El Colegio de Aparejadores de Madrid reafirma su compromiso con la igualdad en la profesión

En su compromiso con las políticas de paridad e igualdad, el Colegio de Aparejadores de Madrid ha recordado en una mesa redonda la difícil singladura del colectivo femenino en una profesión sobre la que ha pesado hasta muy recientemente el estigma social de pertenecer al ámbito masculino.

Marta Barona Pastor, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio, analizó en el curso del acto la incorporación y presencia de la mujer en el ámbito de la arquitectura técnica madrileña desde que se tienen registros.

Según la base de datos de la institución, en la década de los años 60 solo existían 14 colegiadas; en los años 70 se registraban 59 aparejadoras colegiadas. Entre 1970 y 1980 la cifra ascendió a 165 y, ya en la década de los 90, fue cuando se produjo el despegue definitivo y la plena incorporación de la mujer al ámbito de la profesión. Entre 1990 y el año 2000 se colegiaron 1.089 mujeres. Entre 2000 y 2010 el número ascendió a su máximo histórico, 1.580 colegiadas, para descender levemente entre 2010 y el presente año, en el que figuran 1.179 aparejadoras como integrantes del Colegio. Pese a la fulgurante integración de la mujer en el ámbito de la arquitectura técnica, todavía un exiguo 20% de las colegiadas son mujeres.

Barona presentó además los datos más sobresalientes de un reciente estudio del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), según el cual se mantiene la brecha salarial entre hombre y mujer en las escalas salariales más altas.

De la misma forma, el acceso de las mujeres a niveles ejecutivos en los respectivos colegios de aparejadores de España continúa reflejando su muy tardía incorporación a la profesión. Según el CGATE, un 73% de los integrantes de la Junta de Gobierno de sus colegios asociados son hombres, frente a un 27% de mujeres. La institución madrileña, sin embargo, presenta cifras mucho más positivas en cuanto a paridad, pues de los diez miembros que componen su órgano ejecutivo, cuatro son ya mujeres.

El presidente del Colegio de Aparejadores de Madrid, Jesús Paños Arroyo, recordó en su intervención que “fue en 1948 cuando se colegió la primera aparejadora en Madrid” y subrayó que la incorporación de la mujer al sector “es muy significativa, dado que hasta los años 80 su presencia era prácticamente inexistente”.

Jesús Paños homenajeó a cuatro mujeres pioneras de la arquitectura técnica que abrieron la senda hacia una paridad que todavía está lejos de lograrse. Sus nombres merecen ser conocidos por cuanto tienen de ejemplar en unos tiempos con una sensibilidad social y laboral muy distinta a la actual. Son María del Carmen Casas Lobato, que concluyó sus estudios de aparejadora en 1936 y se colegió en Madrid en 1948; María de los Ángeles Aznar Ortiz, que concluyó sus estudios en 1957, se colegió en 1961 y continúa como tal en la institución madrileña; María Pilar Viñas Quiroga, que concluyó la carrera y se colegió en 1958 y, por último, María Pinar Martín, egresada de la carrera y colegiada en 1964.

Durante la mesa redonda Mujeres aparejadoras 1948-2020, expusieron sus experiencias personales y profesionales Laura de Francisco Molano, colegiada 7.853, que destacó el apoyo profesional que le brindó el Colegio de Aparejadores de Madrid a la hora de abrirse camino en el ámbito de la edificación, y Natalia González Pericot, colegiada 9.931 y vocal de la actual Junta de Gobierno. Paloma Díaz Zalabardo, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio, actuó como moderadora de los debates e intervenciones.

Por su parte, Miriam Zamora Calleja, del departamento de Prevención, Calidad y Medio Ambiente de Arpada, expuso las medidas que ha implementado en los últimos años esta constructora en sus avances para la consecución de la igualdad de género. María José Hernán Montalbán, jefa del Servicio de Transversalidad de Género del Ayuntamiento de Madrid, informó por último de las actuaciones del consistorio para promover la conciliación y la corresponsabilidad de las empresas. Unos trabajos que se pusieron en marcha hace solo 15 años pero que se han intensificado en el ámbito de la sensibilización, la formación y el asesoramiento, así como en la introducción de cláusulas sociales y criterios de igualdad y conciliación a la hora de adjudicar contratos y conceder subvenciones.

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Periodismo
Constructivo