Almudena Grandes, doctora honoris causa por la UNED

El rector de la UNED, Ricardo Mairal Usón, ha presidido el acto de investidura de los doctores honoris causa de la UNED Almudena Grandes y Darío Villanueva, a propuesta del Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la Facultad de Filología de la UNED. Al acto ha asistido el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque; el vicepresidente segundo del Consejo Social de la UNED, Aurelio López de Hita; la vicerrectora de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Divulgación Científica, Rosa María Martín Aranda, y la secretaria general de la universidad, Rebeca de Juan Díaz. El catedrático de Literatura, Julio Neira Jimenez, ha ejercido de padrino de la escritora y el también catedrático, José Romera Castillo, del académico y director de la RAE hasta enero del 2019. Durante la ceremonia también han sido investidos los nuevos doctores de la UNED.

Almudena Grandes inicio su discurso agradeciendo de corazón este honor que “recibo con orgullo y compromiso, de esta gran Universidad pública española y me comprometo a defender la educación pública desde las aulas de infantil hasta los posgrados”. Tras este compromiso ha afirmado que “Toda novela es producto de una larga serie de naufragios” y tras evocar a Miguel de Cervantes meditabundo en su celda con el papel delante para escribir el prólogo de las hazañas y desventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha y comparar el trabajo del novelista con el de otros creadores, aseguró que “La condición del novelista es la soledad. Esa es la gloria y la miseria de un oficio que sólo puede desempeñarse pasando mucho tiempo con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla. El aprendizaje más importante de todos los que debe acometer quien aspire a dedicarse a escribir novelas es la gestión de la soledad, porque los naufragios están garantizados”.

Grandes prosiguió reconociendo que “Escribir una novela es vivir dos vidas a la vez, las dos auténticas, las dos exigentes, verdaderas, las dos solitarias” y que es un privilegio convivir con “un lector excelente” en referencia al poeta García Montero “Mi deuda de gratitud con las personas que leen mis obras es tan grande que no reconozco un compromiso mayor. Mientras escribo, sé que están al otro lado, y en la lejanía, su existencia funciona como el control de calidad más exigente… Y, sin embargo, no escribo novelas para quienes van a leerlas. Las escribo para una única lectora, que soy yo… Por eso, la escritora que soy yo escribe para la lectora que también soy yo. Si no consigo interesarme, seducirme, emocionarme a mí misma, no lo conseguiré con nadie más”.

Almudena Grandes concluyo su alocución recordando que “Escribir una novela es inventar una isla desierta y desear con vehemencia un naufragio… Todos somos Robinsón, náufragos y colonos, felices propietarios de islas que, aunque ahora nos parezca mentira, siempre estuvieron desiertas una vez… Y por el camino que trazó Miguel, hablando sola, he llegado esta mañana a tener el privilegio de hablar para ustedes”.

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