentar, recoge numerosos ejemplos de empresas españolas que están avanzando en esta dirección.

¿Qué características debe reunir un negocio para ser inclusivo? ¿Podría darnos algún ejemplo?

Debe ser viable comercialmente, pero, al mismo tiempo, demostrar un claro impacto social. Necesariamente debe ser innovador, desde su concepción hasta su implantación y evolución. Decimos que debe ser ambientalmente sostenible dado que no tiene sentido querer generar un impacto social si se atenta contra el medioambiente. Y, por último, lo ideal es que, en la medida en que se asienta sobre una lógica de viabilidad económica, que pueda escalar y crecer para, precisamente, ampliar el impacto que puede lograr.

Hay muchísimos ejemplos y todos apasionantes. Puedo darte tres ejemplos. El primero está relacionado con el empleo inclusivo. Hay empresas en España que integran de manera estratégica en sus políticas de empleo la generación de puestos de trabajo para personas con discapacidad y también para personas en situación de vulnerabilidad, mujeres víctimas de la violencia de género, jóvenes en exclusión. Hay casos apasionantes y de enorme dimensión en España.

El segundo está relacionado con empresas que tienen cadenas de aprovisionamiento en contextos en desarrollo. Empresas que trabajan con pequeños productores agropecuarios y que deciden dar el paso de invertir en ellos, mejorar sus capacidades, atender sus necesidades sociales.

El tercero estaría relacionado con empresas que adaptan sus productos y servicios para atender a población de la base de la pirámide. Empresas eléctricas que deciden apostar por la universalización del acceso a la energía y desarrollan sistemas fotovoltaicos, o alianzas para llevar la electrificación a zonas desabastecidas; empresas que desarrollan potabilizadoras de agua de bajo coste que permiten acceder a agua purificada a comunidades que no tenían acceso; empresas que desarrollan alimentos que atienden una carencia de vitaminas o minerales en una población de escasos recursos; empresas que desarrollan soluciones tecnológicas que permiten brindar contenidos educativos de calidad para niños de zonas rurales en África… La verdad es que cuantos más ejemplos se analizan, más apasionante resulta el tema.

María Cano Rico

Tags:
0 shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Periodismo
Constructivo