Las mujeres rurales deciden

En una situación de “renovación, transformación o incluso, revolución”, ha llegado el momento en el que las mujeres rurales queremos reivindicar nuestro derecho a decidir nuestro presente y nuestro futuro. Las mujeres rurales queremos ser escuchadas y que se cuente con nosotras para ocupar espacios de representatividad y ser el centro de las políticas de desarrollo rural.

Las mujeres somos garantía de futuro en nuestros pueblos, aquejados actualmente por un grave problema de despoblación, envejecimiento y masculinización. Por lo tanto, es imprescindible que en todos los foros de participación social se cuente con las mujeres y los jóvenes para mantener viva y dinámica nuestra España Rural.

A día de hoy, perdemos 45.000 habitantes al año y es, por tanto, necesario que las políticas de desarrollo rural cuenten con el protagonismo de las mujeres rurales, un colectivo de casi seis millones, que es clave para el mantenimiento de nuestro mundo rural. No se puede plantear el desarrollo rural sin contar con las mujeres, sin contar con sus capacidades y su talento para el emprendimiento y el autoempleo.

Desde que AMFAR comenzara su andadura en el año 1991, hemos conseguido que las mujeres rurales formen parte de la agenda institucional del gobierno nacional, de los gobiernos regionales, provinciales y locales. Hemos sido testigos del verdadero avance en igualdad de las mujeres rurales españolas, sobre todo, en su incorporación al mundo laboral. En los años más duros de crisis económica, el 54% del total de emprendedores que hubo en España fueron mujeres del ámbito rural, lo que evidencia su potencial y su valentía para ponerse al frente de cualquier negocio.

La participación de las mujeres en el sector agrario ha tenido también una profunda transformación. Hace 25 años era impensable que una mujer estuviera al frente de su propia explotación o que condujera un tractor, algo que hoy en día se concibe como normal. De hecho, casi el 30% del total de titulares de explotación agraria en España son mujeres. Una cifra que debe seguir mejorando para garantizar la supervivencia del sector agrario y el necesario relevo generacional.

Merece una mención especial, el reconocimiento del trabajo de la mujer en la explotación familiar con la aprobación de la Ley de Titularidad Compartida en octubre de 2011 a instancias de AMFAR, que permite visibilizar el trabajo desempeñado por las mujeres en el sector agrario, que gocen de sus propias prestaciones sociales, que garantice su pensión y su protección en caso de separación o divorcio.

Ahora, el principal reto es liderar el cambio en el mundo rural y la toma de decisiones. Somos muchas las mujeres que trabajamos, pero pocas las que decidimos. Eso tiene que cambiar y ha de ser uno de los retos principales de las mujeres rurales. Las mujeres deben estar donde se toman las decisiones y deben tener el protagonismo que merecen.

Aparte de esto, es preciso garantizar la igualdad de oportunidades, apostar por la formación y el emprendimiento, fomentar la incorporación a la actividad agraria, reducir las diferencias retributivas y fomentar la corresponsabilidad en las tareas domésticas y familiares. Solo así podremos combatir la despoblación y el envejecimiento del medio rural, que son dos retos importantes en la actualidad.

Lola Merino

Presidenta de AMFAR

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