Primera universitaria de los Países Bajos

Aletta Henriëtte Jacobs (9 de febrero de 1854 – 10 de agosto de 1929), conocida como Aletta Jacobs, nació en Sappemeer, al norte de los Países Bajos. Hija de Abraham Jacobs y de Anna de Jongh, fue la primera mujer en asistir a una universidad neerlandesa y en obtener el título de doctora de medicina en su país.

Aletta Jacobs
Aletta Jacobs

Jacobs pasará a la historia por realizar importantes avances en los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Su vocación por la medicina nació desde muy joven ya que su padre era médico rural y desde pequeña lo acompañaba a las consultas. Aun así, y pese a sus deseos de estudiar, Jacobs se encontró con importantes barreras. A ninguna mujer neerlandesa se le permitía cursar estudios secundarios. Y, a pesar de ello, tres años después de finalizar sus estudios de educación primaria, aprobó el examen que la cualificaba como ayudante de farmacia. Tras ello, escribió al primer ministro de los Países Bajos, el liberal J.R. Thorbecke, solicitando el permiso para acceder a la universidad.

El 28 de abril de 1871, Thorbecke respondió con una carta dirigida a su padre donde autorizaba a la joven a que se matriculara en la Universidad de Groninga. Ocho años más tarde, en 1879, Jacobs se graduó en la universidad. Se trasladó a Londres, donde comenzó a reunirse con feministas y activistas y recibió el influjo de nuevas ideas sobre el uso de anticonceptivos para mujeres, con el fin de prevenir embarazos no deseados por el control de la natalidad y el sufragio universal.

Posteriormente, se mudó a Ámsterdam, donde abrió su propia clínica destinada a personas de bajos recursos que no podían acudir a un médico convencional. Jacobs aconsejaba sobre algunos métodos anticonceptivos y trabajó para mejorar y perfeccionar el diafragma que había diseñado uno de sus profesores, el ginecólogo Wilhelm Peter Johannes Mensinga.

Además, Jacobs fue una importante activista por los derechos de la mujer y el sufragio femenino. Tras acudir a la reunión del Consejo Internacional de Mujeres en Londres en 1899, dejó la medicina en un segundo plano. Impulsó la celebración de un Congreso Internacional de Mujeres en La Haya en 1915 y continúo su lucha por los derechos de las mujeres y el sufragio femenino, participando en numerosas conferencias por todo el mundo hasta su muerte en Baarn, Países Bajos, el 10 de agosto de 1929 a los 75 años.

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