Para tomar decisiones, nos fuimos al museo

Hay quien piensa que los museos y la cultura deberían estar recetados por la Seguridad Social. No es mala idea. Un museo es una experiencia de aprendizaje, transformadora. Para la vida y para los negocios. El mundo del arte y la empresa han estado, a la vez, muy cerca ­y muy lejos: las grandes empresas apoyan al mercado del arte a través de los patrocinios, pero la empresa no suele mirar al arte como medio del que extraer aprendizajes.

Aprender tiene que ver con aprehender. Con tomar. Y un museo -sin audioguía, por favor- puede ser un buen lugar donde tomar un tiempo y un espacio para la reflexión profunda. Como la que requiere la estrategia de nuestros negocios. Son muchas las conclusiones positivas que podemos extraer de “estARTegia”, la sesión de Art Thinking que la asociación EmakumeEkin, Asociación vasca de mujeres emprendedoras y empresarias, organizó en Artium, el Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz, el pasado mes de diciembre. Pero destaca, entre ellas, la relevancia de generar espacios propios, creados en exclusiva para conectar con nuestros deseos y sueños profundos.

Debido a cómo nos han venido educando a las mujeres, requerimos la articulación de este tipo de espacios blindados, de los que surgen el empoderamiento y la motivación. Espacios alejados del entorno productivo, de los presupuestos, los trabajos, las facturas y las reuniones postventa, para lo más importante: detenerse a pensar. Porque es cuando buscamos espacios para crear un tiempo de calidad con nosotras mismas cuando emerge la magia.

Otro aspecto a destacar entre las aportaciones del encuentro tiene que ver con el éxito. Es preciso que las mujeres empresarias tomemos conciencia de que el concepto de éxito es algo individual y, por tanto, diverso. Cada una de nosotras, en los negocios, como en la vida, debe buscar e identificar el suyo propio, aquel que vaya acorde con su escala de valores y objetivos.

En ese reto de identificar nuestro modelo propio de éxito, aquel con el que nos sentimos identificadas en esencia, es imprescindible conectar con los propios sueños. Para esto el arte, como nexo de unión entre la razón y la emoción, es un excelente catalizador que nos permite visitar los miedos ­-¿qué querría para mi empresa si no tuviera miedo?- y también sacar a la luz cuestiones que están en “puntos muertos” de nuestro mapa empresarial. Para que crezcan nuestras empresas, es necesario que crezcamos nosotras. Crecer por dentro para crecer por fuera, otro de los aprendizajes que identificamos durante la sesión.

Y, como sucede en todos los encuentros profesionales que mes a mes organiza EmakumeEkin, la sesión de trabajo permitió una vez más profundizar en el sentimiento de comunidad y en cómo influyen los condicionantes de género. El objetivo común de estos encuentros, más allá de la cuestión puntual que aborden, es establecer una red fuerte y avanzar en la toma de conciencia, detectando juntas esos puntos en común para entender las limitaciones que vienen determinadas por roles de género y, así, poder superarlas. Pasar, en definitiva, del “Esto solo me pasa a mi” al “Si lo que me pasa a mí también os pasa a vosotras, analicemos qué hay debajo para poder descubrir qué cuestiones de género subyacen”.

En la fase final de la sesión de trabajo, cada participante realizó, con la técnica del collage -con titulares y recortes de artículos y revistas­- la portada de la estrategia de su empresa. Esas portadas, en la que quedaron sintetizados los sueños y deseos de cada una en una sola imagen, colgarán durante 2019 de paredes de oficinas y estudios, recordándonos qué es aquello que nos propulsa.

Miren Lauzirika

Vicepresidenta de EmakumeEkin, Asociación vasca de mujeres emprendedoras y empresarias

Foto principal de Linda Lumière

Tags:
0 shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Periodismo
Constructivo