Un mercado laboral que no hace justicia a las mujeres
NOELIA DE LUCAS. HAYS
Mujeres con capa. Heroínas sin nombre. Madres que deciden sacrificar todo por lo que han trabajado por el bien de sus familias. La situación actual de incertidumbre causada por la pandemia la sufrimos todos, pero son principalmente las mujeres las que se están echando a un lado y renunciando a su carrera. Todo por lo que se había trabajado en los últimos años y los pequeños logros en materia de igualdad e inclusión laboral han ido perdiendo valor en cuestión de meses.
Una reciente encuesta de HAYS España indica que el 45% de las mujeres perciben que hay diferencias salariales de género y el 31% asegura haber sufrido este tipo de discriminación. Si la situación a día de hoy ya es así de alarmante, será interesante analizar los mismos datos dentro de un año. Lo que vamos a ver en un futuro no muy lejano es que esta brecha salarial entre hombres y mujeres aumentará aún más.
El coronavirus está transformando el mercado laboral de pies a cabeza, lo que va a provocar una contracción salarial generalizada. Las contrataciones de personal van a ser mucho más baratas para las nuevas vacantes respecto a sus predecesoras y esto es algo que afectará a hombres y mujeres por igual. Sin embargo, son las segundas las que más sufrirán por ello y en gran parte se debe a las decisiones que se están viendo obligadas a tomar a día de hoy.
La incertidumbre por la situación de pandemia, de los colegios y de si habrá o no un nuevo confinamiento ha hecho que las mujeres se replanteen mucho más su trabajo que los hombres. En términos generales, son ellas las que se han presentado voluntarias para sufrir más horas de ERTE que sus maridos, pedir una excedencia o incluso renunciar a su carrera profesional y a su salario. No podemos predecir el impacto que esto tendrá, pero lo más probable es que cuando estas mujeres quieran volver a trabajar, tengan que hacerlo en otros empleos y renunciar a una parte de sus salarios para poder reincorporarse al mercado.
Por este motivo, necesitamos unas políticas salariales claras y transparentes que nos permitan lidiar con este problema. Así como las grandes empresas y las multinacionales hace tiempo que disponen de políticas de recursos humanos muy potentes, el gran reto es cómo llevar esta transparencia a las pymes, el gran tejido empresarial de nuestro país y las que más necesitan mejorar en este aspecto.
Todo empieza por reconocer que la brecha salarial es una realidad y abordar el problema desde su raíz. Las diferencias en la retribución de hombres y mujeres no ocurren en los primeros años de profesión sino a partir del cuarto o quinto año en la empresa, coincidiendo con la treintena de la mujer y momento en el que ésta empieza a tomar decisiones personales con implicaciones profesionales. Si se valorara más el cumplimiento de unos objetivos y resultados establecidos ante el presencialismo y las horas de oficina, las mujeres no sufrirían tanta discriminación salarial.
Ser madre y tener una vida laboral no son incompatibles, pero a veces no se valora lo suficiente el esfuerzo que hacen las mujeres, las horas dedicadas y todo lo logrado. Puede que las mujeres estén menos disponibles y pasen menos tiempo en la oficina, pero no por ello son menos productivas. La productividad no se mide en horas trabajadas, sino en resultados. En el momento en el que esto se refleje en los salarios, estaremos un paso más cerca de conseguir la igualdad.
Noelia de Lucas
Directora comercial de HAYS España

