Apostar por el equipo humano es imperativo en el contexto de una crisis sanitaria, como la del COVID-19

RUTH CUSCÓ. ASHO

La distancia física que ha impuesto el coronavirus la hemos reducido con nuestro lado más humano, solidario y empático

 Transformación, cambios y nuevas conductas. La crisis provocada por la propagación del COVID-19 ha marcado un antes y un después a muchos niveles. No solo en lo tocante al sector salud, político o económico, sino que, además, nos ha sometido a cambios estructurales a nivel social, laboral y humano, retándonos a asumir el cambio como parte de la vida profesional y personal.

La pandemia, en cualquier parte del mundo, ha creado en cuestión de días un nuevo contexto para la sociedad, y, por ende, para las personas y para las empresas: universos que, para mí, van de la mano.

En este nuevo contexto, que parte de una premisa tan compleja como la rápida expansión de una enfermedad que aún no conocemos del todo, ha supuesto la creación de una nueva realidad en la que el teletrabajo o teletrabajo parcial se impuso en la mayoría de las empresas y generó una opción de viabilidad para poder continuar trabajando.

Esto supuso un gran reto para las compañías, pero también para los trabajadores. Ha quedado desvelado de una manera absoluta el compromiso de ambas partes: de la empresa por continuar con su operativa, y de la plantilla por cumplir con sus tareas cotidianas. Un desafío que, en gran parte, ha sido cumplido.

Sin embargo, ¿podemos decir que ésta es la nueva normalidad?

No, la sociedad no se ha transformado en una “nueva sociedad,” al contrario, la sociedad ha recuperado los valores que parecían haberse perdido. La denominada “nueva normalidad” nos ha devuelto la solidaridad con el vecino, el reencuentro con la vida familiar, el fortalecimiento de las relaciones de confianza en los equipos de trabajo. En definitiva, la distancia física que ha impuesto el coronavirus la hemos acortado con nuestro lado más humano, poniéndonos a disposición como vecinos, familiares, empleados, “jefes”, amigos, etc.

En ASHO fuimos una de las primeras empresas en apostar por el teletrabajo en las fases más críticas. Siempre hemos puesto el bienestar de nuestros trabajadores por encima de todo, y tomamos la decisión días antes de que la excepción fuera la norma. Desde la Dirección nos hemos implicado en seguir la situación familiar de cada trabajador para garantizar que pudieran realizar su trabajo con la mayor comodidad posible. De esta forma, hemos comprobado que confiar y apostar por el equipo humano, es la mejor manera de dar calidad y valor al trabajo que hacemos.

Aún así, todavía es pronto para valorar hasta qué punto los cambios a los que nos ha obligado la pandemia a nivel laboral vayan a suponer una diferencia clara. Pero, cabe destacar que el verdadero aprendizaje de esa situación es que apostar por el capital humano conlleva a que, en situaciones límite como la que estamos viviendo, la adaptación a las circunstancias no sea solo un esfuerzo sino un logro.

Ruth Cuscó

Directora gerente de ASHO

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