Confianza, el oxígeno del liderazgo

La confianza es a las relaciones interpersonales como el aire es a la vida. Resulta difícil imaginar que alguien pueda sobrevivir en todos y cada uno de los ámbitos de su vida sin contar con la confianza de, al menos, alguna persona.

En el contexto empresarial, la confianza se convierte en una variable con elevada capacidad para modular cualitativamente la calidad de las relaciones y, cuantitativamente, el logro de resultados. Esta afirmación no es una simple declaración personal, sino que está apoyada por una extensa relación de evidencias observables y mensurables.

A lo largo de mi trayectoria profesional, en las numerosísimas ocasiones que he tenido de acompañar a muy diferentes organizaciones, el factor confianza es una realidad envolvente que lo condiciona todo: el compromiso de las personas para dar lo mejor de sí mismas; la comunicación fluida y transparente, absolutamente vital para el óptimo funcionamiento y el logro de objetivos desafiantes; la cooperación interna para alcanzar la excelencia que sitúe a la organización en una posición líder en el mercado, etc.

Cierto es que al percibirla como un intangible, no prestamos atención a su influencia y, desde luego, en el día a día, no ponemos intención consciente en trabajar sobre ella. Sin embargo, y esa es la gran noticia, disponemos de muchas oportunidades de reforzar ese valioso factor multiplicador de la implicación y compromiso de las personas; y lo mejor… ¡solo depende de nosotros mismos!

Para quien lidera, esta cuestión es determinante. La confianza es el oxígeno del ejercicio del liderazgo; en función de cómo trabajemos sobre nuestra capacidad para irradiarla, estaremos generando redes de relación bien ventiladas y saludables o, por el contrario, creando contextos asfixiados y agotados. Contrariamente a lo que se suele creer, la confianza sí se crea, pero también se destruye y, desde luego, tiene la capacidad de transformar las relaciones interpersonales.

Por ello, una de las principales y prioritarias responsabilidades de quien lidera es la de procurar conscientemente relaciones con los colaboradores bien oxigenadas, donde las personas se encuentren a sí mismas preparadas para alcanzar elevadas cotas de rendimiento y estén dispuestas a lograrlo sin pagar un costoso, lesivo e innecesario precio por ello.

Acogiéndonos a esta realidad, parece más que lógico, imprescindible, incluir en los programas de desarrollo y perfeccionamiento directivo los componentes que sustentan y conforman la confianza con el propósito de identificarlos y potenciarlos.

Existe una ruta concreta para lograrlo, y en los programas de EOI, como es el caso del Executive MBA, nos ocupamos de  recorrerla con seriedad y método. De este modo, ayudamos a las personas que participan en nuestros programas a crecer en el desarrollo de esta competencia, lo que les brindará la capacidad para multiplicar los resultados en sus organizaciones y les permitirá participar activamente en la creación de realidades organizativas más humanizadas y saneadas.

Pilar González Agudo

Socia-directora de ITÍNERA, Consultoría y Desarrollo

Docente y coordinadora de “Competencias para el Liderazgo” de EOI-Escuela de Negocios

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