Objetivos versus implicación

Estamos en el último mes del año y de nuevo, y esta vez sin dilación, hay que mirar esa consecución de objetivos en su totalidad. Ya estés en el equipo directivo, seas el CEO o tu trabajo este integrado en un equipo; estés donde estés, deberías estar ocupado en ver cómo cerrarás el año en torno a tus objetivos.

Recordemos que para definir un objetivo profesional hay que hacerlo de forma específica, medible, alcanzable, realista y encuadrada en el tiempo. Esto es lo que se conoce como método SMART. Sin embargo, muchas empresas tienen problema para conseguir uno o varios de sus objetivos a pesar de tenerlos claros y muy bien definidos. Es posible que no haya existido un feedback sobre este tema en el momento adecuado. Recomiendo constatar si estos objetivos profesionales están o no incluidos en la agenda individual y global de trabajo, o si alguno de ellos requería cambios en los comportamientos rutinarios del equipo de trabajo y no hemos sido capaces de detectarlos. Si esto es así, podemos leer entre líneas una falta de implicación de los empleados con el consiguiente perjuicio para el logro final. A la dirección le corresponde poner los medios y corregir y al resto tomar conciencia de la importancia de su trabajo en el engranaje que supone trabajar hacia un objetivo común.

La dirección tendría que plantearse, sin miedos, estas preguntas:

• ¿Conocen los empleados cada objetivo profesional y su finalidad?
• ¿Sabe cada empleado su papel y su contribución personal al plan global de la empresa?
• ¿Tenemos claros qué cambios en hábitos, conductas o actitudes del equipo de trabajo implica cumplir nuestros objetivos?
• ¿Disponemos de herramientas para que el equipo de trabajo aplique dichos cambios?

Estas respuestas nos darán las claves necesarias para poder establecer un plan de acción que posibilite aumentar la implicación y el grado de compromiso de los trabajadores. Hay que tener claro que el objetivo final es que cada empleado identifique los objetivos de la empresa con sus propias metas profesionales. Estos consejos pueden ayudarte a conseguirlo:

• Define los objetivos para cada trabajo de forma consensuada entre superiores y colaboradores.
• Motiva a tus empleados y dótales de los recursos necesarios para alcanzar cada objetivo profesional.
• Revisa continuamente la checklist de objetivos, sus avances y logros, y analiza las desviaciones del plan.
• Reconoce y recompensa los objetivos cumplidos.
• Mantén un feedback continuo con el trabajador para conocer las dificultades que vayan surgiendo.

Tener a los equipos y a los empleados implicados en la consecución de los objetivos de la empresa aporta ciertas ventajas que facilitan los resultados hacia la cuenta de explotación y hacia los clientes y la sociedad. Por eso cuando hay implicación se dan estas situaciones:

• Los éxitos y fracasos son globales y de responsabilidad conjunta.
• La evaluación del personal es más objetiva porque se basa en metas conseguidas.
• Se promociona el trabajo en equipo aunque las responsabilidades de cada trabajador están claramente definidas.
• Pueden obtenerse datos objetivos que ayudarán a tomar decisiones importantes para la organización.
• El trabajador dispone siempre de la información necesaria para saber qué resultados se esperan de él y cuáles son las herramientas para conseguirlos.
• Gracias a la evaluación periódica, el trabajador conoce su evolución profesional e identifica los objetivos de la empresa con sus propias metas profesionales.

Animo a los equipos directivos y los trabajadores de las empresas a realizar este ejercicio, en el que ambas partes tienen que facilitar el que se dé la implicación y el compromiso con la organización. El camino comienza con el primer paso y recuerda, puedo acompañarte en el proceso.

Ana Herrero | Directora en Andalucía de Montaner & Asociados

@AnaHerrero

Artículo incluido en el número de diciembre de la revista Agenda de la Empresa

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