Tanzania prohíbe el matrimonio infantil

Ocupa el puesto número 11 en el ranking mundial de niñas casadas

Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia, y especialmente de las niñas, ha acogido con gran optimismo la decisión del Tribunal Supremo de prohibir el matrimonio infantil en Tanzania.

Este jueves, el Tribunal Supremo anuló la apelación del Gobierno que pretendía revocar el histórico fallo de la Corte Suprema de 2016, por el que se prohibía el matrimonio de niños y niñas menores de 18 años. En una medida muy controvertida, el Ejecutivo había apelado contra el aumento de la edad mínima para contraer matrimonio de 14 a 18 años, específicamente para las niñas.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Tanzania de 2015-2016, dos de cada cinco niñas se casan antes de cumplir 18 años, lo que supone una cifra de un 37% en todo el país. Tanzania es uno de los países del mundo con mayor número de niñas casadas; ocupando el puesto número 11 en el ranking mundial. “La sentencia representa un gran avance para la protección de las niñas en Tanzania. Resalta la importancia de que el país cumpla con sus obligaciones regionales e internacionales”, dice Rebeca Gyumi, destacada defensora de los derechos humanos de Tanzania, cuya petición dio lugar a la decisión de la Corte Suprema de 2016.

Plan International ha colaborado estrechamente con Gyumi, ganadora del Premio Internacional de Derechos Humanos de Naciones Unidas 2018 por su campaña contra el matrimonio infantil en Tanzania, en la campaña para poner fin al matrimonio infantil en el país. “Hoy es un día histórico para los derechos de las niñas en Tanzania. El Gobierno debe de cumplir ahora el fallo del Tribunal y acabar con esta práctica”, subraya Concha López, directora general de Plan International España, quien añade: “El matrimonio temprano forzado es una violación de los derechos humanos fundamentales. Las niñas que se casan antes de los 18 años tienen más probabilidades de abandonar la escuela, de sufrir violencia, y de quedar atrapadas en una vida de pobreza.

En 2016, Rebeca Gyumi presentó una petición ante el Tribunal Supremo del país exigiendo al Gobierno de Tanzania que enmendara los artículos 13 y 17 de la Ley de Matrimonio de 1971, que permite a las niñas casarse a partir de los 14 años. El Tribunal Supremo dictaminó que todos los matrimonios de menores de 18 años eran ilegales e inconstitucionales y ordenó al Gobierno que aumentara la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años en el plazo de un año. Sin embargo, el Fiscal General del Estado apeló contra la decisión basándose en la afirmación de que la disparidad en la edad mínima para contraer matrimonio es una solución de compromiso para tener en cuenta los valores consuetudinarios, tradicionales y religiosos del matrimonio.

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