Mary Kay Ash, pionera de cambio y empresaria visionaria

 

Tirar la toalla nunca fue una alternativa para esta mujer que vivió una infancia espinosa donde cuidaba a su padre con tuberculosis, en el tiempo que su madre desempeñaba su labor en un restaurante 14 horas para que pudieran llevarse algo a la boca. Pasó a ser vendedora y de ahí a construir de la nada un negocio lleno de mujeres que confiaban en ella y vendían los productos de Mary Kay Cosmetics. Algo revolucionario ya que transformó la forma habitual de trabajo que estaba dominada por hombres. Una mujer que se anticipó a su era.

Un camino colmado de obstáculos

que fue saltando poco a poco, gracias a la autoconfianza que tenía en sí misma. Todo este valor al reconocimiento le venía de niña, ya que su madre le repetía de forma constante que podía hacerlo, que tenía que tener autoconfianza en sí misma. La impulsaba y le aportaba una gran confianza, algo que se quedó en ella en forma de semilla y salió a la luz cuando fue adulta. Siendo un ejemplo de confianza y integridad. Y un icono para las mujeres de negocio.

Antes de llegar a ser empresaria, Ash se inició como vendedora de enciclopedias, donde descubrió su talento como vendedora. Allí dada su creatividad y imaginación comenzó con la clave de lo que más tarde sería su futuro negocio: Si ella podía vender 10 juegos de enciclopedia, la mujer le daría uno gratuito. Mary Kay aceptó y alcanzó a vender las 10 enciclopedias en un día y medio. Así fue escalando poco a poco y enriqueciendo su potencial como comercial.

Tras 25 años de éxito como vendedora, se retiró de la compañía en la que trabajaba. En ella había llegado a vivir lamentablemente situaciones de injusticia y desigualdad por ser mujer. Entrenando a hombres para vender que luego ocuparon un puesto con mejores salarios que ella. Tras esto, prefirió no quedarse en la queja y en el pesimismo de lamentar su condición como mujer, y con una gran capacidad de resiliencia, escribió un libro donde su objetivo era ayudar a las mujeres a superar los obstáculos por los que ella pasó.Es decir, concibió una forma de transformar el fracaso en oportunidades a través de su experiencia, haciendo un listado de las cosas positivas con las que convivió y aquellas que se podían mejorar.

Sin darse cuenta, llegó a dar a luz un plan de negocio de la compañía ideal para las mujeres, para que pudieran aprovechar al máximo su potencial, independientemente de su clase social, estudios y experiencia. Libro que llegó a alcanzar más de un millón de copias vendidas. Revelando cómo se podía convertir las oportunidades en ganancia. Rompió el techo de cristal. “Una compañía que da a las mujeres la oportunidad de ser realmente lo mejor que puedan”, pensó la futura empresaria.

El nacimiento de Mary Kay Cosmetics

Tras fallecer su esposo, Mary Kay salió adelante gracias a su hijos. Un gran apoyo para una persona que tenía valores como Dios, la familia y el trabajo. Así el viernes de septiembre de 1963 inició su negocio fundando Mary Kay Cosmetics con 45 años, junto a su hijo de 20 años. Invirtiendo en él 5.000 dólares. Abriendo así su primera tienda: Beauty by Mary Kay, en ella se mostraba como maquillarse, como cuidar la piel y como resaltar la belleza. Y por su puesto vendía los primeros productos Mary Kay. En una oficina de 46 metros cuadrados equipada con cortinas y muebles usados. En cinco años, Mary Kay era millonaria y su empresa no dejó de crecer, primero en Estados Unidos; luego, en el resto del mundo.

Tras un par de años de buena cosecha generando consultoras independientes, es decir, mujeres que vendían productos por ellas mismas con los consejos y el control de la empresa. Ya en 1971 Mary Kay se abrió en el mercado internacional hacia Australia. Más tarde en 1964 presentó una línea completa de productos, pero esta vez para los hombres. Para el cuidado de la piel. En ese mismo año la fundadora comenzó con el primer seminario, hoy este seminario se sigue celebrando en Dallas, Texas. Una forma de unir a todas las vendedoras.

La pasión de esta mujer eran las personas, por eso se comprometía a reconocer el mérito de todos los que trabajaban con ella y para ello en 1969 les regalaba un cadillac rosa. Un premio para las mujeres que lograrán alcanzar su récord de ventas. Con detalles así y una persistente motivación verbal. Logró que sus vendedoras, no fueran solo trabajadoras sino que se sintieran parte de la misma empresa. Una empresa de venta directa. Consultoras que aconsejan gratuitamente sobre los productos que son adecuados para la piel. El estilo innovador de vender fue clave para su aumento de éxito.Ya en 1990 su negocio se expandió hasta 10 países. En 1998 la empresa cumplió 35 años. Hoy en día consultoras vendes productos por muchas partes del mundo.

La filosofía de su empresa

Algo revolucionario ya que alteró la forma habitual de trabajo con sus productos de bellezas que estaba dominada por hombres. Pionera de cambio y empresaria visionaria, Mary Kay Ash se dedicó a darle el poder a la mujer, ofreciéndoles herramientas para hacerse dueñas de su vida teniendo su propio negocio. La fundadora quería visibilizar a las mujeres por ello tenía como máxima: “Mi interés por fundar Mary Kay Cosmetics se basaba en ofrecer oportunidades a las mujeres que en ese entonces no existían”.

Sus discursos eran muy refrescantes y motivadores para las mujeres que la escuchaban. Ella siempre les manifestaba que no se fallaran a sí misma, que eran valiosas. Tenía un amor propio muy grande y lo compartía con los demás. Su éxito fue tan sublime que un año antes de cerrar los ojos por última vez en el 2000 alcanzó el reconocimiento de ser la mujer de negocios más destacada de EEUU.

 

Gracias a su valentía y a ese espíritu emprendedor, repleto de sueños que hacía realidad para ella misma, y para todas las mujeres, la empresaria que falleció en el año 2001, dejó tras de sí un monumental legado de más de 2 millones de Consultoras de bellezas
independientes.

“A menudo me preguntan cómo me gustaría ser recordada, yo creo que como alguien que ayudó a las mujeres a comprender lo grandiosas que son”. 

 

 Azucena Monge Pérez

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