La Fundación Deporte y Desafío ante la crisis del COVID-19

CARMEN PARDO

A estas alturas de la crisis que estamos actualmente viviendo, resulta obvio mencionar que esta situación ha determinado un particular cambio en nuestras vidas, erosionando todos los planos: personal, familiar, socio-afectivo y económico. Por ello, y antes de continuar, nos gustaría solidarizarnos con todas las familias que lo están pasando mal, por una u otra circunstancia, y mandarles desde aquí toda nuestra fuerza y ánimo para poder sobrellevar estos difíciles momentos de la mejor manera posible.

En nuestro caso concreto, una vez fuimos conscientes de que se acercaba una nueva realidad que iba a afectar de lleno a nuestra rutina laboral tal y como la conocíamos, con la repercusión que eso tiene en dar continuidad a nuestra labor de inclusión social a través de nuestras diferentes actividades y deportes, enseguida supimos que teníamos que diseñar nuevas estrategias que pudieran dar respuesta a las nuevas necesidades, trabajando de la manera más flexible y proactiva posible ante los diversos cambios que se han ido sucediendo.

El objetivo desde el principio siempre lo hemos tenido muy claro: intentar ayudar a mantener alto el ánimo y la motivación física y mental de las personas con discapacidad y sus familias, así como seguir ofreciendo alternativas que siguieran mejorando, incluso en condiciones de confinamiento, su estado de forma y calidad de vida, en la medida de nuestras posibilidades y atendiendo a las necesidades específicas de cada uno.

El compromiso, perseverancia y tesón de todos los que formamos la Fundación Deporte y Desafío, han hecho el resto. Esta pasión que día a día le ponemos a nuestro trabajo, no podían quedar eclipsada, ni siquiera con todas las limitaciones que ofrecía el confinamiento. Gracias al gran trabajo y esfuerzo conjunto de todo nuestro personal organizativo y técnico y, por supuesto, gracias al apoyo de nuestros fieles patrocinadores, nos pusimos en marcha para crear una amplia red de apoyo que nos permitiera seguir ofreciendo actividades deportivas y de ocio, salvaguardando la calidad de las mismas, y actuando así de la manera más normalizada que esta situación permitía.

Con todas estas premisas, era momento entonces de reinventarse, de exprimir la creatividad y de acudir a nuestra filosofía innata de adaptación, que esta vez debía estar enfocada en una doble dirección: por un lado, adaptación a las nuevas circunstancias de aislamiento, con todo lo que ello conlleva de inmersión y formación tecnológica, y por otro, adaptación de la práctica deportiva a este nuevo entorno, en cuanto a material, metodología…

Esto se ha visto traducido en la puesta en marcha de un gran número de cursos y prácticas deportivas como golf, pádel, judo, psicodanza, entrenamiento integral, running, campamento urbano y masterclass de diferentes disciplinas. También se han desarrollado otras iniciativas, a través de la difusión de contenido en redes sociales, como por ejemplo sobre pautas y herramientas de activación para las familias en sus casas, retos semanales y directos con grandes figuras del deporte paralímpico.

A través de todo este conjunto de iniciativas, pretendíamos seguir unidos a nuestra gente, a nuestros participantes y sus familias, mostrarles que se podían seguir haciendo muchas cosas, aunque fuera en la distancia y desde casa, ofrecerles ejemplos increíbles de gente fuerte y asombrosa, que no han decaído a pesar de las dificultades, y darles cierta información para evadirse, distraerse y fortalecer los vínculos familiares a través de temas relacionados con la actividad física y el deporte adaptado, y creemos que lo hemos logrado, por las respuestas que estamos teniendo, el apoyo que nos están mostrando y la repercusión positiva en nuestros participantes y familiares.

En todo este camino recorrido, el soporte de las redes sociales y los recursos tecnológicos han sido unas herramientas fundamentales en nuestra práctica, ya que nos han unido de manera global, creando nuevas vías y niveles de comunicación nunca antes pensados.

En nuestras actuaciones, la comunicación con las familias se convierte en algo esencial, para poder amoldarnos a sus demandas y necesidades, con el objetivo de seguir siendo un apoyo, escuchando sus propuestas y peticiones para ir reelaborando nuestras estrategias de actuación. La distancia física está implícita en las medidas de seguridad, pero la distancia emocional se ha visto claramente beneficiada, al situarnos a todos en un mismo escenario, lo que hace que nuestro nivel de empatía y receptividad este más estimulado que nunca.

Aprovecho las últimas líneas para agradecer la confianza depositada en nuestro trabajo, así como el aliento que recibimos día a día por parte de participantes, familias y entidades que nos siguen apoyando, con la esperanza de que podamos volver pronto, con la energía renovada y más fuertes que nunca, a nuestra actividad.

Carmen Pardo

Directora de la Fundación Deporte y Desafío

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