SheFighter: autodefensa y entrenamiento

Lina Khalifeh, originaria de Jordania, medallista de oro de Taekwondo, fundó en 2012 SheFighter, la primera escuela de autodefensa para mujeres en Jordania y Oriente Medio. Su objetivo: llegar a un millón de mujeres en toda la región. SheFighter ha ganado varios premios en los últimos años, entre los que se encuentra el primer premio del Concurso Internacional de Mujeres en Negocios de las Naciones Unidas, recibido en Suiza en 2014.

La historia de Lina Khalifeh es parte del Proyecto de Cooperación Regional ‘Mujeres del Futuro’, dirigido por la Unión por el Mediterráneo y Science Po Paris, que tiene la finalidad de promover el empoderamiento y las aptitudes de liderazgo de las mujeres en la región a través de actividades de capacitación, asesoramiento y creación de redes.

 

 

(transcripción de la entrevista en castellano)

¿Podría explicar brevemente el concepto de SheFighter y su estado actual?

SheFighter es el primer estudio y academia de autodefensa para enseñar a las mujeres a defenderse de diferentes tipos de violencia. Instruimos física y psicológicamente a las mujeres a través de nuestro sistema de autodefensa y entrenamiento. Es un nuevo sistema, solo para mujeres, especializado en diferentes artes marciales para ayudar a las mujeres a tener más confianza y defenderse en la sociedad.

¿Cómo surgió la idea? ¿Hubo algo específico que motivó tu decisión de comenzar este proyecto?

La idea me vino cuando estaba en la universidad. Ya estaba entrenada en Taekwondo, tenía un cinturón negro en artes marciales y en aquel entonces mi amiga sufrió abusos por parte de su hermano y su padre. Llegó a la universidad con moretones en la cara y entonces me di cuenta de que las mujeres no se están defendiendo en la sociedad, así que le dije “por qué no intentas informar de los hechos”, y ella dijo que “no podemos hacer nada”. Así que decidí entrar en acción y comencé a enseñar a las mujeres autodefensa para ayudarlas y para empoderarlas a levantarse en nuestra sociedad y defenderse. Empecé en el sótano de la casa de mis padres y con el tiempo empecé a juntar más chicas interesadas en el entrenamiento

¿Cuáles son sus mayores obstáculos? ¿Cómo reaccionó la sociedad en general y su círculo más íntimo?

Cuando comienzas a cambiar la mentalidad en la sociedad o tienes un nuevo concepto en la sociedad, te vas a enfrentar con gente que se resiste, así que empecé a recibir quejas, por ejemplo, de mujeres que no están interesadas en ser entrenadas en un estudio de autodefensa para mujeres por una instructora, porque no quieren salir de su zona de confort ya que están viviendo de cierta manera y empoderar a las mujeres y decirles que deben defenderse a sí mismas significa que tienen que pasar por una lucha y no quieren, así que fue muy desafiante al principio. Luego comencé a recibir más y más apoyo de mujeres y hombres de toda la sociedad y, a medida que comenzábamos a crecer, comenzamos a tener desafíos cada vez más grandes, como por ejemplo una vez que nos demandó una persona cuya esposa estaba entrenando en SheFighter y tuvo que usar la autodefensa contra él en una disputa. Se enfadó porque ella se estaba defendiendo y él demandó a Shefighter por enseñarle qué hacer en esa situación. Por lo tanto, a medida que crezcas, enfrentarás diferentes desafíos, pero eso está bien, siempre y cuando obtengas desafíos significa que estás cambiando la sociedad.

¿Siente que fue más difícil atraer inversionistas debido a su género o al tipo de proyecto que estaba tratando de promover?

Sí, siempre fue difícil atraerles. Bueno, al principio ni siquiera estaba pensando en los inversores, estaba pensando en ayudar a las mujeres, creo en mi idea y en mi visión y quería poner fin a la violencia contra las mujeres y quería empoderar a las mujeres. Pero más tarde el negocio comenzó a crecer y empezamos a tener cientos de instructores que querían trabajar, así que empecé a pensar en la inversión, pero fue muy difícil porque generalmente los inversores están más interesados en tecnología, software, sitio web, pero no están interesados en entrenamiento físico porque podría tomar más tiempo para ganar dinero. Hasta el momento, sigo moviendo y expandiendo la franquicia de SheFighter en diferentes ubicaciones y obteniendo asociaciones de diferentes organizaciones y, con suerte, igual puedo gestionarlo todo yo sola sin necesidad de un inversor.

Hábleme de las interacción con sus estudiantes, ¿tiene alguna historia de éxito?

Nuestros estudiantes tienen historias diferentes, pero para que te cuenten sus historias, lleva tiempo y confianza, tienen que confiar en ese lugar y confiar en su entrenador. Una de las chicas es de España, estuvo viviendo en Jordania durante 3 o 4 años y entrenaba casi todos los días en SheFighter, iba a su casa alrededor de las 11pm sola por la noche y me dijo: “Estaba caminando por la calle y escuché que alguien me estaba persiguiendo, caminando detrás de mí” y se asustó mucho porque en ese momento no sabía cómo reaccionar, no conocía al atacante, por lo que siguió hasta que él le puso la mano en el hombro, y ella actuó y me dijo: “Simplemente me giré, quité su mano y me puse en posición de pelea y él desapareció, huyó”. Así que a las chicas les pueden ocurrir pequeños cambios, pero también grandes cambios, como a ella que se defendió en una situación realmente mala. Entonces, mientras se esté produciendo un cambio, es beneficioso para las mujeres.

Acerca del proyecto promovido por la Unión por el Mediterráneo y Sciences Po, WOMED, ¿qué cambios le causó a usted, considera que es una experiencia valiosa?

Sí, Sciences Po y el programa de 2016, recuerdo que era 2016, fue muy importante también para establecer contactos con otras mujeres de la región, la región de Mena, y también para conocer a otras mujeres que trabajan en temas feministas que intentan cambiar las cosas. Puede ver la diferencia entre los diferentes países en cuanto a cómo están trabajando con el género y las mujeres en sus países. Varía mucho de, digamos, Jordania a Túnez, a Argelia, al Líbano, por lo que siempre es importante contar con una red de mujeres para fortalecerse y apoyarse mutuamente a largo plazo.

 

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