Más mujeres STEM

El rápido desarrollo tecnológico actual, sumado a la transformación digital que atraviesan la mayor parte de los sectores económicos, hace que muchos empleos estén cambiando e incluso aparezcan nuevos perfiles profesionales que antes incluso ni existían. Estas nuevas profesiones o las responsabilidades a las que tienen que atender las profesiones existentes tienen algo en común: suelen requerir formación en campos denominados ‘STEM’, o lo que es lo mismo, aquellos pertenecientes a la ciencia (Science), la tecnología (Technology), la ingeniería (Engineering) y las matemáticas (Mathematics).

Se trata de materias con un gran futuro en el panorama laboral y donde las cifras de paro han sido más bajas en los últimos años. Según apunta un estudio de Randstad Research, la digitalización creará 1.250.000 empleos en nuestro país hasta 2020, de los cuales 390.000 serán STEM y 689.000 serán trabajos inducidos que darán soporte a los STEM. Es decir, más del 85% de los trabajos estarán vinculados a estas disciplinas.

Analistas de datos, programadores, expertos en robótica, ingenieros… Todos ellos son perfiles muy demandados y con sueldos elevados. Sin embargo, ese mismo informe revelaba que, durante los próximos años, en España se espera que los titulados STEM desciendan a un ritmo anual del 3,3%. Esto quiere decir que a las empresas les va a costar trabajo encontrar perfiles para este tipo de puestos. Con estas circunstancias, la presencia femenina en estos campos pasa a ser fundamental para reducir la brecha de género en el escenario laboral, pero, ¿por qué sigue siendo especialmente baja la representación de las mujeres en este tipo de empleos y estudios?

Según un informe de la UNESCO, en la enseñanza superior solo el 35% de los estudiantes matriculados en las estudios vinculadas con las STEM son mujeres. Tradicionalmente se ha pensado que se trataba de las cualidades ligadas al género, es decir, que estas ocupaciones requerían de unas habilidades por las que las mujeres no sentíamos especial devoción. Ahora bien, un estudio de la Universidad de Stanford desmontó este tipo de mitos y apuntó directamente al sistema escolar, a las calificaciones y a los perjuicios sociales como los culpables.

Quizá el desconocimiento general de referentes femeninos en estos campos y el estigma social han hecho que las mujeres se decanten por otras profesiones. Para evitar ese calado de los estereotipos, tan presentes en medios de comunicación, películas, etc., el papel de la educación es fundamental desde la infancia. Por otro lado, hoy en día, las posibilidades que abren las nuevas tecnologías para aprender en estas áreas son muy amplias. Por ejemplo, cualquier mujer puede reorientar su futuro profesional formándose en programación gracias a las plataformas de e-learning. O quizá en analítica de datos, en Inteligencia Artificial, en desarrollo de apps…

Algunos datos muestran sin embargo que, en lugar de ir cerrándose, esta brecha se abre más. Por ejemplo, según la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), mientras que en el curso 2006-2007 la presencia femenina en los estudios de estas ramas se situaba casi en un 33%, en el curso 2016-2017 la cifra se quedó en el 31,6%, lo cual demuestra la importancia de esforzarnos en lograr la paridad en unas áreas cruciales para el futuro de la sociedad y en las que la mujer tiene mucho que aportar.

Shelley Osborne

Head of Learning and Development en Udemy

 

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