2015 y las lecciones aprendidas

 

2015. Año VIII de la presente crisis capitalista. El terremoto económico continúa, pero las consecuencias del temblor sólo las sufren las clases populares, las trabajadoras y trabajadores, el pequeño empresariado, especialmente autónomos y empresas familiares.

IU comenzó el 2015 intentando desde el Gobierno de la Junta de Andalucía que la mayoría social dejaraElena cortesIU de sufrir las consecuencias de la crisis. Habíamos logrado poner al Gobierno andaluz del lado de las víctimas y hacer pagar la crisis a los victimarios: multar a bancos y grandes empresas por sus abusos contra los consumidores, proteger por ley el derecho a la vivienda digna y perseguir la especulación, y poner en marcha un proyecto de Banca Pública, que ilusionaba a la mayoría del tejido empresarial andaluz, a las miles de pequeñas empresas y cooperativas que sostienen nuestra economía.

Este empeño fue abortado apenas transcurrido un mes del año que se va: las presiones del gran capital, el que aprovecha la crisis para aumentar su poder y beneficios, tuvieron su efecto y el PSOE de Andalucía, encabezado por Susana Díaz, rompía el acuerdo de gobierno y convocaba elecciones anticipadas.

Lo puesto en marcha por IU fue tirado por la borda y el Gobierno andaluz volvía a estar del lado de los poderosos. Y más aún tras el oscuro pacto de legislatura del PSOE con Ciudadanos, la nueva derecha ultraliberal patrocinada por el IBEX.

Mientras la mayoría de la sociedad andaluza continuaba padeciendo paro, pobreza y desahucios llegaron las municipales, en las que el malestar social se transformó en votos para expulsar al PP de decenas de ayuntamientos, como los de Cádiz, Sevilla y Córdoba. Un cambio en el que Izquierda Unida y las candidaturas de unidad popular jugaron un papel fundamental. Es quizás la mejor noticia del año, junto con la victoria del movimiento feminista contra la Ley Gallardón.

La peor noticia del año, al menos para IU, una fuerza de lucha en la calle, es que la movilización social frente a los recortes, el paro y la precariedad declinó en favor de los platós de televisión y el juego electoral. Y es una mala noticia porque consideramos que cualquier proceso de cambio y transformación real contará con la frontal oposición de quienes detentan hoy el poder económico, y que esta resistencia sólo puede ser vencida por el pueblo organizado y movilizado, consciente de su papel activo, más allá de su condición de votante.

En ese contexto se celebraron las elecciones generales. IU hizo todos los esfuerzos para formar una única candidatura de unidad popular, conscientes de que sólo así se podía dar el golpe definitivo a la oligarquía económica y el bipartidismo, para lograr repetir las victorias populares de Madrid, Barcelona o Zaragoza. Esta no se consiguió, y pese a que el escenario político está absolutamente abierto y que posiblemente no estará aún cerrado cuando se publique este artículo, todo indica que los poderes económicos responsables de la crisis y de su gestión saldrán incólumes. Que pese a la transformación del sistema de partidos producida el 20D, no se logrará el cambio que ansían millones de andaluzas y andaluces.

Incertidumbre y recrudecimiento de la crisis es lo que nos deparará 2016. Ya la UE anuncia un nuevo paquete de recortes y todo apunta a que Andalucía y España seguirán con gobiernos sumisos a la Troika que los ejecutarán con frialdad. Vamos a trabajar para que la mejor noticia de 2016 sea que las calles vuelven a llenarse de lucha por el PAN, TRABAJO, TECHO y DIGNIDAD.

Elena Cortés Jiménez

Portavoz adjunta del grupo parlamentario de IU Andalucía

@ElenaCortesIU

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