Una empresaria de éxito

“No hay camino hacia el éxito. Si lo hay, no lo he encontrado, porque si he logrado algo en la vida es porque he estado dispuesta a trabajar duro”

-El día 23 de diciembre de 1867, nace una mujer que revolucionará la historia. Pasa toda su vida superando baches, logrando cosas que hasta entonces eran impensables. Estamos hablando de Sarah Breedlove, conocida más adelante como Madame C.J. Walker.

Proveniente de una familia esclava, Sarah, era la primera miembro de la familia en nacer libre. La vida le golpea muy temprano. Con sólo siete años, queda huérfana y se tiene que ir a vivir con su hermana y su cuñado. Para mantenerse, comienza a trabajar recogiendo algodón. Su cuñado la maltrataba, y por ello Sarah se casa, aunque su marido muere poco después de tener a la que va a ser su única hija, Lelia. Más adelante, Sarah trabajó con sus hermanos en una barbería, aunque su sueldo no pasaba de 1,5 dólares diarios.

En aquella época, la mayoría de las mujeres afroamericanas desarrollaban problemas capilares. La pérdida de su cabello no fue más sino el factor que la impulsó a crear un champú que cuidara el pelo y lo hiciera crecer, ya que todos los remedios que había probado anteriormente, no le habían servido para nada. Dice Sarah que “se despertó de un sueño”, y fue ahí cuando decidió experimentar por su propia cuenta creando así un champú milagroso que mejoró su cabello de una forma espectacular.

Era el momento de dar a conocer el producto y ayudar a más mujeres que estaban pasando por la misma enfermedad que ella. Su objetivo con este champú no era hacerse millonaria y tener dinero para vivir cómodamente. Si hay algo que la defina, es su afán por ayudar a los demás y por ello, lo que quería era acabar con esa enfermedad.

Las ventas crecieron exponencialmente lo que la llevó a abrir una fábrica, “Madame C.J. Walker Manufacturing” en Indianápolis. Fue entonces cuando se le empezó a llamar Madame C.J. Walker ya que era mucha gente la conocía por este nombre.

Walker, sufría de hipertensión, y esta enfermedad hizo que en 1919 cuando todavía era bastante joven, nos dejara. Cuando murió, su empresa generaba más de tres millones de dólares, pero todas las ganancias no fueron para la familia. De hecho, su hija se quedó sólo con una tercera parte de la empresa, mientras que los otros dos tercios los donó, cosa que dice mucho de su honradez y de sus ganas de dar un empujón a las personas no tan favorecidas como ella cuando era una niña. A día de hoy, los productos de su marca se siguen vendiendo en marcas importantes y son muy conocidos por todo el mundo.

Walker nos enseñó que todo esfuerzo tiene su recompensa. Ella dijo “No hay camino hacia el éxito. Si lo hay, no lo he encontrado, porque si he logrado algo en la vida es porque he estado dispuesta a trabajar duro”. Se demuestra perfectamente que era una mujer luchadora, que no conocía lo que rendirse significa.

Elena María Sánchez Gata

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