La mujer en el mercado de trabajo en 2018

A 31 de diciembre de 2018, en España había ya 10,6 millones de mujeres activas, 36.400 más que el año anterior. Durante el pasado año, el paro femenino descendió un 11,1%, o un 18% para aquellas que buscaban su primer empleo. Estas cifras parecen alentadoras, pero la realidad es que hay 1,6 millones más de hombres activos que mujeres, el número de hombres que se han sumado al colectivo de activos en este periodo es prácticamente el doble que el de mujeres (67.400), y el paro masculino ha bajado un 13,5%. La tendencia parece indicar que las mujeres siguen en una posición de desventaja en el mercado laboral respecto a los varones. ¿A qué se debe esto?

La mayoría de los trabajadores españoles (83,6%) está en la empresa privada y se dedica principalmente al sector de servicios, donde encontramos al 88,7% de las mujeres trabajadoras y al 64,3% de los hombres. Esta sobrerrepresentación femenina se compensa en los otros tres sectores económicos (agricultura, industria y construcción), donde los hombres superan en número a las mujeres. Por otra parte, se encuentran diferencias entre ambos sexos según el tipo de puesto de trabajo: hay más mujeres que se dedican a la restauración (29,1% frente al 16,1% de hombres), más del doble de mujeres (15,1%) trabajan en puestos administrativos que hombres (6,2%), y los puestos de operarios de instalaciones y maquinaria siguen siendo mayoritariamente masculinos (12,1% frente a 2,1% de mujeres). Asimismo, el 2,9% de las mujeres ocupadas tiene un puesto de dirección o gerencia, mientras que el 5,1% de sus pares masculinos ocupa estos puestos, y en empresas tecnológicas sólo 9% de los puestos de la alta dirección son ocupados por mujeres.

Alfonso Jimenez, Socio Director de PeopleMatters

Otro factor diferencial para el acceso al empleo es el nivel de educación. Si bien existe una práctica equiparación entre hombres (29%) y mujeres (30%) con estudios superiores, en edades inferiores a los 55 años, son más las mujeres que tienen estudios superiores que los hombres. Entre los 16 a 54 años, el 40,3% de las mujeres tiene estudios universitarios, mientras que, para estas edades, la cifra de hombres es del 33,2%. Solo en la población mayor de 55 años son más los hombres que tienen estudios superiores (21,6% frente a un 15,3% de mujeres). A pesar de haber más mujeres en la universidad (el 54% de las matrículas universitarias en 2017 fueron de mujeres), éstas siguen en desventaja respecto a los hombres, y esto es en parte debido a las disciplinas elegidas. Tan solo un 36,5% de mujeres se matricularon en Ingeniería y Arquitectura, y en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones la diferencia entre géneros fue aún mayor (74,84% hombres y 25,16% mujeres). Esto es significativo ya que, según el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, la demanda de profesionales cualificados en este ámbito crece un 4% anualmente.

También cabe destacar que, en los programas corporativos de movilidad internacional, hay una gran diferencia de participación entre hombres (75%) y mujeres (25%). Esto puede tener una fuerte repercusión en la carrera profesional de las mujeres, ya que cada vez es un requisito más importante para la progresión en la empresa. Sin un esfuerzo especial por parte de las empresas de incorporar más mujeres en estos programas y un cambio en la perspectiva social del papel de éstas como trabajadoras iguales a los hombres (sin asumir que su prioridad es la familia), estas cifras no cambiarán.

Como vemos, la brecha de género en el mercado laboral español no termina de cerrarse, y además es predecible que siga agrandándose si se mantienen las tendencias señaladas. Las profesiones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) están en alza, pero las mujeres que se forman en estas disciplinas siguen siendo una minoría bastante acusada. Este factor, conjuntamente con la reducida tasa de participación en programas de movilidad internacional empresarial, suponen nuevas barreras para el acceso al empleo de la mujer y su desarrollo profesional que tenemos que romper.

Alfonso Jiménez, Socio Director de PeopleMatters

Cristina Morillo-Velarde, HR Trainee de PeopleMatters

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