Vitamina V para las mujeres emprendedoras

MIREN LAUZIRIKA JAUREGI. EMAKUMEEKIN

La visibilidad es clave para desarrollar el proceso de emprendimiento en todo su potencial. Sin embargo, por distintas causas -desigualdad en aspectos educacionales, culturales, sociales- el emprendimiento liderado por mujeres tiene menor presencia que el encabezado por hombres. Esto afecta al desarrollo de la aventura empresarial y también a la construcción de referentes que sirvan de inspiración a otras mujeres.

Y es que la visibilidad juega un doble papel. Por un lado, desde la perspectiva individual, la visibilidad es determinante en la construcción de una marca personal, de notoriedad, de reputación. Todos ellos son elementos clave para sostener y hacer crecer el negocio.  Comunicar lo que se hace, sin miedo, es importante para que la gente conozca nuestro trabajo y el valor de lo que aportamos.

Por otro lado, que las mujeres que lideran negocios sean visibles es un factor fundamental en la construcción del imaginario colectivo. De esta manera, las mujeres podrán verse representadas, identificarse, sentir que hay otras como ellas. Y así, no esconderse, afrontar el reto de exponerse, será mucho más sencillo.

Por todo ello, en el recetario del emprendimiento, la Vitamina V o ‘Visibilina’ es un elemento que ocupa un lugar importante cuando una persona decide ponerse al frente de su propia empresa ­-ya sea por oportunidad, ya sea por obligación.

Pero, ¿dónde se encuentran las fuentes de Vitamina V?

La imagen mental que tenemos sobre cualquier cuestión está construida por la realidad y también por la representación que se hace de la misma. Así, la influencia que recibimos ­de los medios de comunicación, a través de imágenes, noticias o entrevistas, así como a través de eventos, conferencias etc., es mucho más importante de lo que podemos creer. Todo ello repercute en el imaginario colectivo y crea el universo mental de lo que es posible y de lo que no. En ese sentido, la imagen que se traslada de las personas emprendedoras contribuye a definir qué es ‘normal’ y qué no.

Sabiendo que lo ‘normal’ es algo arbitrario, cultural -y, como tal, evoluciona-, es necesario ponerse las gafas moradas y observar con mirada crítica ese ‘constructo’ que cada día vamos creando en torno al emprendimiento.

Emprender es iniciar un camino nuevo, sin trazar, donde la incertidumbre adquiere relevancia; por eso es importante sentirse respaldada por lo que es socialmente aceptado, para saber convivir con las incógnitas y actuar a pesar de ellas. Así, percibir una representación desigual del emprendimiento, debilita; una representación igualitaria, que fomenta un imaginario colectivo en el que hombres y mujeres ocupan espacios semejantes, reafirma.

Si preguntas a cualquier persona emprendedora sobre qué le ha ayudado a llegar a su lugar actual, mencionará personas que, a lo largo del camino, le han servido de guía y horizonte. Personas que han sido sus referentes, a veces lejanas, a veces cercanas.

En el caso de las mujeres, nos resulta difícil encontrar ejemplos con los que sentirnos identificadas. Si bien en el porcentaje de personas emprendedoras existe un cierto equilibrio entre mujeres y hombres -según el GEM País Vasco (Global Entrepreneurship Monitor) 2018-2019 por cada diez emprendedores hay aproximadamente ocho mujeres emprendedoras-, en la representación del panorama emprendedor sigue necesitándose paridad a gritos.

Además, los medios de comunicación, cuando muestran a mujeres liderando proyectos profesionales en ocasiones siguen reproduciendo un modelo de éxito tradicional y masculino, ocultando que existen otras formas de hacer. Esto hace que muchas no nos sintamos representadas por los ejemplos que trascienden, ya que los valores que representan no están alineados con los nuestros.

Por ser motor de cambio y ejemplo, la administración y agentes socio-económicos que organizan eventos profesionales  tienen mucha responsabilidad a la hora de proponer carteles más equilibrados y, aunque se están dando pasos en este sentido, se ha de seguir aumentando la conciencia de lo importante que es la paridad para dar voz a la diversidad en los modelos de éxito.

Por supuesto, también es necesario que nosotras mismas interioricemos un mensaje de “lánzate”.  “Aunque tenga miedo, hágalo igual” es el título de un libro que bien podríamos tatuarnos cada vez que nos entra el miedo a exponernos, el miedo a ser juzgadas por ser nosotras mismas. Es algo para lo que, desde luego, no nos han educado; pero, dado que nunca nadie está totalmente preparado o preparada para nada, dejemos atrás el perfeccionismo que nos han impuesto y demos rienda suelta a nuestro atrevimiento. Hagámoslo por nosotras, por nuestras empresas, por nuestras apuestas vitales; y hagámoslo también por las demás ya que, por qué no, cada una podemos ser un referente para la sociedad.

El próximo 19 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Emprendedoras, promovido por la ONU desde 2014, con el objetivo, precisamente, de dar visibilidad al emprendimiento liderado por mujeres. La dosis de Vitamina V que, seguro, ese día se inyectará también desde los medios, tendrá efectos positivos duraderos si, a lo largo del año, entre todas las partes implicadas en la construcción del imaginario colectivo aumentamos la presencia de las mujeres emprendedoras lejos de estereotipos. Es el momento de que, a través de un tratamiento público más justo, se dé visibilidad a una realidad que ya existe.

Miren Lauzirika Jauregi

Presidenta de EmakumeEkin

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