La primera mujer en llegar al techo del mundo

Pocos años atrás, a principios de los 70, en Japón, ser mujer y aspirar a ser alpinista era algo que carecía de sentido, un sueño inalcanzable para muchas

Junko Tabei, fue la primera mujer que, con un extra de pasión, disposición y entusiasmo, se animó a perseguir el sueño que había tenido desde pequeña

– El día 22 de septiembre de 1939 nace en Fukushima una niña que pocos años más tarde, la cantidad de logros personales, mundiales y una sonrisa amable, la hacen ser hoy en día una mujer recordada por todos.

Su afición por la escalada viene de lejos. Con tan sólo 10 años de edad, durante una excursión escolar a un volcán, comienzan sus inquietudes por este mundo. Se vio obligada a compaginar sus estudios de Literatura inglesa y sus años trabajando como editora en una revista de ciencia con el alpinismo.

Junko, funda un club exclusivamente femenino al que llamó Club de Mujeres Alpinistas de Japón. Después de escalar varias cimas de considerable dificultad, subieron el listón y se sentían seguras para escalar la cima más alta, el Everest. Según Tabei, no decidieron escalar esta cima por mero orgullo, sino porque era la más fácil dentro de la clara dificultad a partir de los 8.000 metros de altitud.

Contaban con el apoyo de muy poca gente, y tuvieron que hacer verdaderos esfuerzos económicos, no obstante, se sintió con más fuerzas aún para emprender el viaje. “En mi mente no había duda alguna de que quería escalar esa montaña sin importar lo que me dijeran”. Decía Tabei años después.

De esta forma, Junko emprendía un viaje en el que además de su pesada mochila, tendría que cargar con el recelo de muchos. Comenzaba el viaje sin mayores dificultades. Fue entonces, a 6.300 metros de altitud donde a Junko y a sus compañeros les sorprendía una avalancha mientras dormían. La japonesa, pasó seis angustiosos minutos atrapada bajo la nieve hasta que uno de los guías la consiguió salvar. No era momento de desistir, y era hora de seguir adelante. El 16 de mayo de 1975, llegaba a la ansiada cima después de pasar por otro momento de crisis en el que tampoco abandonó, y sacando a relucir su fuerza, siguió adelante.

Durante un par de años abandonó el alpinismo para dedicarse por completo a su familia, ya que cuando emprendió camino a la cima del mundo, dejaba atrás a su hija de dos años de edad. Años más tarde retomó el alpinismo, y en 1992 se convirtió en la primera mujer capaz de lograr las siete cimas. En 2012 se le diagnostica un cáncer que acabaría con su vida en 2016, sólo cuatro años más tarde. Su capacidad de afrontar los problemas para sacarles siempre el lado positivo y aferrarse a eso para conseguir superarlos, sirvió de motivación y lema para muchas mujeres que siguieron sus pasos.

Foto: De Jaan Künnap – Jaan Künnap, CC BY-SA 4.0,

Elena María Sánchez Gata

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