La mujer que revolucionó la educación

La médica y educadora italiana María Montessori es históricamente conocida por la filosofía de la educación que lleva su nombre. Revolucionó los parámetros educativos existentes hasta la fecha, convirtiendo al niño en el auténtico protagonista de todo el proceso educativo. Para ello, creó nuevos materiales con el fin de impulsar el autoaprendizaje y puso la escuela al alcance del niño partiendo de la premisa de que si algo tenía que cambiar era la escuela, que debía adaptarse al niño, y no a la inversa.

Además, desde muy joven, Montessori destacó por romper las barreras de género del momento. Se inscribió en una escuela técnica para hombres con la esperanza de convertirse en ingeniera, pero pronto cambió de parecer e inició sus estudios en la escuela de medicina de la Universidad de Roma La Sapienza donde se graduó en 1896, convirtiéndose en la primera mujer médica de Italia.

Además, Montessori también destacó por su defensa en los derechos de la igualdad de la mujer y participó en dos congresos internacionales para mujeres.

En 1898 en un congreso en Turín expuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales y planteó la relación entre el abandono infantil y el desarrollo posterior de la delincuencia. De hecho, entre 1898 y 1900 trabajó con niños considerados perturbados mentalmente defendiendo que tenían potencialidades que, aunque estaban disminuidas, podían ser desarrolladas y que eran dignos de una vida mejor. Fue en este momento cuando decidió dedicarse a los niños durante el resto de su vida.

Montessori defendía que la educación se basa en un triángulo en cuyos vértices se situaban el Ambiente, el Amor y la Relación Niño-Ambiente. Y, entre otros, sus principios se basan en que la mente del niño posee una capacidad maravillosa y única de absorber conocimientos. Además, habla de los períodos sensibles en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad con mucha facilidad y confía en la autonomía de los niños con una forma de despertar sus ganas de aprender.

En 1907 Montessori estableció la primera Casa de los Niños, Casa dei Bambini, en Roma, un centro innovador que se basaba en la propia experiencia educativa. Aun así, sus innovadores métodos educativos le crearon numerosas dificultades hasta el punto de obligarle a tener que abandonar la Italia fascista de 1933. Durante su exilio vivió en España, en Holanda, y en la India. La experiencia bélica la llevó a profundizar en los temas educativos relacionados con la paz, llegando a la conclusión de que la educación es el único camino para construir la paz. En 1947 regresó a Italia y se dedicó a la reorganización de las escuelas de su país.

María Montessori falleció el 6 de mayo de 1952, en su casa de Holanda.

Autonomía, independencia, iniciativa, capacidad de elegir, desarrollo de la voluntad y autodisciplina, son algunas de las premisas que identifican la metodología Montessori. Su método educativo es muy popular en muchas partes del mundo y, actualmente, se utiliza en muchas escuelas públicas y privadas de todo el mundo.

 

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Periodismo
Constructivo