La importancia de nuestra imagen profesional en los negocios

Nos movemos en un entorno profesional en el que la marca profesional o personal branding coge fuerza día a día. El mundo profesional ha cambiado muchísimo en los últimos años. Y tanto si trabajamos por cuenta ajena o tenemos un negocio propio, tenemos que aprender a gestionar nuestra carrera profesional de la misma forma que lo hacen las marcas. Un concepto según el cual nuestra profesión es nuestra empresa, nuestro trabajo nuestro producto y todo lo que hacemos es nuestra marca personal.

La imagen juega un papel relevante dentro de la marca personal. Hablamos de la imagen de nuestra marca personal pues cuando aplicamos el concepto de marca a las personas lo primero que nos distingue de los demás es nuestro nombre y nuestra imagen. Con imagen no me refiero solo a cómo vamos vestidos, sino que hay que entender la imagen en su globalidad. Personalmente me gusta hablar de imagen profesional a 360º, aplicando el modelo que se utiliza actualmente en comunicación y marketing. Pues si lo pensamos detenidamente proyectamos nuestra imagen por medio de muchos canales: a través de nuestro aspecto personal, empezando por cómo vamos vestidos, las personas con las que nos relacionamos, nuestro comportamiento y educación. También a través de lo que se dice de nosotros en Internet, lo que nosotros mismos decimos en redes sociales… y una larga lista de acciones.

Todo comunica nuestra marca personal y debemos ser conscientes de ello así como de las técnicas que tenemos a nuestra disposición para empezar a gestionarla. Aplicando el modelo de imagen integral a 360º, podemos ver cómo básicamente hay que trabajar tres áreas fundamentales: presencia profesional, comportamiento y comunicación y presencia online.

  1. Presencial profesional: centrada en el aspecto físico que es nuestra primera carta de presentación. En este apartado es recomendable hacer un auto análisis de cómo es nuestra imagen, si responde realmente a nuestros objetivos profesionales y si hay margen de mejora. En caso de necesidad se puede recurrir a asesorías de imagen profesionales como las de WorkingOutfits.

Aquí os comparto un pequeño decálogo:

1.Vestir de acuerdo a la agenda, el contexto y los objetivos profesionales.

Es necesario conocer el dress code de la empresa, sector o profesión en el que trabajamos, pero también tener presente cuáles son nuestros objetivos en cada momento y vestir de acuerdo a ellos.

  1. Planificar los looks de trabajo.

El domingo por la tarde es un momento ideal para planificar los estilismos de la semana de acuerdo a la agenda.  Si es imposible el domingo, se puede dejar preparado el estilismo la noche antes. En cualquier caso, las prisas por la mañana no son buenas compañeras.

  1. Tener siempre preparados en el armario unos outfits comodín.

Esos estilismos con los que nos vemos bien y que sabemos que nos funcionan para utilizar esos días en los que no apetece mucho pensar qué ponerse o que sencillamente hay prisas.

  1. Invertir en un buen fondo de armario.

Con prendas básicas de calidad a las que daremos mucho uso a lo largo de nuestra vida profesional: traje sastre, blazer, abrigo, stilettos, camisa blanca, falda lápiz…

  1. Descubrir la simbología de los colores y cómo pueden ayudarnos a reforzar nuestros objetivos profesionales.

El azul marino, negro, gris y blanco son colores muy aptos para el trabajo, pero tenemos que incorporar también prendas en colores de nuestra paleta personal que más nos favorecen.  Por otro lado, cada color transmite valores diferentes que pueden ayudarnos a reforzar un mensaje profesional. El blanco transmite serenidad, confianza y seguridad. El naranja dinamismo y movimiento. El verde, crecimiento y madurez profesional…

  1. Conocerse bien y reforzar nuestros puntos fuertes.

Identificar las formas y cortes que mejor nos quedan de acuerdo a nuestra tipología corporal, los colores que más nos favorecen…

Evitar los peores enemigos de la imagen, a saber, tallas inadecuadas, prendas o accesorios deteriorados o pasados de moda.

¡Nuestro look working debe ayudarnos a potenciar lo mejor de nosotras mismas y sacarnos partido!

  1. Menos es más.

Una máxima a la hora de crear nuestros estilismos profesionales, creando looks sencillos y elegantes. Es la regla de oro de las personas con estilo.

  1. Maquillaje natural.

En el trabajo siempre un maquillaje natural que produzca el deseado efecto buena cara.

  1. Pensar en el look working como un conjunto.

Prestando atención a la elección de la ropa pero también los complementos, el peinado, el maquillaje, la manicura y la actitud. ¡Todo comunica!

  1. Añadir siempre nuestro toque personal.

Identificando un accesorio, un color, una prenda, una combinación… en definitiva, un elemento con el que nos sintamos a gusto y que a base de repetirlo nos ayude a crear y comunicar un estilo único.

  1. Comportamiento y comunicación. Protocolo, educación, saber hablar bien en público o la capacidad de networking son algunas de las habilidades que pueden ayudarnos a nuestra imagen de marca.

Cautivar a una audiencia, bien sea un equipo de trabajo, los asistentes a una reunión o una conferencia es una habilidad esencial.

10 claves para comunicar con éxito.

  • Prepararse a fondo sin dejar lugar a la improvisación y el tiempo que cada

cual necesite.

  • Pensar qué le interesa a la audiencia a la que uno se va a dirigir y estructurar

el discurso teniendo en mente siempre cómo aportarles valor. Es importante

ponerse siempre en el lugar de las personas que tenemos en frente y comprender

cuáles son sus motivaciones, sus deseos e intereses. La empatía es una habilidad fundamental que hay que adquirir en la vida profesional.

  • Trabajar muy bien el inicio y final del speech. Es donde más atención se presta.

La entrada y salida a escena son cruciales. La entrada hay que hacerla con

energía y paso firme, es nuestro momento. Situarse con seguridad en escena,

haciéndonos presentes. Respecto al final no hay que alargarlo. Se expone la

conclusión y se abandona la escena.

  • Contar historias, anécdotas, el “storytelling” funciona. Nos gusta escuchar historias más que oir a una persona leyendo un powerpoint.
  • Incluir aspectos emocionales. Contrariamente a lo que pensamos, transmitir

emoción es compatible con ofrecer una imagen profesional. Compartir cómo

nos influye lo que estamos contando, nos acercará a la audiencia al vernos

más humanos y nos prestará más atención.

  • Ser breve. Ya lo dice el refrán: lo bueno, si breve…. Hay que pensar que el público

no tiene tiempo, por lo que es conveniente no alargarse más de lo necesario.

Y centrarse en una-tres ideas principales.

  • Elegir el estilismo de acuerdo al contexto: dónde vamos, a quién vamos a

hablar, cuál es nuestro objetivo profesional, qué mensajes vamos a dar. La

imagen importa: la ropa, el cabello, la manicura, los accesorios… hablan de

quién somos y deben ayudarnos a transmitir nuestro mensaje. Recordad

la simbología de los colores para reforzar mensajes profesionales. Y, sobre

todo, lo importante es estar a gusto con lo que llevamos, apostando por nuestro

estilo personal.

  • Controlar el lenguaje corporal. Tan importante como trabajar los mensajes

es dominar el lenguaje corporal: no ladearse de un lado a otro, utilizar los

gestos para puntualizar determinados mensajes, mirar a los ojos, modular bien la voz… etc.

  • Hablar pausadamente, sin prisas. Algunos tienden a hablar demasiado rápido

y no es bueno pues se transmite que tenemos prisa y a la audiencia hay que

dedicarle tiempo.

Entregarse y disfrutar. Importantísimo. Es el gran secreto de los grandes comunicadores.

Cuando se domina el tema del que se está hablando, cuando uno se

implica porque le gusta, se muestra transparente y disfruta del momento, logra conectar con la audiencia. Una vez leí que los buenos comunicadores son en el fondo grandes personas y, cada día, estoy más de acuerdo.

  1. Presencia online. Vivimos en un mundo digital y la imagen que proyectamos online importa tanto como la del mundo real. No solo los headhunters surfean en redes sociales para analizar perfiles y comportamientos, si no que nosotros mismos googleamos muchas veces para tener un poco más de información de esa persona con la que nos vamos a reunir. En el mundo laboral tan competitivo en el que nos movemos, hace que parte de nuestro trabajo sea ganar en visibilidad. De ahí, que sea importante ser conscientes y trabajar nuestra imagen online, para que la huella que vamos dejando en el mundo online sea coherente con nuestros objetivos.

¿Qué hay que plantearte antes de trabajar nuestra imagen online?

Objetivos o, lo que es lo mismo: ¿qué persigo estando presente? ¿Busco desarrollar marca personal? ¿Captar clientes? ¿Cambiar de sector de actividad? ¿Encontrar empleo?

¿Para qué público queremos ser visible? Este es un punto fundamental. Saber a quién nos interesa dirigirnos.

¿Dónde debemos estar presentes? En función de los objetivos, definiremos cuáles son las redes sociales o plataformas donde nos interesa tener presencia.

También es crucial analizar el ¿cómo? ¿Qué valores de nuestra marca personal nos interesa proyectar? Y, por supuesto, poner en marcha un plan de acción.

Claves para cuidar nuestra imagen personal en el mundo online

Estar en las redes sociales. Sí o sí, no hay discusión posible. Redes profesionales como LinkedIn es imprescindible. De ahí que tengamos que prestar atención e invertir tiempo en tener unos buenos perfiles en redes sociales. Nuestra presencia online empieza por la fotografía que colgamos en nuestros perfiles y solo hay dos opciones, foto sí o foto sí.  El objetivo final de una red como LinkedIn, por ejemplo, es lograr que el profesional que entra y estudia nuestro perfil pase a la acción: nos ofrezca proyectos, colaboraciones o quiera entrevistarnos. Todos preferimos entrar en contacto y hacer negocios con profesionales que sean honestos y transparentes. Nos gusta ponerle cara y ojos a la persona con la que vamos a tratar. También con aquellos que son capaces de mostrar parte del ser humano que son, y no solo su faceta profesional. Y la fotografía es importante porque humaniza el perfil.

Ser activa. De nada sirve abrir perfiles si no se actualizan o se está presente de manera continuada.

Cuidar lo que se comparte. La prudencia y el sentido común imperan. Hay que evitar temas polémicos o que no se dominen.

Separar lo personal de lo profesional. Cada día es más complicado pero no imposible y las redes sociales permiten arbitrar el tipo de información que se comparte.

Convertirse en experto. En el mundo online la especialización se premia. Elige un área, una materia de tu interés y desarrolla un expertise en torno a ella.

Crear un blog. Es la mejor herramienta para posicionarnos como expertos en un determinado tema.

7º: Aportar valor. Imprescindible para ganar en influencia y tener seguidores. El valor se consigue dando respuestas a necesidades de la gente.

8º Innovación & Pasión. Hay que intentar hacer cosas nuevas, diferentes a lo que ya existe. Y en esta área, la pasión es de gran ayuda, pues cuando trabajamos en algo que realmente nos apasiona, somos más creativos porque no nos importa echar las horas que sean necesarias.

Analizar nuestra reputación online. De la misma forma que lo hacen las empresas sobre sus servicios y/o productos, es necesario analizar de vez en cuando nuestra reputación online. Herramientas: Klout, para medir el grado de influencia en las Redes Sociales; Google alerts, para recibir alertas siempre que publiquen algo de tí; SocialMention, para analizar quién te menciona, dónde y cuándo.

10º Analizar los resultados. Una vez hemos puesto en marcha un plan de acción, cada cierto tiempo hay que ir viendo los resultados que hemos obtenido, si vamos ganando en visibilidad o no y, en caso necesario, poner en marcha correcciones al plan.

Rebeca Ávila

Editora de de WorkingOutfits

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