¿Qué hacer en la función directiva?

Ana Maria HerreroAna Maria Herrero

Prueba a dar diez respuestas a la pregunta ¿quién soy yo? Comprobarás que no es fácil y que aparece alguna respuesta como “ soy empresaria, soy directiva, mando, etc.”. Según las últimas tendencias de management organizacional podemos definir al directivo como “aquel que asume la responsabilidad de facilitar que el conjunto de personas que forman la empresa alcancen de forma satisfactoria los objetivos establecidos”. Esta definición pone de relieve el aspecto “humano” de la dirección y, por tanto, las competencias que se  atribuyen en lo que se refiere al mando, la motivación, la delegación, la organización, etc.
 
En definitiva la misión principal consiste en “hacer hacer”, y esto significa, conseguir los objetivos a través de mi equipo. Como persona que ocupa un puesto directivo, parte de unos conocimientos especializados, técnicos o profesionales, que te han llevado a ser empresa o al puesto que ocupas en la empresa. Además, has adquirido y desarrollado técnicas de dirección que te ayudan a desempeñar tus funciones. Como directiva conoces el ambiente en el que actúas, que incluye factores tales como los efectos de los cambios de la empresa, conflictos, motivación, poder y política.La persona que ocupa el puesto directivo lo es por definición, en el sentido de que sólo puede alcanzar sus objetivos con el apoyo de un equipo al que debe inspirar o convencer para que le siga.
 
Para ser una directiva eficiente debes asegurar la consecución de los objetivos, conseguir que se haga bien el trabajo y fomentar unas buenas relaciones. Cumplir con estas recomendaciones va a ser posible siempre y cuando pases a la acción. Para asegurar la consecución de los objetivos, tanto el equipo como cada uno de sus miembros deben saber a dónde van (misión de la empresa, departamento o unidad); qué hay que conseguir (objetivos); cómo llegar a su destino (comunicar y acordar el plan de realización de los objetivos); el alcance de su autoridad para tomar decisiones (disciplina); el grado de control que se va a ejercer (seguimiento); las recompensas y las medidas que se aplicarán si no se alcanzan los objetivos previstos (premios y “castigos”).
 
Para conseguir que se haga bien el trabajo habrá que especificar bien el trabajo, ser concreta; asegurarse que se ha entendido lo que se quiere; establecer con claridad lo estándares de calidad; valorar los trabajos bien hechos y desanimar los trabajos mal hechos; facilitar el autocontrol del mismo empleado; prever distintas acciones de revisión antes de la finalización del trabajo.
 
Para desarrollar unas relaciones armónicas dedica tiempo a escuchar a tus colaboradores. Se amable y accesible, aunque debe mantener la suficiente distancia respecto al equipo para poder ejercer la autoridad cuando sea necesario; presta atención especial a las necesidades de las personas que forman el equipo, en particular a las cuestiones de éxito, reconocimiento adecuado de sus méritos, consideración del trabajo como un desafío y progreso en experiencia y conocimientos; presta atención a las necesidades colectivas del equipo; haz que sus componentes participen en la definición de los objetivos y en la revisión de los resultados, fomenta tu colaboración en la resolución de los problemas, construye la unidad y garantiza el libre intercambio de comunicaciones.
 
Si con todo esto, conseguimos que junto a una buena gestión global el cliente quede satisfecho y nuestras ventas se incrementen habremos dado un salto cualitativo como referentes de nuestros equipos. Piénsalo y ponlo en marcha.
 
Ana Mª Herrero

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