Una solución acertada: el Interim Manager

El cambio ha dejado de ser un concepto para pasar a estar en la acción. Las organizaciones viven día a día el cambio, cuando se adaptan al mercado, a la variabilidad del entorno socioeconómico y a lo que traen consigo las nuevas generaciones cuando se incorporan a las plantillas. Gestionar ese cambio es determinante para permanecer y continuar en el escenario de la consolidación y crecimiento empresarial.

Nos dicen los últimos estudios que el 70% de dichos cambios fracasan y este no se debe al diagnóstico de cambio realizado, sino en quien lo dirige y como lo aplica. No siempre se tiene en la empresa a la persona clave y preparada  que lo haga, siendo un proceso acotado en el tiempo. El hacerlo bien puede llegar a ser complejo.

Para dar solución a esta situación surge la figura  de los “Interim Manager: profesionales altamente cualificados que se incorporan a la organización para ayudarles en ese tránsito y, una vez ejecutado, desvincularse de dicha empresa”. En otras palabras, es un compañero de viaje que ha venido para cumplir con una tarea determinada y cuya gestión no va ligada a la empresa, sino a sus circunstancias.

Para aclarar la intervención de esta figura os facilito una serie de situaciones  en las que el desempeño de un Interim Manager en la empresa sería necesario:

  • Falta de tiempo de la directiva para gestionar una situación determinada. Es preciso buscar una persona cualificada para que desarrolle esta función clave con las máximas garantías.
  • Ausencia de los conocimientos requeridos para afrontar necesidades puntuales o cambios en la empresa. Uno de los ejemplos más comunes es el proceso de Transformación Digital de las organizaciones. Las empresas se enfrentan a un cambio de paradigma de negocio sin profesionales formados en este nuevo entorno.
  • Bajas temporales de directivos o trabajadores cualificados. La contratación no se debería a ningún cambio coyuntural sino a cubrir una vacante de alta cualificación por un tiempo determinado.
  • Aportar valor añadido al equipo directivo y contar con una visión externa. La introducción de una perspectiva externa en la organización puede ayudar a detectar áreas de mejora y analizar los activos principales para el proceso de cambio.
  • Procesos de fusión o adquisición de nuevas empresas. Contar con un líder experimentado y capacitado puede marcar la diferencia para una integración de éxito en cuanto a mercado, procesos y personas se refiere.
  • Desarrollo de una nueva línea de negocio o una innovación de marca. Un reto que suponga diversificar y entrar en nuevos mercados precisa de profesionales específicos.
  • Asumir un rol directivo durante su periodo de contratación. En ocasiones el proceso de selección de un perfil clave puede dilatarse más de lo inicialmente planificado. En este tipo de casos, contar con un Interim Manager que asuma sus funciones durante este periodo de transición puede evitar un vacío de know- how en la compañía.
  • Resolución de conflictos en la junta directiva. Un rol interesante del Interim Manager es precisamente el poder actuar de canalizador de las diferentes visiones del comité de Dirección ante una decisión clave. Un mediador que entienda la realidad y perfiles de los directores implicados.

En un entorno tan cambiante como el laboral, es fundamental la creación de nuevos modelos de interrelación profesional que se adapten a dicho cambio. La figura del Interim Manager pasa por cubrir ese papel de directivo cualificado para acompañar a una organización en un proceso determinado, aportando valor y desvinculándose de la misma una vez alcanzados los resultados.

¿Te atreves a gestionar el cambio acompañado profesionalmente?

Ana Herrero

Directora en Andalucía de Montaner & Asociados

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