“Necesitamos más compromiso político y ciudadano para conseguir la Agenda 2030”

ANA BARREIRA. IIDMA

Abogada, Licenciada en Derecho, Máster en Estudios Jurídicos Internacionales (New York University) y en Derecho Ambiental (London University), Ana Barreira  se interesó por el derecho ambiental justo al acabar la carrera, en 1990, leyendo una entrevista al entonces Director Ejecutivo de Greenpeace en España. “En ese momento, comprendí que la degradación ambiental era ya entonces un problema muy grave que debería afrontar la sociedad, y me dije que si el derecho da respuesta a los retos de la sociedad debería haber una rama del derecho que lo abordara”, relata.

Durante esos años no había posibilidad de especialización en España y decidió ir a Londres a estudiar Derecho Ambiental. Allí comenzó a trabajar en el departamento de derecho ambiental de Allen&Overy como parte de la beca-programa de formación European Young Lawyers que obtuvo del British Council. Posteriormente, de regreso en España, trabajó durante un año y medio en el área de investigación y estudios de la Escuela de Organización Industrial (EOI) en un programa de concienciación y capacitación ambiental para pymes. Y durante esa época, obtuvo una beca de La Caixa para la Universidad de Nueva York. Durante su estancia, hizo unas prácticas en el departamento de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

A su regreso a España, a finales de 1996, decidió fundar el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA). “En aquellos años la percepción de la problemática medioambiental en España era muy escasa, podríamos decir que nula. En IIDMA he desarrollado una parte significativa de mi vida profesional investigando y asesorando, además de litigar ante tribunales y organismos internacionales. Pero también he trabajado para otras organizaciones, principalmente internacionales, en todos estos años”, comenta.

Además, durante los años 2001-2002 fue asesora de la Presidencia Española de la Unión Europea, siguiendo fundamentalmente el proceso preparatorio de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible (Río +10). Además, ha trabajado también como consultora del Banco Mundial y la Comisión Europea en proyectos relativos al desarrollo y aplicación de legislación ambiental en Albania, Bosnia y Herzegovina, Eslovaquia, México, Montenegro, Portugal, Serbia y Turquía, así como para el mecanismo de cumplimiento del Banco Europeo de Inversiones. Actualmente, es miembro del Consejo Directivo de las organizaciones Oceana-UK y de Common Home of Humanity.

Por otra parte, desde 1997, ha participado en diversas negociaciones y reuniones de las Naciones Unidas, la última en el grupo de expertos para un Pacto Mundial para el Medio Ambiente este mismo año. Asimismo, ha impartido clases de derecho y política ambiental en diversos másteres universitarios. Finalmente, a lo largo de estos años ha publicado diversos libros, entre ellos, Medio Ambiente y Derecho Internacional: Una Guía Práctica.

El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente es una organización de derecho ambiental que tiene el objetivo de contribuir a la protección del medioambiente y la consecución de un desarrollo sostenible a través del estudio, desarrollo, aplicación y ejecución del Derecho desde una perspectiva internacional y multidisciplinar. ¿Cuándo se fundó IIDMA y qué balance hace desde su fundación?

IIDMA lo fundé a finales de 1996. La idea surgió mientras estudiaba en la Universidad de Nueva York. Con unos compañeros de Suiza y México queríamos crear un think-tank para asesorar en cuestiones de derecho internacional. A finales de 1996, invité a una compañera española abogada también y ambas fundamos el IIDMA. El comienzo fue complicado pues en España no había mucho interés por el medioambiente y menos desde la perspectiva jurídica. Nuestro primer proyecto lo ejecutamos para el Earth Council de Costa Rica en 1997 y después conseguimos financiación de la Fundación Tinker de los EE. UU. Como aquí no había mucho interés por nuestro trabajo, hicimos mucho fundraising fuera de España. Hoy en día un gran porcentaje de nuestra financiación continúa viniendo de fuera de España. Me cuesta trabajo entender, con la situación actual, cómo es posible que esto siga sucediendo.

Al final, el balance de nuestro trabajo es positivo pues a lo largo de estos años hemos abordado muchas temáticas en temas muy diversos, pero siempre relacionados con el medioambiente, tales como recursos hídricos, biodiversidad y medio marino, cambio climático, transición energética, contaminación y calidad del aire, riesgos climáticos en el sector financiero y bancario, por mencionar algunos. Además, hemos tenido importantes victorias en los tribunales como el que llevamos para Oceana cuando no se la facilitó la información del Informe del Instituto Español de Oceanografía sobre el contenido de metales pesados en el pescado. Como consecuencia de la sentencia de la Audiencia Nacional, la Agencia de Seguridad Alimentaria modificó las recomendaciones de ingesta semanal de atún, pez espada y marrajo en mujeres embarazadas y menores de tres años.

Recientemente, hemos conseguido un Auto del Tribunal Supremo reconociendo que las organizaciones ambientales con asistencia jurídica gratuita están exentas del pago de costas judiciales en caso de perder un litigio. Esto es fundamental hoy en día cuando la sociedad ya es consciente que no se puede permitir incumplimientos del derecho ambiental porque tienen graves consecuencias y un ejemplo paradigmático son los litigios climáticos que se están reproduciendo en muchos tribunales. Asimismo, ofrecemos servicios de consultoría, asesoría y representación legal, investigación o formación, además de la realización de estudios e informes. Desde 1998, IIDMA es una organización acreditada ante la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lo que nos ha permitido acudir a estas reuniones en Nairobi donde se abordan temas tan actuales como la contaminación por plástico o la geoingeniería marina. IIDMA fue declarada en 2001 bajo el rango de utilidad pública.

“Existen numerosas normas internacionales y nacionales para la protección del medioambiente, pero debido a su escasa y a veces nula aplicación hemos llegado actualmente a una situación de crisis ecológica y planetaria”

Háblenos de la filosofía y los principales propósitos de la institución.

Nuestra visión consiste en crear las condiciones legales y jurídicas para que se proteja y restauren en la medida de lo posible tanto el medioambiente como los recursos naturales, y esto implica hacer frente a una serie de desafíos. Para lograr esa visión, el principal reto se encuentra en que tanto las instituciones internacionales como nacionales, así como la ciudadanía, sean conscientes de que las leyes y otros instrumentos normativos son unas de las herramientas más efectivas para responder a esos desafíos y transformar las políticas ambientales y de desarrollo en acciones prácticas. Sin embargo, esto solo es posible cuando las leyes e instrumentos normativos se aplican de forma correcta. De hecho, existen numerosas normas internacionales y nacionales para la protección del medioambiente, pero debido a su escasa y a veces nula aplicación hemos llegado actualmente a una situación de crisis ecológica y planetaria. Por ello, nuestra misión se basa en contribuir a la protección del medioambiente y promover el desarrollo sostenible a través del estudio, desarrollo y aplicación efectiva del Derecho, haciendo hincapié en su Aplicación, Cumplimiento y Ejecución.

Afortunadamente, vivimos en un estado de derecho que nos ofrece potentes herramientas para contribuir a lograr los objetivos de protección de nuestro entorno y planeta. Por ello, en IIDMA, como dice nuestro lema “ponemos el derecho al servicio del medioambiente”, trabajamos para hacer frente a esos desafíos que requieren la colaboración de la sociedad civil, las empresas, las autoridades y todo tipo de actores, ya que son problemas que nos afectan a todos sin excepción. Promovemos que esta legislación sea lo más ambiciosa posible y se aplique, cumpla y ejecute de forma efectiva y duradera.

¿Qué proyectos tienen actualmente en marcha?

Trabajamos en muchas áreas del derecho ambiental desde una perspectiva tanto internacional como nacional. En la actualidad estamos trabajando en varios proyectos focalizados en cambio climático y transición energética. Comenzamos a trabajar en esta materia en 2013. Nuestro objetivo a medio plazo es que se lleve a cabo una transición energética en España cumpliendo con la normativa vigente, y que esta normativa sea lo más ambiciosa posible. Nuestra prioridad es conseguir el abandono definitivo del carbón y resto de energías fósiles como fuentes de energía hasta llegar a un escenario de emisiones cero. En 2015 nadie hablaba de la necesidad de cerrar las centrales de carbón en nuestro país, sin embargo, gracias a nuestro trabajo hablando con algunas de las principales compañías energéticas y  con administraciones, realizando informes sobre los impactos para la salud de las emisiones de dichas centrales y litigando, hemos conseguido que esto se convierta en una prioridad en nuestro país, y debemos reconocer que ha habido sensibilidad de parte de algunas empresas energéticas acometiendo nuestras recomendaciones. De hecho, el próximo año 2020 se cerrará la mitad de la potencia instalada de carbón en España.

Asimismo, estamos proponiendo un marco legal estable para la lucha contra el cambio climático, ya que España aún no cuenta con una Ley de Cambio Climático. También estamos ejecutando proyectos en el área de acceso a la justicia en asuntos medioambientales, en la mitigación de emisiones de los sectores ganadero y agrícola (Proyecto europeo EUKI), en Derechos Humanos o en temas de calidad del aire por citar algunos.

“Estamos proponiendo un marco legal estable para la lucha contra el cambio climático”

IIDMA lleva a cabo el proyecto A2J dentro del Programa Life + de la Comisión Europea. ¿Podría hablarnos de este proyecto?

Se trata de un proyecto a nivel europeo, que se lleva a cabo en varios países de la UE. Es el caso de Alemania, Austria, Eslovaquia, España, Estonia, Francia, Hungría y Polonia. El objetivo principal es promover la correcta aplicación y ejecución del derecho ambiental de la Unión Europea a través del acceso efectivo a la justicia como exige el Convenio de Aarhus sobre acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en materia de medioambiente, conocido como Convenio de la Democracia Ambiental, mediante la formación y difusión de información. IIDMA es el coordinador del proyecto en España, llevamos trabajando en él desde hace más de un año y en este período hemos organizado jornadas de formación para juristas y creados recursos para facilitar el acceso a la información relativa a este tema. En nuestra web tenemos una sección dedicada a este proyecto donde puede accederse a todos estos materiales.

¿Qué proyectos tienen con la Europe Climate Foundation?

Colaboramos en diferentes proyectos con ellos, en especial en los relacionados con transición energética y cambio climático. Se trata de una fundación creada en 2008 para fomentar el desarrollo de una sociedad europea más sostenible y descarbonizada, y afianzar el liderazgo climático de la UE.

¿Podría hablarnos del equipo de IIDMA?

Hemos crecido en los últimos años, ahora mismo somos un equipo multidisciplinar de 12 personas de diversas nacionalidades, con perfil internacional. El equipo principalmente tiene formación jurídica en el campo del medioambiente y cuenta con experiencia en derecho internacional, de la UE, comparado y estatal, lo que nos permite abordar el tema con una visión más amplia y comparada. También contamos con especialistas en diferentes áreas complementarias, como la ingeniería medioambiental y la comunicación. Nuestro trabajo es bilingüe en español e inglés, ya que nuestros proyectos se desarrollan a nivel regional, nacional e internacional. Asimismo, trabajamos en colaboración con otras organizaciones y redes europeas o globales, y también colaboramos con organizaciones internacionales y participamos en grupos de trabajo como el grupo de expertos para un Pacto para el Medio Ambiente del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Cuéntenos más acerca de su experiencia en Nairobi trabajando en un Pacto Mundial para el Medio Ambiente.

Este proceso fue impulsado por el Presidente Macron, quien logró que la Asamblea General de las Naciones Unidas (AG) aprobara una resolución en mayo de 2018 lanzándolo. En dicha resolución se pedía, entre otras cuestiones, que se creara un grupo de trabajo de expertos para analizar si era necesario y conveniente impulsar el desarrollo de un Pacto Mundial para el Medio Ambiente entendido como un tratado internacional vinculante que recogiera los principios de derecho internacional del medioambiente, así como el establecimiento de mecanismos para hacer frente tanto a las lagunas como al déficit de aplicación del derecho internacional del medioambiente. Este grupo de trabajo en el que he participado se ha reunido en tres ocasiones, en enero, marzo y mayo de este año, en la sede del PNUMA. Desde la primera reunión, países como los EE. UU. y Brasil se opusieron frontalmente a impulsar dicha negociación porque dicen que no existen ni lagunas ni déficits, un disparate. Otros países como Suiza eran escépticos. La UE era uno de los grandes que estaban a favor. Estas reuniones estuvieron copresididas por los embajadores permanentes ante la ONU de Líbano y de Portugal quienes decidieron que era necesario alcanzar un acuerdo por consenso. Considero que esto fue un error puesto que la resolución de la Asamblea General no pedía consenso y, con la escena geopolítica actual, el consenso es de mínimo común denominador y carece de la ambición necesaria para hacer frente a la crisis ambiental. En la última reunión el consenso que se alcanzado descafeinó el propósito inicial acordándose que se elevaría a la AG unas recomendaciones para reforzar la aplicación del derecho ambiental del medioambiente y para que la Asamblea de Naciones Unidas del Medio Ambiente que se celebrará en 2021 comience los trabajos para elaborar una declaración que sea adoptada al más alto nivel político en 2022 cuando se celebra el quincuagésimo aniversario de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo en 1972.

“La Agenda 2030 se trata de una responsabilidad compartida”

Desde su punto de vista, ¿qué opina de la Agenda 2030 de Naciones Unidas?

Es una excelente iniciativa para lograr sociedades más justas, equitativas y alcanzar ese desarrollo sostenible que intentamos lograr desde la Cumbre de Río de 1992. Sin embargo, también creo que para lograr sus metas no podemos quedarnos en acciones dirigidas a esos objetivos, sino que también tenemos que destruir las barreras existentes para lograrlos. Existen leyes y otras normas que representan barreras para lograrlos, particularmente en los ODS de marcado carácter ambiental. Asimismo, se debe trabajar más en las interacciones existentes entre las diferentes metas.

¿De qué forma influye el trabajo de IIDMA en la Agenda 2030? ¿En qué ODS tiene una influencia más directa?

Desde nuestro trabajo intentamos destruir algunas de esas barreras que hemos detectado, pero eso requiere también un trabajo más en profundidad y ahora estamos volcados a conseguir fondos para poder realizarlo. Nuestro trabajo tiene una influencia directa en los ODS relativos al medioambiente, pero, al mismo tiempo, y debido a las interacciones a las que he hecho referencia, por ejemplo el ODS relativo a la salud contiene una meta en la que influimos directamente, esta es reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo para 2030. Otro ejemplo es el relativo a la producción y consumo sostenibles y su meta que propugna racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles, algo en lo que hemos estado trabajando intensamente en relación con el carbón.

¿Es optimista? ¿Cree que para 2030 se conseguirán estos objetivos? ¿En cuáles de ellos hay que incidir más para su consecución?

No quiero dejar de ser optimista, pero hemos de recordar que los ODS no son vinculantes. Tenemos muchos tratados vinculantes vigentes desde hace 50 años, así como muchas directivas y leyes y siguen incumpliéndose. Creo que las redes sociales han ayudado a difundir estos objetivos, pero necesitamos más compromiso político para que se establezcan los mecanismos adecuados para alcanzarlos, menos postureo político, más compromiso ciudadano. Se trata de una responsabilidad compartida. Por ejemplo, ¿cómo vamos a conseguir reducir las muertes prematuras por contaminación del aire en las ciudades si aún existen políticos que consideran que la restricción del tráfico en el centro de las mismas no debe realizarse o ciudadanos que aluden a su derecho a utilizar su coche para moverse libremente por toda la ciudad, aunque los niveles de contaminación sean terribles para nuestra salud y atenten contra nuestro derecho a la salud?

¿Cuáles son los objetivos de IIDMA a corto y largo plazo?

Nuestro objetivo a corto y medio plazo es crecer en número de proyectos y ampliar las áreas en las que trabajamos. Siempre es difícil encontrar financiación para proyectos en el área medioambiental, aunque en los últimos años ha crecido la preocupación e interés debido a los retos a los que nos enfrentamos, por lo que creemos que nuestro trabajo es fundamental, puede interesar cada vez más por la importancia crucial que tiene el derecho para la protección del medioambiente y para asegurar un futuro para nuestro planeta. Nos sentimos con una gran responsabilidad, ya que somos la única organización española que aborda desde la perspectiva jurídica la problemática del medioambiente.

A largo plazo nos gustaría dejar algunas de nuestras acciones. Podría mencionar por ejemplo el litigio ambiental, ya que si se respeta el derecho ambiental no es necesario acudir a los tribunales y eso sería una buena señal. Esto significaría que estamos logrando los objetivos que marca la legislación ambiental y, por tanto, el estado de nuestro planeta sería mucho mejor que el actual. Esto demostraría que nuestro trabajo repercutió positivamente para las generaciones no solo actuales sino también las futuras.

María Cano Rico

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