Women in Mobile reclama mayor incorporación de talento femenino a la revolución 4.0

Women in Mobile (WiM), iniciativa que impulsa la promoción y visibilidad de las mujeres en el sector de la tecnología móvil, programará en sus afterworks y talleres de 2019 varias sesiones en torno al sesgo de género presente actualmente en la tecnología. Women in Mobile es una comunidad que agrupa a alrededor de 200 mujeres que trabajan en la industria de la tecnología móvil, con especial orientación a las apps móviles. Esta decisión responde a la necesidad de desmitificar la aparente neutralidad de la tecnología, y de analizar los procesos a través de los cuales reproduce y amplifica los desequilibrios y discriminaciones actuales. Con ello, se espera impulsar desde la propia comunidad y dentro del sector una reflexión crítica que permita tener en cuenta factores de género para mejorar la tecnología en beneficio de toda la sociedad.

“Contrariamente a la percepción generalizada, las matemáticas pueden tener sesgo, y de hecho los algoritmos tienen sesgo, y son la base de algunas de las tecnologías que lideran la llamada revolución 4.0” – afirma Vanessa Estorach, cofundadora de Women in Mobile. Un 4.0 que se refiere a la digitalización en las principales cadenas de producción, fabricación y suministro a través de la Realidad Virtual, la Inteligencia Artificial o el Internet de las cosas. Esta evidencia se reflejó de forma muy gráfica en “Hombre es a Programador informático lo que mujer a ama de casa”, un estudio de 2016  de Bolukbasi, Chang, Zou, Saligrama y Kalai, (Universidad de Boston y Microsoft), referente en el campo de la tecnología machine learning en relación a los sesgos en este ámbito, y un incipiente campo de investigación. Aunque todavía de forma insuficiente, ciertos grupos de estudio analizan hoy cómo modificar algoritmos para evitar conclusiones ridículas como asociar “pantalones” a “masculino” porque estadísticamente hay más hombres que los llevan.

En Inteligencia Artificial o en Machine Learning, con el procesamiento de lenguaje natural, es fundamental el aprendizaje que hacen las máquinas a partir de textos existentes y de datos estadísticos. Es habitual que comporte mapeo de palabras, con el que el sistema aprende qué palabras están cercanas a otras y las convierte en números para que la máquina pueda entender el lenguaje. Y puesto que la situación actual es de infrarrepresentación de las mujeres y de sus aportaciones a los distintos campos de conocimiento, los algoritmos aprenden a partir de ello, lo reflejan e incluso amplifican. Por ello, es preciso introducir correcciones que eviten consolidar patrones discriminatorios que se trasladarían a muchos procesos, a través de esas y otras tecnologías de rápida y amplia adopción. Y a un nivel más visible, aspirar a algo mejor que clonar estereotipos en versión asistente virtual o bot.

El futuro digital sigue sin desafiar los roles de género

Dado que la tecnología es hoy en día transversal, es también potencialmente una gran aliada para conseguir algunos de los retos planteados a nivel mundial, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Más allá de la excelencia tecnológica, desde Women in Mobile se apoya una revolución 4.0 dirigida a hacer realidad cambios sociales y económicos como el que inspira el ODS 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas” – afirma Celia Díaz-Pardo, cofundadora de Women in Mobile. “Todo empieza con la educación, cierto, y con los prejuicios que trasladamos a niños y niñas, luego a adolescentes, desde la familia y la sociedad. Por supuesto queremos que haya más mujeres tecnólogas, más científicas, y más empresarias … La tecnología está modificando los sistemas de producción mientras hablamos. Implantar hoy tecnologías con visión de género es esencial para no perpetuar la desigualdad actual.” Para ello es indispensable y urgente que quienes lideran, diseñan y ejecutan los desarrollos tecnológicos – hombres y mujeres – tomen medidas para asegurarse de que la tecnología sea aliada clave para que hombres y mujeres desplieguen su talento fuera de roles de género.

Si bien todos coincidimos en que el futuro es digital, desde hace años se viene constatando la desigualdad existente en el mundo de la tecnología. Tomando a las empresas de telecomunicaciones como representativas, en Europa, solo el 30% de las personas que trabajan en TIC son mujeres y el 66% de esas empresas no tienen altas directivas. De hecho, tan solo una de cada cuatro estudiantes de Arquitectura o Ingeniería es mujer. Solo una de cada diez personas dedicadas a la programación es mujer. Contrariamente a lo que demanda el mercado laboral, cada vez se matriculan menos mujeres a carreras de ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con el Informe LinkedIn de ocupaciones emergentes publicado el pasado mes de diciembre, la demanda de Machine Learning Engineer ocupa el segundo lugar en la lista de perfiles con más rápido crecimiento en Estados Unidos, y la demanda se ha multiplicado por 12. La tendencia que marca ese mercado no hace sino confirmar en distintas magnitudes lo que empieza a ocurrir en toda Europa. Mientras tanto, en España, más de 3,3 millones de personas están desempleadas (el 14,45% de la población activa), y la tasa de desempleo femenino es la segunda más alta de toda Europa.

 

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