Carmen Mendoza, más de 30 años liderando los avances en reproducción asistida

Ha realizado 300 publicaciones científicas en revistas internacionales

Una persona inquieta y observadora, muy trabajadora y luchadora. Así es Carmen Mendoza, asesora científica de la Clínica Molecular Assisted Reproduction and Genetics, MAR&Gen, en Granada (España), y presidenta de la Fundación MARGen Mendoza-Tesarik, dedicada a la investigación en reproducción asistida y Síndrome de Down. Una profesional a la que no le asusta ni teme a nada y a la que le gustan los retos, lo que se refleja en su trayectoria profesional.

Doctora en Ciencias Biológicas y profesora del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, inició su investigación en reproducción asistida en 1979, gracias a una beca del Ministerio de Educación y Ciencia, bajo la dirección del Dr. Testart, de la Unité 535 en Clamart (Francia) y pionero de la reproducción asistida en Francia, para realizar un programa de investigación en la esterilidad femenina.

Tras conocer al doctor Jan Tesarik, pionero de la reproducción asistida en la República Checa y reputado investigador a nivel mundial, pusieron en marcha un programa de investigación relacionado con la esterilidad masculina. En 1994 lograron el primer bebé del mundo nacido mediante la microinyección de espermátides redondos de eyaculado, en el ovocito humano.

Dos años más tarde, en Estambul, logran el nacimiento de los primeros niños mediante la microinyección de espermátides obtenidas del cultivo de biopsias testiculares en hombres azoospérmicos con un bloqueo de formación de espermatozoides en un estadio previo a la formación de espermátides.

El campo de la reproducción asistida “estaba virgen”

Mendoza recuerda que cuando entró en el campo de la reproducción asistida “estaba virgen y los artículos científicos que se derivaban de los experimentos realizados en el laboratorio eran múltiples. Descubrir el comportamiento y biología molecular del espermatozoide y ovocito era emocionante. Además, descubrir cómo se producía el fenómeno de la fecundación, activación ovocitaria y división embrionaria era apasionante”.

De hecho, ha indicado que el enfoque de la investigación en la medicina reproductiva pasa cada vez más del lado masculino al lado femenino. “Desgraciadamente los óvulos de la mujer envejecen mucho más rápido que el resto de su cuerpo. Así tenemos una demanda tremenda para realizar tratamientos que permitan a mujeres mayores de 40 años a ser madres. Por supuesto, la donación de óvulos se puede hacer en estas edades, con una tasa de éxito elevada, unos 80%. Sin embargo, tener un niño con su propia información genética es obviamente la preferencia de la gran mayoría de las pacientes. Estamos investigando las posibilidades de crear “óvulos artificiales” que podrían ayudar a mujeres de más de 40 años a procrear con sus propios genes. Por otro lado, es probable que en el futuro sea posible gestar niños fuera del organismo materno, en una especie de úteros artificiales. Esto resolvería de una vez por todas los actuales debates sobre el uso y abuso de madres de alquiler para realizar la gestación subrogada”, comenta.

Técnica “de tres padres”

Por otra parte, ha indicado que recientemente se han involucrado en la técnica llamada “de tres padres, que ha alcanzado una cierta notoriedad en el último año, debido a su aplicación en casos de enfermedades mitocondriales, y de la cual somos los autores, certificados por la publicación en la revista científica británica HUMAN REPRODUCTION en el año 2000”. La técnica -ha señalado- está pendiente del permiso del Comité de ética desde el fin de marzo de este año. “En caso de aprobación España se puede convertir en el primer país europeo donde se aplica con éxito está técnica que puede evitar un sufrimiento extremo y una muerte prematura a niños nacidos con anomalías mitocondriales, actualmente sin ninguna opción de tratamiento eficaz”, recalca Mendoza.

Al preguntarle sobre la Clínica Molecular Assisted Reproduction and Genetics, MAR&Gen, de la que es asesora científica, Mendoza han comentado que “además de ser una clínica, es un centro de creatividad e innovación en el campo de reproducción asistida y tratamiento de infertilidad en general. Todo el personal de MAR&Gen es continuamente formado en este sentido. La clínica no es más que la cúpula visible del iceberg, un instrumento que sirve para desarrollar y verificar en práctica las ideas nuevas sobre estos temas. No tenemos motivación económica ni sentimos una necesidad de crecer. Nos divertimos investigando y nos alegramos cuando podemos ayudar a gente en una situación desesperada”.

Por otra parte, como presidenta de la Fundación MARGen Mendoza-Tesarik ha subrayado que es una esencia pura del espíritu de MARGen, ya que la Fundación se puede dedicar plenamente a organizar la investigación y a compartir sus resultados con otros profesionales mediante artículos científicos publicados en revistas del mundo entero. “Nosotros no guardamos secretos y compartimos nuestros resultados con sinceridad. Nuestro objetivo es ayudar a la gente, y estamos conscientes de que no podemos actuar solos. Cuantos más profesionales de la salud se formen en nuestras técnicas, mejor”, ha subrayado.

300 publicaciones científicas

Desde el punto de vista profesional, Mendoza ha impartido, durante 32 años, clases de Biofísica, Fisiología y Bioquímica a alumnos de la Facultad de Medicina y Biología de Granada, ha participado en ponencias y conferencias en diversos congresos nacionales e internacionales y ha realizado 300 publicaciones científicas en revistas internacionales. “En los años 90 publicamos los primeros casos en el mundo de embarazos en los cuales el hombre carecía de espermatozoides por completo. Eso era algo inimaginable sólo algunos años antes. Creo que los avances posteriores de las técnicas de reproducción asistida han sido condicionados de una manera importante por este descubrimiento. Ahora tenemos sobre la mesa otros proyectos de investigación, como la clonación o formación de óvulos y espermatozoides artificiales. Pero la demostración que los hombres sin espermatozoides pueden tener niños genéticamente suyos nos abrió las puertas”, ha comentado.

El trabajo, “una verdadera pasión”

Mendoza es una apasionada de su trabajo. “He tenido mucha suerte a lo largo de toda mi etapa profesional de trabajar en lo que realmente me apasiona” y gran parte de su familia trabaja con ella por lo que “desconectar del trabajo es difícil, aunque esté de vacaciones”. Aun así, Mendoza confiesa que le gusta leer novelas de suspense o crímenes.  “Casi siempre adivino quien es el asesino y mentalmente juego a ello”. Además, le gusta pescar en las rocas o en barco, “en esos momentos no tengo conciencia de la hora que es”. También, le encanta viajar con su marido por cualquier sitio del mundo; reunirse con sus nietos para ir al cine, de compras, de merienda o de viaje; y disfruta nadando, haciendo pilates o simplemente visitando spa, “un masaje nunca viene nada mal”, destaca.

Mendoza ha concluido que solo las posibilidades físicas le pueden frenar para realizar algo. De hecho, entre sus próximos objetivos, a corto plazo, está el de aplicar como primeros en Europa, la técnica de los hijos de tres padres de la cual son autores científicos. “Esperamos recibir pronto el visto bueno del Comité de Ética para su realización”. Y, a largo plazo, están involucrados en el desarrollo de métodos de formación de espermatozoides y óvulos artificiales, que “podría evitar en el futuro la necesidad de todo tipo de donación de gametos (óvulos y espermatozoides) manteniendo una tasa de éxito elevada”; y en el recientemente aprobado proyecto de análisis inmunogenético de la implantación de embriones en el útero, para detectar y tratar causas de infertilidad aun difícilmente explicables.

María Cano Rico

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