Tres mujeres olvidadas que hicieron historia en el mundo de la aviación

Igual que en el mundo de la ciencia y la tecnología, el mundo de la aviación sigue siendo un sector dominado por hombres. Sin embargo, a pesar de no haber sido un camino fácil para las mujeres, durante los primeros años de la aviación las mujeres formaron una parte fundamental del sector. Es un “club de hombres” es una de las cosas que piensas cuando se habla de aviación. Probablemente la imagen de un piloto encantador con una maravillosa azafata en sus brazos aparezca en tu cabeza debido a los miles de anuncios, películas e historias que has visto. Pero los tiempos están cambiando, las bases de los roles de género están siendo destruidas y las mujeres actualmente pueden hacer cualquier cosa que haga un hombre. Así que, ¿por qué es tan difícil reconocer a las mujeres que lucharon por trabajar en el sector de la aviación?

Durante los primeros años de la aviación, las mujeres formaron una parte importante del sector. Desde Katherine Wright, quien ayudó a sus hermanos a cambiar la historia de la aviación buscándoles profesores, financiando su trabajo y ayudándoles a lo largo de su andadura, pasando por Raymond de Laroche, quien se convirtió en la primera piloto oficialmente licenciada en el 8 de marzo de 1910, hasta Amelia Earhart, que fue la primera mujer en sobrevolar el Océano Atlántico en 1932. Y, aunque a esta última se le considera una de las figuras más importantes de la historia de la aviación, muchas de las mujeres siguen permaneciendo olvidadas.

La aviación nunca ha sido un camino fácil para las mujeres. En los tardíos años 20 volar se consideraba peligroso, y muchas fábricas de aviones contaban con mujeres en sus anuncios y como demostradoras de sus vuelos. ¿Por qué? Bien, su razonamiento era que, si una mujer podía volar un avión, no sería realmente tan difícil o peligroso. Posteriormente, las mujeres se consideraron peores pilotos que los hombres y el público comenzó a temer a volar en aviones si estaban pilotados por ellas. La imagen de una mujer se focalizaba en ser madre, y de esta forma las mujeres empezaron a ser perfectas para el trabajo de azafata, ya que, al mismo tiempo consistía en mostrarse como una mujer guapa, joven y complaciente. Los tiempos cambiaron y con ello la percepción de las mujeres que, con ayuda del movimiento feminista, comenzaron a mostrar al mundo que eran igual de válidas que los hombres en los campos que estos dominaban. Pero incluso aunque los estereotipos se han ido modificando desde hace unos años, las mujeres siguen encontrándose en tiempos difíciles dentro de la industria de la aviación.

Al margen de los auxiliares de vuelo, las mujeres siguen siendo una insignificante pequeña parte de los empleados en el resto de los campos de la aviación, desde los altos cargos directivos, hasta los pilotos e incluso los ingenieros. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo ha compartido que sólo el 3% de los CEO de aviación son mujeres, comparado con el 12% en el resto de industrias. De acuerdo a la Sociedad Internacional Aérea de Mujeres Pilotos, a 20 de febrero de 2019, únicamente el 5,59% de pilotos corporativos eran mujeres. El Centro Aeronáutico FAA’s, en 2017, reportó que había más de 670.000 empleados no pilotos en el sector de la aviación, de los cuales sólo un 29% son mujeres. Y, si excluimos a los asistentes de vuelo, este porcentaje disminuía hasta un impactante 4%. ¿Por qué las estadísticas son tan bajas?

Todo empieza con las normas de género. Mientras los hombres son animados a jugar con coches, aviones y robots, las mujeres son enseñadas a interesarse en muñecas, peluches y cajas registradoras. La mayor parte de los juguetes etiquetados por género se focalizan en belleza y cuidados para las niñas e inteligencia y fuerza para los niños. Tanto en el colegio como en casa las niñas no son animadas a concentrarse en especialidades de ingeniería tecnológica o lógica y ese es el primer obstáculo que necesitamos superar. Los padres y profesores deben proporcionar todas las opciones a las mujeres para elegir desde las que incluyen habilidades delicadas hasta aquellas centradas en especialidades de ciencias y animarlas a elegir. Cuantas más mujeres muestren interés en especialidades científicas y técnicas, más mujeres buscarán trabajar en el campo de la aviación.

Otro obstáculo que se avecina como una nube negra sobre las cabezas de las mujeres trabajadoras es la opinión pública. Aunque muchos estereotipos ya se han modificado, no nos encontramos en un escenario en el que las mujeres sean vistas como iguales en el campo de aviación. En junio de 2018, durante una conferencia de un encuentro IATA, el CEO de Qatar Airways, Akbar Al Baker, dijo que una mujer no podría realizar su trabajo. El CEO dijo que, por supuesto, debería ser liderado por un hombre, porque es una posición muy desafiante, este comentario fue recibido con resoplidos de desaprobación. Posteriormente trató de justificar su comentario diciendo que él hablaba del puesto de un hombre, aunque el daño ya estaba hecho. Hechos como este muestran la actitud de los altos directivos hacia las mujeres, ya que para ellos, las mujeres simplemente no son suficiente.

Finalmente, el sexismo en los puestos de dirección sigue siendo un problema. La encuesta realizada a inicios de 2018 por LeanIn.Org, demostraba que al menos la mitad de los directivos hombres se sienten incómodos participando en una actividad de trabajo con una mujer. Y casi el 30% de los hombres directivos se sienten incómodos trabajando a solas con una mujer. ¿Qué significa esto? Que ahora es incluso más difícil para las mujeres ganar la experiencia necesaria y recomendaciones que les ayudarán a impulsar su trayectoria.

Las mujeres aún tienen un largo camino por recorrer en sus carreras dentro del sector de aviación, aunque podemos ver una tendencia positiva. Las compañías aéreas crean más y más programas para atraer a las mujeres a trabajar en posiciones que hace unos años estaban pensadas para ser ocupadas únicamente por hombres. Es bueno ver que la aviación finalmente se ha dado cuenta de que el valor intelectual es independiente del género.

Vilma Vaitiekunaite
Responsable de Skycop en España

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