Magda Donato, inmersa en palabras

La periodista que hizo temblar los pilares de una sociedad sostenida por un sistema patriarcal

Carmen Eva Nelken, conocida como Magda Donato, fue una mujer progresista que a principios del siglo XX reivindicó el papel de la mujer, la cual se encontraba limitada al ámbito doméstico. Periodista, narradora, actriz y dramaturga, las artes narrativas y escénicas estaban en sus andares, con paso firme se plantó en la España “de ellos” para normalizar la figura femenina en todas las disciplinas. Ese caminar la convirtió en una de las representantes del movimiento feminista en España en la década de 1920. Estos años supusieron un proceso de culturalización de la mujer que dio lugar a su participación activa en la sociedad tan pronto como tomó conciencia de su poder.

Nacida en Madrid en 1898 en el seno de una familia rica judía, de madre francesa y padre alemán, recibió una educación moderna y liberal enriquecida por una multitud viajes alrededor de Europa. Noruega, Roma, París o Viena fueron sus pupitres.

Margarita Nelken era su hermana mayor, una de las primeras mujeres diputadas en España que obtuvo un escaño como miembro del PSOE en las tres elecciones generales de la Segunda República. Admirada y reconocida en España, su nombre hacía que todo el mundo girase la cabeza, Magda decidió desligarse de su figura para evitar que la sombra del apellido Nelken la persiguiese, si tenía que ser reconocida lo sería por mérito propio. Así, nadie la conocería como “la hermana de…”.

Los viajes al extranjero, la multiculturalidad de su hogar y el contacto con los intelectuales de la época fueron la gasolina para avivar a las hermanas Nelken y posicionarlas en la vida cultural, social y política española.

Palabras en femenino

La joven se adelantó décadas al Nuevo Periodismo, corriente periodística surgida en los años 60, fue la primera mujer en España en practicar periodismo de inmersión paralelamente en Estados Unidos lo hizo Nellie Bly. Si hablamos de Magda Donato nos chocamos de bruces con un activismo imparable, la verdad es un aliento que recorre todas y cada una de las palabras que escribe, leerla se transforma en un placer para todos los sentidos.

Poseía un talante crítico y utilizaba la palabra como arma de combate. Batalló en la lucha de la mujer, animando a la acción, al movimiento, a la sindicalización, la unión hace la fuerza y unos cuantos no podían encerrar a media población en la cocina. Los hombres iban a pasar hambre pues ella ya no iba a estar preparándole su menú entre fogones.

Con solo 19 años comienza a escribir en El Imparcial, diario de la familia Gasset, una columna titulada Femeninas. En una primera instancia desde 1917 hasta 1918 habló sobre moda, pero poco a poco su lenguaje fue evolucionando hacia un compromiso feminista que abarcaba la emancipación, el sufragio, el trabajo y la independencia. Con una escritura irónica, mordaz, inteligente, elegante y sutil, el papel de la mujer en la sociedad se convirtió en el protagonista de sus artículos.

Aunque, Magda Donato no solo se encargaba de escribir, estaba asociada a la Unión Mujeres Españolas (UME), organización orientada hacia el socialismo que criticaba con exacerbación el feminismo moderado y católico. El sistema patriarcal comenzaba a tambalearse, la oprimida comenzaba a levantar la voz y a pisar con firmeza.

Reflejos de España

Tras la proclamación de la República, en junio de 1931, pasó dos meses viajando por España para escribir una serie de artículos bajo el nombre Como vive la mujer en España, donde observó la evolución femenina en las diferentes regiones. El reportaje publicado en el diario Ahora sacó a la luz que la clase social se convertía en el aspecto clave a la hora de encontrar la diferencia, la vida doméstica se veía modificada según el poder adquisitivo.

La periodista, además, vivió de incógnito en determinados lugares para después contar su experiencia en Reportajes vividos, mostrando desde la vida en un manicomio, en una cárcel de mujeres, en un comedor para indigentes hasta en un albergue de mendigas. Aunque también narró temáticas menos dramáticas como la cirugía estética y se adentró en giras de compañías teatrales de baja categoría.

La cárcel de mujeres en la que Donato entró disfrazada fue la de Calle Quiñones en Madrid. Para hacerse pasar por presa escribió una carta al juez municipal del distrito de La Latina donde confesaba haber protagonizado una riña callejera que acabaría en una multa que no pagaría conscientemente para entrar en prisión durante unos días. María León, sería la mujer a la que encarnaría Donato, descubrió el día a día en la cárcel. Su relato, no se convirtió en una narración terrible y rocambolesca, aunque reflejó que la privación de la libertad era lo más devastador de la prisión unido a la falta de higiene y lo inadecuado de vivir en un edificio en ruinas.

En sus inmersiones, Donato se transforma, crea un personaje enmarcado en una identidad ficticia y se adentra en las realidades que quiere conocer y denunciar para después contárselo al mundo. Los sujetos que la acompañaban eran el soporte idóneo para navegar hacia el lugar y el momento del relato, un escenario tan detallado que bien podría tener vida propia. Olores, colores, texturas, sentimientos que transmitían el instante mismo del suceso, el lector sentía que estaba allí que había acompañado a Magda Donato de la mano. Sus reportajes se convirtieron en un relato de vida enmarcados en la denuncia social, verdadera e intrínseca en todos los escenarios. Periodismo y literatura unidos con un mismo fin, lograr la veracidad. Su personalidad presente en cada historia no le restaba realismo, sino que, al contrario, sumaba detalles de otra manera jamás contados.

Al acabar con la Guerra Civil, Magda y su compañero de vida, Salvador Bartolozzi, se exiliaron a París y después a México, donde trabajaron juntos. Ella comenzó a trabajar como actriz de teatro, cine y televisión hasta que en 1960 recibió un galardón a la mejor actriz de interpretación por la obra Las sillas de Ionesco, texto que ella misma había traducido del francés. Años después, en 1966 falleció en Ciudad de México.

Magda Donato, la periodista que hizo temblar los pilares de una sociedad sostenida por un sistema patriarcal que ahogaba a la mujer.

 

 

Inés Ruiz 

Instagram: @ines_ruiz98

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