La Eudaimonia, o cómo es la “nueva felicidad” post-COVID-19

Para Sol Sánchez, profesora de Mindfulness y Coach personal, experta en gestión emocional y comunicación, debemos aspirar a una felicidad “eudaimónica” y comparte las claves para alcanzarla.

Tras la pandemia mundial provocada por la Covid-19, la sociedad ha visto cómo el concepto y experiencia de felicidad que anteriormente manejaban, quedaba obsoleto. Ahora que se acerca el Yellow Day o el día más feliz del año, la experta en gestión emocional y comunicación, Sol Sánchez, reflexiona cómo es la “nueva felicidad” y cómo podemos alcanzarla.

El 20 de junio es el ‘Yellow Day’, el día más feliz del año. Marcado como tal en el calendario gracias a una fórmula realizada por psicólogos y meteorólogos, tiene en cuenta variables como la luz, las temperaturas o el cobro de la paga extra.

“Sin embargo, esta fórmula, tras una pandemia mundial como la provocada por la Covid-19, ya no funciona. La sociedad ha comenzado a valorar otras cosas. Los cambios sociales que ha impuesto el virus han obligado a la sociedad a parar y a revisar toda su escala de valores. Preguntarnos qué es lo realmente importante en nuestras vidas, qué es lo que verdaderamente nos hace felices”, afirma Sol Sánchez, profesora de Mindfulness y Coach personal y fundadora de Conscienthia.

Cuando llegó la pandemia comenzó para muchos un camino en el que poner en orden sus prioridades.

“Nos dimos cuenta de que había cosas que dábamos por sentadas. La salud, la estabilidad financiera, el contacto entre personas, el ir y venir, la libertad de movimiento… aspectos que, por su cotidianeidad, nos pasaban casi desapercibidos. Se suele decir que no valoramos las cosas los suficiente hasta que no las tenemos y, desde luego, esta dosis de realidad nos lo ha puesto blanco sobre negro”, añade Sánchez.

Las dos fuentes de la felicidad

Según nos señala Sánchez, “en ese camino, nos hemos dado cuenta también de que parte de nuestras vidas estaban conducidas en busca de una felicidad externa, o lo que llamamos una felicidad hedonista”.

En definitiva, comprar y consumir objetos y servicios, alcanzar objetivos, el típico “cuando tenga, consiga, entonces…”; siempre marcándonos un objetivo externo y luchando por alcanzarlo. Una vez conseguido, la norma era clara, ¡a por el siguiente!

“Esta forma de entender la felicidad nos enreda en una espiral sin fin. Una espiral que puede resultar perjudicial en un doble sentido”, explica la fundadora de Conscienthia.

  • Por un lado, pone directamente el foco fuera de nosotros mismos, dejándonos así a merced del exterior toda nuestra felicidad y bienestar.
  • Por otro lado, en muchas ocasiones, nos hace querer más y más, viviendo así una felicidad irreal, pues es momentánea, efímera e inestable

Por suerte, según indica Sánchez, la pandemia nos ha enseñado que podemos cultivar y hacer crecer otro tipo de felicidad. Una que está dentro de nosotros y que es más resistente a las inclemencias del tiempo y de las pandemias.

Es lo que los griegos ya llamaron “eudaimonia” y que podría ser traducido al español como “bienestar” o “vida buena”.

Esta felicidad se cultiva a través de todo aquello que nos hace crecer como personas. Ambas, la felicidad hedonista y la eudaimonia, coexisten y no son excluyentes.

“La pandemia nos ha quitado muchas cosas, eso es cierto, pero también nos ha demostrado cuáles son las realmente importantes”, afirma la experta.

Además, una vez tomada perspectiva, según nos indica, lo vital es decidir qué fuente de felicidad queremos hacer crecer.

Las cinco claves para cultivar una felicidad “eudaimónica”.

Según nos señala Sol Sánchez; fundadora de Conscienthia, 5 son las áreas en las que es necesario trabajar para disfrutar de una felicidad eudaimónica y una vida más plena.

  • Aprender a vivir el momento presente, con sus pros y sus contras, dejando a un lado las expectativas de cómo nos gustaría o nos gustaría que fuesen las cosas. Las expectativas o pensamientos a cerca de acontecimientos futuros son una de las principales fuentes de ansiedad de nuestra sociedad.
  • Reconocer y aceptar el tono emocional presente en cada momento y evitando así que se convierta en una fuente adicional de estrés. Intentar evitar una emoción no hace más que avivarla e intensificarla, agravando así las posibles consecuencias de emociones más desagradables e intensas.
  • Compartir y relacionarse, pues somos seres sociales y, como tales, necesitamos del contacto y la relación con otras personas. Cuidar de nuestras relaciones más cercanas, como familia y amigos, pues son, sin duda, soporte de nuestras vidas, nos ayuda a crear una estabilidad en medio de la incertidumbre.
  • Darnos cuenta de los momentos en los que estamos cultivando una actitud materialista y abogar por el consumo consciente y responsable.
  • Mantener una actitud positiva antes las adversidades. Según nos indica la experta, “La felicidad no nos libera de vivir momentos difíciles, pero si nos permite reciclar estas experiencias y utilizarlas en beneficio propio, favoreciendo el crecimiento personal y desarrollo de recursos para hacer frente a situaciones futuras”.

La felicidad está en el camino

Para Sánchez, inconvenientes y dificultades han existido y van a seguir apareciendo en nuestras vidas. La vía hacia la nueva felicidad “eudaimónica” consiste en “olvidarse del mito de que la felicidad reside en el punto o estado final y vivir en el presente, pues en verdad es el único momento que tenemos para vivir”.

Desde luego, que después de vivir esta pandemia, podemos decir que hay cosas que nos ayudan a vivir mejor, está claro, un tiempo soleado, horas de sol, una paga extra para hacer frente a los gastos de las vacaciones… Pero, sobre todo, hemos aprendido que las cosas que verdaderamente nos hacen felices y son importantes en la vida, no dependen de lo externo, sino que están al alcance de nuestra mano.

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