“En España, el sector investigador sufre de falta de financiación y fuga de mentes”

La investigadora en robótica y profesora titular de la Universidad Carlos III de Madrid, Concepción Alicia Monje Micharet, ha sido reconocida en esta edición con el premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga de la Universidad de Deusto. Doctora por la Universidad de Extremadura en 2006, con Premio Extraordinario de Doctorado y Mención de Doctorado Europeo, forma parte de RoboticsLab, un grupo de investigación líder en España y en Europa.

Su trabajo de investigación gira en torno al robot humanoide TEO, un robot bípedo, de tamaño y peso humano, y concebido como un robot asistencial, que permite la mejora de la calidad de vida de las personas. Gracias a este proyecto ha recibido varios reconocimientos, como el Premio de Excelencia a la Investigación de la Universidad Carlos III de Madrid (2018), Premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange (2018); y Premio a Mejor Científica Contemporánea-Selección Española de Ciencia (2017), un reconocimiento otorgado por la revista de divulgación científica QUO en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC.

Actualmente, codirige también un proyecto europeo denominado RoboCom++, que cuenta con más de una veintena de socios de toda Europa, y cuyo objetivo es desarrollar el robot compañero asistencial del futuro. También lidera otro proyecto nacional con financiación pública llamado HumaSoft, en el que desarrollan extremidades blandas para robots.

Concepción dedicará la cuantía del premio al proyecto de investigación que está desarrollando sobre extremidades blandas para robots asistenciales y exoesqueletos, para rehabilitación de miembros afectados por accidentes cerebrovasculares.

¿Qué supone haber sido reconocida con el premio Ada Byron?

Supone mucha satisfacción porque es un reconocimiento a una labor de muchos años. Pero, más allá de esto, este tipo de premios tiene una gran importancia porque reconocen la labor de muchas científicas y tecnólogas que generalmente no son reconocidas. Es justo que se visibilicen estos trabajos, muchos de ellos de gran impacto social y de gran repercusión en la calidad de vida de las personas.

“La riqueza de un país y la calidad de vida se adquieren invirtiendo en formación”

¿Cómo valora el punto en el que encuentra la investigación en España?

En líneas generales, creo que en España no se apuesta suficientemente por la educación y la investigación, lo cual es un grave error. La riqueza de un país y la calidad de vida se adquieren invirtiendo en formación, que es la herramienta para poder reducir las crisis venideras y combatirlas con éxito. El conocimiento es la clave. Los países que no lo tienen no pueden ser líderes en nada, y van a rastras de lo que otros les imponen. En el caso particular de la formación e investigación en ramas de la ingeniería y las tecnologías resulta especialmente crítico, ya que evolucionamos hacia una sociedad altamente tecnológica, y si no nos formamos en las nuevas tecnologías, no podremos controlar de forma responsable esta evolución, y puede llegar a ocurrir que finalmente sean las máquinas las que se impongan y dominen la situación. En definitiva, nuestro futuro es muy sensible a cómo afrontemos los retos tecnológicos (y otros) que vendrán, y en esta carrera de fondo la inversión en investigación es fundamental.

“Nuestro futuro es muy sensible a cómo afrontemos los retos tecnológicos (y otros) que vendrán, y en esta carrera de fondo la inversión en investigación es fundamental”

En España, el sector investigador sufre de falta de financiación y fuga de mentes hacia otros países en busca de mejores condiciones. Esto es muy grave, ya que lo que invertimos en formar a nuestros investigadores, finalmente revierte en otros países que acogen el talento y lo valoran en su justa medida. Y ante esta situación crítica, seguimos percibiendo la falta de sensibilidad por parte de los gobiernos, que no terminan de apostar por impulsar verdaderamente el conocimiento y garantizar herramientas que permitan que se desarrolle y repercuta de forma eficaz en la sociedad.

Aun así, y pese a esta situación, en España tenemos grandes científicos que están revolucionado sus sectores de investigación y que son referentes internacionales. En el caso de la robótica, puedo decir que nuestra investigación está relativamente bien posicionada. Un claro indicador de ello ha sido la organización del congreso internacional IROS 2018, el más importante en robótica a nivel internacional, el pasado octubre en Madrid. Mi grupo de investigación, RoboticsLab, ganó la candidatura en Chicago hace cinco años. En este congreso, España fue el quinto país en participación por la calidad de sus publicaciones. Asia sigue estando a la cabeza, con Estados Unidos, pero Europa ha despuntado con un 42% de la participación. Cada vez hacemos mejor robótica, hay más empresas muy competitivas dedicadas a ello y tenemos más hueco en el panorama investigador internacional.

“Cada vez hacemos mejor robótica, hay más empresas muy competitivas dedicadas a ello y tenemos más hueco en el panorama investigador internacional”

Se caracteriza por ser una científica muy comprometida con la visibilidad del papel de la mujer en la ciencia y la tecnología, la docencia universitaria y la divulgación científica, habiendo participado en un centenar de actividades de divulgación. ¿Hay brecha de género en la investigación?

Aunque estamos dando pasos importantes en este sentido, sigue habiendo brecha de género. Ocurre que la participación de mujeres en carreras relacionadas con el campo de las ingenierías es muy inferior a la de los hombres y, aunque a día de hoy, ha aumentado el número de mujeres ingenieras, estamos aún muy lejos de poder hablar de porcentajes equilibrados.

Desde mi punto de vista, tenemos que trabajar en tres acciones para poder aumentar el número de mujeres tanto en las aulas como en las profesiones relacionadas con la ingeniería (o otros sectores científico-técnicos), ayudando así a eliminar la brecha de género en este sector. En primer lugar, la visibilidad: es muy importante tener referentes femeninos y romper con ciertos tabúes. En segundo lugar, hay que potenciar las destrezas y las pasiones tanto de niñas como de niños, sean cuales sean. No hay que pensar en trabajos para mujeres y trabajos para hombres, sino en trabajos para quienes tengan las habilidades y las ganas de desarrollarlos. Y, por último, empoderamiento: de nada sirve lo anterior si no empoderamos a las mujeres y logramos establecer las herramientas que garanticen que accedan a cualquier puesto de trabajo para el que cumplan el perfil requerido y se les reconozca su labor de manera igualitaria.

María Cano Rico

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