El efecto Matilda

Mª ÁNGELES TEJADA. RANDSTAD

Una de las preguntas más frecuentes que debo responder en los foros a los que acudo, especialmente en el campo de la expendeduría y los Recursos Humanos, tiene que ver con el futuro de las nuevas profesiones y el nivel de formación que será exigible en los próximos años teniendo en cuenta esta espiral expansiva que viene con la digitalización y la globalización.

Las respuestas, que son muy obvias, van dirigidas a que las peticiones no van ligadas a un género, ya que la tecnología y el talento no pertenecen en exclusiva a ningún colectivo en especial, ni siquiera a ningún hub concreto. Cada vez existen menos referencias de carácter único, como lo fuera Silicon Valley hace unos años, y que actualmente y según la consultora KPMG, están en los llamados hubs tecnológicos que se reparten entre Singapur, Tokio, Shanghái, Pekín, Seúl y también New York, Londres y como no, Bangalore (en India, que es un exportador de talento informático). En realidad ya nada es lo que era y mientras esperamos con inquietud que la vacuna nos ayude en esta pandemia, recordamos que sin salud no hay economía y también se abren nuevas expectativas para que haya una progresión importante para las mujeres en el mundo laboral y muy especialmente para las que hayan decidido formarse en STEM.

No hará falta convertirse en una de las 23 mujeres científicas que poseen un Premio Nobel, ni tampoco transformarse en una valiente médico de urgencias o una adolescente inventora como las tres estudiantes de Sabadell, que descubrieron un plástico biodegradable hecho con harina y algas para demostrar que existe una oportunidad en la ciencia, las matemáticas o la ingeniería, para romper esta barrera de invisibilidad que es posible traspasar simplemente con eficiencia y vocación. Pero lo que está muy claro es que nuestras competencias técnicas son similares a las de nuestros compañeros masculinos y al final solo se trata de atreverse.

Recordar la historia acostumbra a ser tan cruel como conocer las noticias de los medios cada mañana, pues generalmente se destacan los fracasos, las catástrofes o las llamadas “malas noticias” -será porque se venden mejor- que las que se corresponden a logros. Pero la parte buena de todo eso, es que nada dura eternamente y actualmente hay muchos modelos de éxito que están al alcance de todo el mundo, se trata simplemente de no conformarse y tener mucho sentido común, como por ejemplo Mar R.Herhenson, una barcelonesa doctorada en Stanford y que ha creado un coworking para emprendedores en California, defendiendo la forma de trabajar y divirtiéndose, aunque para ello hace falta mucha vocación y gracias a la digitalización y el teletrabajo nos ha demostrado que es posible triunfar y según sus propias palabras “tratando de unir el microscopio con el ordenador”.

Tenemos otros ejemplos claros, Blanca una estudiante asturiana que estudia Matemáticas y Ciencias Computacionales en Oxford, y que ha logrado el oro en las Olimpiadas informáticas, empujada por su padre tras una frase mágica: “¿Por qué no lo pruebas?”. Y lo probó y funcionó y ahora mismo está organizando con un grupo de estudiantes la OIFem, y su sueño es crear una generación de mujeres programadoras que se animen a competir a alto nivel y sobre todo disfrutar ante el reto de la European Gilrs Olympiad Informatics, que se celebrará en Zurich en junio, lo que evidencia que competir es atreverse y avanzar. La gran cuestión consiste en superar el “¿Por qué no?”.

Por último, quiero aclarar que el término Matilda, significa “guerrera/o valiente”, lo creó la historiadora de ciencias Margaret W. Rossiler en 1993 y describe los perjuicios en contra de reconocer los logros de las mujeres científicas.

Seamos valientes, guerreras, competir en igualdad de condiciones y decidir probarlo, ¿por qué no? Creer en nosotras, emprender en aquello para lo que tenemos talento, sin miedo al fracaso: el único fracaso, es no intentarlo.

Mª Ángeles Tejada

Directora de Public Affairs de Randstad y Presidenta de Honor de Fundació Fidem

Tags:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Periodismo
Constructivo