Rompiendo límites en neurorrehabilitación

La terapia intensiva llega a España

Damos muchas veces por válidas ciertas prácticas, sólo por el mero hecho de estar muy instauradas en nuestra rutina o sistemas. Y ese es el caso de la neurorrehabilitación. Durante mucho tiempo hemos creído que, a una persona afectada por un ICTUS o debilitada por un largo periodo en la UCI, hay que “cogerla con pinzas” y exponerla a una mínima actividad para que sus dolencias o secuelas no se agraven.

Por supuesto que a estas personas hay que tratarlas con sumo cuidado, atención y cariño. Pero también hay que dedicarle todo el esfuerzo necesario para que puedan recuperar sus habilidades físicas o cognitivas en el menor plazo posible. Y no solo por comodidad o competencia de las mismas, sino porque está demostrado que cuanto más se acorta la rehabilitación, más fácil es revertir los daños.

Como especialista en neurofisioterapia de adultos fue todo un descubrimiento las posibilidades y resultados de la terapia intensiva. Esto ocurrió en Suiza. Había trabajado en varios centros en Madrid, con terapias que se alargaban hasta los años y donde más que avances lo que podíamos esperar en muchos pacientes era un adecuado y simple mantenimiento de sus funciones en activo.

Sin embargo, en el centro suizo en el que trabajé pude comprobar por mí misma cómo los pacientes trabajaban durante largas jornadas de hasta seis horas, implementando las terapias con dispositivos robóticos -eso sí-, y cómo se recuperaban favorablemente en periodos de tiempo bastante cortos. Incluso de lesiones que aquí en España podríamos haber llegado a dar por irreversibles.

Eso impulsó mi especialización en robótica. Si bien la intervención humana es esencial e imprescindible, la tecnología nos brinda un apoyo clave a la hora de someter a las personas a jornadas de trabajo de hasta seis horas diarias durante tres u ocho semanas, sobre todo a los pacientes más afectados. De la misma manera que para aprender bien un idioma es necesario hacer cursos intensivos, no basta con dos horas semanales, aunque sea durante años, en el caso de la neurorrehabilitación es fundamental establecer tratamientos intensivos.  Es necesario desarrollar para estos pacientes unos protocolos específicos y personalizados de terapia intensiva para poder alcanzar los objetivos de rehabilitación a corto plazo.

Dado que soy la única instructora con capacidad de formar a los profesionales, tanto en España como Portugal, para que puedan conseguir la certificación para el dispositivo robótico de marcha Lokomat de Hocoma, puedo afirmar, que con respecto a otros países como Suiza o EE. UU., vamos aún a la cola. Tanto es así que cuando decidimos volver a España, no nos quedó otra que montar nuestro propio centro para poder seguir aplicando a nuestros pacientes las terapias intensivas que tantos frutos nos habían dado en el extranjero.

Además, como madre de dos hijas me enfrentaba al tema de la conciliación familiar. Por eso que, si queríamos mantener las buenas condiciones de trabajo y familiares de las que habíamos disfrutado en el país helvético, teníamos que montarlo por nuestra cuenta.

Todo nuestro equipo técnico, así como gestor -hemos adaptado nuestras tarifas para dar la máxima cobertura a las personas afectadas por el síndrome Post-UCI- estamos volcados en atender a todas aquellas personas que se han visto afectadas por daños cerebrales en este tiempo. Hay casos graves como el de un paciente que estando intubado en la UCI sufrió un ICTUS. Y otros más leves que, sin embargo, también necesitan ayuda profesional.

Hablamos de personas que, tras una temporada larga de inmovilidad, muchas por estar afectadas por el COVID-19, han perdido fuerza muscular, se fatigan tras dar cuatro pasos, tienen problemas cognitivos como desorientación física y mental, o incluso delirium. Para ellos se hacen necesarios los tratamientos tanto a nivel aeróbico como neuropsicológico para recuperarse y /o paliar todas las secuelas que presenten.

En tres-seis semanas, la mayoría de los casos, pueden quedar resueltos. De ahí la necesidad de trabajar con terapias intensivas. Confiamos en que en unos años esta sea la práctica imperante y no, como ahora, la excepción. De momento, nuestro Centro Europeo de Neurociencias es el único en nuestro país.

Cristina Vázquez

Cofundadora de CEN

Cristina Vazquez (Madrid 1978) es Diplomada en Fisioterapia por la Universidad Europea de Madrid en el año 2000. Experta en neuro fisioterapia de adultos, especialista en robótica y terapias intensivas y única instructora de Lokomat en España. Habla inglés, alemán y árabe básico.

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