Rompiendo barreras

MARTA GARCÍA-VALENZUELA

En el año 2018 ocurrió un hito sin precedentes en el 48º Foro de Davos, la mayor reunión de líderes económicos y empresariales del mundo organizado por el World Economic Forum. Por primera vez en la historia, el foro iba a ser organizado únicamente por mujeres.

El topic elegido se refería a la construcción de un futuro compartido en un mundo fracturado y esto no se podía realizar sin el 50% del talento mundial. Aunque no era la primera vez que se hablaba de la importancia de la igualdad (recordemos que es uno de los ODS marcados por Naciones Unidas), puso este tema en el foco.

Por fin se ponían encima de la mesa aspectos como la diversidad e inclusión asociados al futuro y a un cambio de paradigma económico mucho más centrado en la sostenibilidad, la responsabilidad y una mayor ética y transparencia a la hora de gestionar el futuro de lo que somos.

Un año después llega otro 8 de marzo para reflexionar sobre lo que somos; tiempo de mujeres, la era de las mujeres, no sin nosotras… las discusiones siguen ancladas en los mismos argumentos, pero los avances no están siendo los esperados ni se producen a la velocidad que deberían.

Hay que romper barreras, tanto externas, de organizaciones y de la sociedad, y también las de las propias mujeres. Es tiempo de actuar, de tomar decisiones y de influir en todos los escenarios en los que podamos a través del ejemplo, la valentía y la coherencia. Actuemos primero sobre nuestras barreras, sobre las que tenemos responsabilidad, poder y capacidad de cambio. Pasemos de ser espectadoras pasivas a protagonistas del cambio.

Aquí entramos en el espacio de las creencias limitadoras, que son los propios prejuicios que tenemos las mujeres respecto a nuestra propia valía. En general, vemos el mundo desde la autoexigencia y esto nos condiciona a la hora de tomar decisiones. Además, esta tendencia a la perfección puede generar culpabilidad al considerar que no estamos al 100% ni en la faceta profesional ni en la personal. Es labor de cada una de nosotras trabajar sobre estas creencias y no limitarnos. Ser conscientes de que tenemos todo el talento para llegar donde queremos y que ya estamos lo suficientemente preparadas para ocupar cualquier posición. El resto, es cuestión de practicar la flexibilidad y utilizar la tecnología como aliada para un mayor equilibrio laboral y personal.

Pasemos a la acción, para ello hay que tener mucha valentía, levantar la mano, hacerse visible y tomar el testigo de nuestras carreras profesionales. Es importante romper con las creencias que hay en las organizaciones de que las cosas no pueden cambiar. ¡Seamos valientes y hagamos propuestas!

Además, debemos aportar otro modelo de liderazgo mucho más inclusivo, basado en la empatía y en la escucha activa. Es fundamental que cualquier mujer que esté en un puesto de responsabilidad apoye y esponsorice a las mujeres que vienen detrás.

También ampliar nuestro networking y participar en redes que apoyen la igualdad de oportunidades. Visibilizar en nuestro espacio de influencia personal y profesional, cualquier mecanismo de desigualdad o exclusión que veamos.

Por último, tenemos la obligación de ser críticas y exigentes, como clientes o consumidoras, con aquellas organizaciones donde veamos claramente la desigualdad en los órganos de decisión. Somos el mercado más poderoso del mundo y debemos hacer valer el peso que tenemos a nivel mundial. Como decía la política estadounidense Madeleine Albright, “Existe un lugar en el infierno para las mujeres que no ayudan a las mujeres”. Es nuestro momento, rompamos barreras.

Marta García-Valenzuela

Socia de Talengo

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